La anarquía vuelve a reinar en una pobre cabalgata magna

  • La amenaza de lluvia favorece que el desfile esté presidido por la desorganización · Si el pasado año mejoró, en este ha retrocedido varios lustros, que hace replantearse su futuro

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Quizá por la lluvia, quizá por la poca tradición cabalgatera de este Cádiz más coplero, el caso es que la cabalgata magna de unos carnavales que presumen de tener rango de interés turístico internacional fue ayer un magno desastre. Hablando en términos carnavalescos, una magna mediocridad que no pasaría la preselección en un concurso de cabalgatas y que fue contemplada con estupor por miles de personas, muchas de las cuales, la mayoría, habían pagado siete euros por cabeza para contemplar un desfile intolerable, rancio, sin gracia, desorganizado, caduco, un espectáculo que sobra tantísimo que incluso habría que replantearse su conveniencia. Si esto es todo lo que puede ofrecer Cádiz bajo la denominación de cabalgata haría bien en suspenderla de un plumazo y sustituirla por un simple pasacalles de charangas chungas.

El pasado año decíamos en estas mismas líneas que la cabalgata progresaba adecuadamente. La frase exacta era, para los amantes de las hemerotecas: "La cabalgata magna lució con más brillo ayer que en carnavales precedentes. Principalmente ganó en la confección de algunas carrozas espectaculares...". Ayer esa mejora se tornó en un retroceso de lustros y en una apatía absoluta. Ya digo que quizá la amenaza de lluvia, incluso las gotas que cayeron durante su discurrir por una avenida atestada de gente, influyera en su aceleración, pero no debe servir de excusa al maremagnum en que se convirtió en algunos instantes, sobre todo al principio, con muchísimas agrupaciones mezcladas sin orden ni concierto. De hecho, lo más organizado del prólogo del desfile fueron los tres caballos de la Policía Nacional que abrían paso. A partir de ahí, reinó la anarquía más antiestética y antipática.

Este año, una de las novedades fue que el recorrido estuvo vallado, dejando un espacio mínimo para que los ocupantes de las primeras filas de sillas (a siete euros cada una por cierto) pudieran moverse. Ahí entró en juego la picaresca gaditana, sobre todo en las paradas de los autobuses, donde no había colocados asientos. La gente se fue situando en primera fila, apoyada en las vallas, pero, claro, poco a poco se metía en la zona reservada. "Chiquilla échate pallá que si te pones delante no veo, Pero si las carrozas van en alto, se puede ver por arriba, Po ponte tu detrá cho...". Esta fue una de las bonitas conversaciones que se oyeron ayer en la avenida principal de una de las ciudades más sureñas del hemisferio norte y donde todo aquel que no intenta darle coba al prójimo es tachado inmediatamente de carajote.

El arranque polinésico del espectáculo, con mosquitos, elfos, superniñeras, agrupaciones infantiles y juveniles, ninfas, majoretes al gaditanísimo ritmo de Paquito el chocolatero, patilargos telefónicos, caníbales, piratas y demás tribus, dio paso a algunas carrozas en las que se vieron a los primeros premios del Concurso 2010, como 'Los santos', aunque sin su patrón Jesús Bienvenido, que iba un poco más detrás encarnando al Dios Momo y ya ataviado con el característico disfraz rojo fuego.

De los más animados, los jueces de Vera Luque, que todo lo hacen por derecho, incluso lanzar papelillos y serpentinas al personal. Hasta algún saco entero cayó a los pies de unos niños que ya habían disputado alguna que otra batalla en papelandia.

El coro de los niños 'Las reinas del Pópulo' sustituyó a 'Los tangueros', que como su propio nombre indica, no estaban dispuestos a renunciar a un día cantando a Cádiz por darse un garbeo en una carroza prestada (y sin cocina). Visto el resultado, hicieron bien.

Bajo la denominación de Tributo a Michael Jackson lució un tanto fúnebre otra carroza, por mucha luz fluorescente que brillara en su cabecera. Por detrás, dos grupos, uno de ellos disfrazados de zombies al modo del mítico vídeo clip del álbum Thriller.

El pregonero, Selu García Cossío, también desfiló con su chirigota en su carroza, que precedía a la Diosa infantil y a la otra, la de los mayores, Mariana Curado, que junto a sus compañeras puso el epílogo a una cabalgata 2010 para olvidar.

La cabalgata 2011 debe ser otra cosa. Hagan el favor de ponerse a trabajar ya. Tienen un año para evitar otro ridículo semejante.

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