DOÑA CUARESMa

Lo de todos los años

RECONOZCO que del concurso del Falla que al fin terminó ayer -menos mal- solo hay una cosa que me gusta: leer en los periódicos las reacciones de los que no han pasado de fase. Resulta que todos los que se apuntan, queden quintos o penúltimos, creían que iban a ganar. Y siempre, siempre tienen una consideración de sí mismos y de sus agrupaciones mucho más alta que las que les da el jurado. Ayer tuve el placer de leer nuevamente esas reacciones. El del pasodoble de Fraga dice que hay que seguir por la misma línea (pues va aviado, cometiendo errores tan gordos con esas letras); el del coro dice que todo el mundo lo metía en la final y, como castigo, anuncia que no saldrá el año que viene (un gran varapalo para el Carnaval); el comparsista prefiere no hablar (lo mejor que hizo). Y así un largo etcétera que ya se repitió en las tres fases anteriores.

Señores coristas, comparsistas, chirigoteros y cuarteteros. ¿De verdad se han creído que son tan buenos? ¿Realmente piensan que las letras que cantan y los repertorios de voces son elegantes, admirables, simpáticos e irrepetibles? ¿Todo es tan magnífico en este concurso que nos tiene el Falla cerrado un mes a las personas de orden? Pues escuchen esto: las que no estuvieron en la Final eran unos mojones. Y las que cantaron... también.

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