El año de los cajonazos

  • 'Cuba', 'Caleta' y 'Luceros del Alba' cantaron en la escalerilla de la Facultad de Medicina mientras se celebraba la final

El Carnaval de 1980 será recordado por el de los grandes cajonazos. Las comparsas 'Caleta', 'Cuba' y 'Luceros del Alba', fuera de la final, cantaron esa noche en el exterior del Falla, poniendo de moda las actuaciones de la escalerilla de la Facultad de Medicina. Allí podían leerse en dos pancartas: 'Cuba, primer premio' y 'El jurado dice no, el pueblo dice sí'. Dentro transcurría una gran final con percances. Hasta tres llamadas anunciando la colocación de bombas se recibieron en la comisaría. Fue un año con 'pelotazo' en cuartetos de 'Mario Carmelo y sus muñecos' y en comparsas provinciales de 'Los simios', que ponía el Falla de pie con el pasodoble 'Al amparo de la noche' dedicado a un taxista asesinado. Eran tiempos en los que las letras lacrimógenas tenían una gran aceptación por parte del público. El Concurso seguía despertando un enorme interés y buena prueba de ello fueron las 40 horas que muchos aficionados pasaron en la cola para conseguir entradas para la final. La mujer hacía su aparición en la chirigota viñera 'Los molondritas', toda una sensación ese año. El coro de Los Dedócratas alcanzaba su cuarto primer premio consecutivo con 'Los pequeños cantores del viena'.

Aquel Carnaval contó con una importante novedad. La Reina del Carnaval dio paso a la Diosa, encarnada en 1980 por Encarna Franco Piferrer. El escritor Fernando Quiñones fue el pregonero, luciendo una corona de mojarritas auténticas para su disfraz de senador romano. Los Antifaces de Oro recayeron en Manuel de Palacio, Francisco Fernández de la Puente, José Quintana y Ricardo Villa. En el baile del Falla se anunciaba a Martes y Trece como "los revolucionarios del humor". Carlos Díaz, en su primer Carnaval como alcalde, se atrevía a disfrazarse de policía municipal.

En la ciudad, Felipe González daba un mitin pro-autonomía el 25 de febrero en el pabellón y cuatro días antes se anunciaba que la General Motors construiría dos fábricas en Puerto Real. Las películas verdes eran frecuentes en la cartelera. En el Cine Imperial, para los que no quisieran Carnaval, proyectaban 'Madre superiora de los pecados'.

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