El Teatro Andalucía da cobijo al Carnaval

  • Cerrado el Falla, el Carnaval se trasladó a otro recinto, con la Torre Tavira haciendo las veces de camerinos · El cartel fue uno de los mas polémicos de la historia

El Concurso de 1987 estrenó escenario: el Teatro Andalucía. Las obras del Falla habían obligado a trasladar el certamen y allá que se fue el mundo del Carnaval, previo paso por los camerinos situados en la Torre Tavira. No hubo excesivos problemas de acomodo de agrupaciones, público o prensa, aunque se echaban de menos los ladrillos coloraos. Con las agrupaciones de la cantera se inició aquel concurso el 7 de febrero, comenzando la fase clasificatoria de adultos el día 9. Comenzaba a ser un concurso maratoniano, con una preselección interminable, especialmente por aquello de cantar cuatro tangos/pasodobles y cuatro cuplés. Fue el año de la confirmación del cuarteto de Rota como la sensación del momento, poniendo al Andalucía en pie con una cuadrilla torera de tres en 'El cuarteto siempre llama dos veces'. En la misma modalidad hacía su aparición 'El Libi' en 'Enredo', logrando un accésit con el que el jurado, según el propio Libi, "tapó el boquete" de no haberle pasado a la final. En comparsas, Antonio Martín lograba ganar por tercer año consecutivo con 'A fuego vivo', venciendo en un duelo tradicional a Pedro Romero, que sacó 'Con gancho'. El propio Martín confesaba en una entrevista a este Diario que 'A fuego vivo' era su última comparsa. "Me retiro asqueado del montaje del Carnaval", aseguró. Cumplió su promesa en 1988, ausente en el Andalucía.

'Un montón de guanaminos', del Carapalo, sorprendía con una batería de cuplés que ha quedado para el recuerdo. Ganó el primer premio por delante del 'Terror terrorífico...' de los Villegas con El Love. Se incrementó a cuatro el número de finalistas y en coros repitieron victoria Adela del Moral con Antonio Rivas, con el colorido 'Watussi'. Dos temas fueron tratados en ese Concurso hasta la saciedad. Por un lado, la foto en la que pillaron a Emilio Butragueño con el 'ya me entiende' asomando por las calzonas en un partido con el Madrid. Por otro, las críticas al cartel del Carnaval, uno de los más polémicos de la historia. Hernán Cortés representó la fiesta con un señor de dientes amarillentos, gafas y nariz de plástico y cara de estar loco por un cachondeo. En el 'hit-parade' de las músicas de popurrí arrasó el 'A quién le importa' de Alaska. El Quini, que mandaba a los leones a casi todos los coristas, los tangos y los coros, seguía ofreciendo titulares sin desperdicio. Ahí van dos: "No me presento al Concurso porque el jurado capaz de enjuiciarme está en el cementerio" y "Hoy día cualquier tonto saca un coro".

Ramón Díaz 'Fletilla' ofreció el pregón de San Antonio sin las atenciones de antecesores de más fama internacional, aunque con el cariño de los gaditanos. Cerrado el Falla, los bailes volvían a una carpa, instalada en la plaza Asdrúbal.

El día antes de la final fallecía en accidente de tráfico el árbitro de fútbol Guruceta Muro, uno de los más famosos de entonces. Poco antes del Concurso se produjeron en España múltiples movilizaciones de estudiantes en contra de las reformas que el Gobierno de Felipe González iba a aplicar en la enseñanza. En una manifestación en Madrid se hizo famoso el 'Cojo Manteca', que no era estudiante, pero pasaba por la Gran Vía y aprovechó para destrozar mobiliario urbano con su muleta. Este hecho dio a pie a un mítico cuplé de 'Un montón de guanaminos' y a una parodia en la presentación, en la final, del 'Terror terrorífico en la casa del horror horroroso'.

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