Cómo ser una caca

  • Así vive el coro de Lucía Pardo el día de su estreno en las tablas del Gran Teatro Falla

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Gaditanos, comprueben sus bolsillos porque Las cacas ya están aquí. El coro de Lucía Pardo se presentó en el Falla con la idea de llevárselo todo y acabó embolsándose el aplauso y el cariño de un público que disfrutó de su espectáculo y premió a una agrupación en ascenso desde aquellas rompedoras 'Tirabuzones'que en 2009 demostraron que las voces femeninas también tienen su sitio en la batea.

Pero el camino para ser una caca no es nada sencillo: tras más de cuatro meses de ensayo, por fin llegó el día de llevar a cabo su maquiavélico plan. Para ello los chicos y chicas se reunieron tempranito, al mediodía, en el Club Caleta para comenzar con todos los preparativos. Tocaba sesión de "chapa y pintura", que hay que llegar tan guapos como irreconocibles a la gran cita. Peinado, pestañas, uñas, maquillaje... todo lo necesario para pasar desapercibido y cumplir con su propósito en el Gran Teatro Falla.

Poco después de las ocho, a menos de una hora para el gran golpe, Las cacas partieron camino del coliseo gaditano. Con sigilo, sin levantar sospechas, se colaron en camerinos y robaron, de momento, una copita de vino con la que endulzar la voz antes de situarse en posición. La subida del telón las dejó al descubierto y entonces fue el momento de actuar: poco a poco, el público fue cayendo en las redes de estas ladronas, atrapados por la música, voces y letras de un coro que mejoró en mucho su anterior golpe.

Y al final, lo que son las cosas, no necesitaron robar nada. Fue el Falla el que les quiso entregar sus aplausos como premio a su buena actuación. Misión cumplida, cacas.

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