el tanguero

Preselección fuera del Falla

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EN el año 1955 la comisión de Fiestas, viendo la desfachatez y poca vergüenza que algunos chirigoteros demostraban con el tipo de sus chirigotas, quiso hacer una selección de las que irían al Gran Teatro Falla. Una forma de golpe en la mesa imponiendo y separando las dignas de las indecorosas. A un componente de cada agrupación le hacían ir a la Casa del Pueblo, en la calle Arbolí, con la ropa que llevarían al concurso. Si había un tipo poco trabajado, grosero, o simplemente improvisado, esa chirigota no iba al Falla.

Estamos viendo la Preselección a peor cada año y estamos todos calladitos y pensando solo en el triunfo y protagonismo propio. ¿Dónde están los gaditanos del golpe de pecho que le escriben a los tres mil años y a la libertad, que ahora cuando llega el concurso, viendo esta ñorda de preselección, se callan porque es más importante el triunfo de su agrupación? ¡Maldita sea la desidia y tantos derechos para todos, que estamos en Cádiz y es nuestro concurso! Que algunos de fuera, y de dentro, van a seguir viniendo al Falla como el que va a una barbacoa; una peluca, un babi, y de botellón porque Cádiz acoge y abre sus brazos a todos los que quieran desafinar en sus tablas. Que se pierde la esencia y el estilo, el pellizquito y lo sencillo, que tiende a desaparecer si no le damos carácter y personalidad.

A un tío de El Arahal, por ejemplo, le basta un botellón de fin de semana bajo un campo estrellado de olivos y al compás del cante de una cigarra para decidir venir al Falla. ¿Quien le ha dicho a este tío que su pasodoble tiene pellizco, que el repertorio es bueno…? Solo hace falta que al cuarto cubata con 44 grados a la sombra alguien le diga: "esto es pa partirlo to, vamo a ir a Cai a enseñarle a esta gente".

Cuando niño, Antonio Girón se subía en sillas con unos cuantos amigos y como si estuvieran en una carroza se ponían a cantar tangos de 'Los Moros Babucheros', 'Los Claveles', 'Los langostinos'… Eso era afición desde chiquitito y así nuestras coplas y nuestra fiesta olían y sabían a Cádiz. Porque las coplas de nuestra tierra deben oler a patinillo, a lavaero, a cochera, a trastienda, a mar y su Caleta. Nuestras coplas no deben oler a otra cosa. ¡Que se nos va por las cañerías, cojones! Tenemos que mantenernos firmes y mantener nuestras raíces. Cuando sale una chirigota de esas y berrean lo que berrean le están faltando el respeto a Eduardo Delgado, Girón Beret, Quintana, Clavaín, Manolo Sánchez (el Cala), Manolo León, El cojo Poce, Juan el Sevillano, Barbarruza, Gustavo Rosales…

De verdad lo digo, en serio Quiñones, Pardo, Villanueva, Valdivia, Paco Mora, Eugenio Mariscal; todos los que representamos a un colectivo y queremos esto vamos a sentarnos con autores de primera línea como Antonio Martin, Juan Carlos, Bienvenido, El Selu, Yuyu, Remolino… Con veteranos de nuestro Carnaval y el concejal de Fiestas. Vamos a vernos a la cara y a dar un golpe en la mesa, todos juntos por un denominador común. Vamos a dialogar para encontrar una línea a seguir y unas exigencias mínimas. Un patrón que perdimos y que debemos recuperar ya mismo por el bien de nuestra fiesta, por el bien de nuestra ciudad. En caso contrario el concurso se irá a la mierda y nuestra fiesta será una feria más.

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