Pitonisas que adivinan los gustos del Falla

El nuevo estilo de este coro que rescata la tradición de las primeras agrupaciones de esta modalidad sigue gustando al Falla, un teatro capaz de reconocer el buen gusto allá donde se lo ofrezcan. Y este coro lo tiene: en sus pausados tangos, en las comprometidas letras, en algunos cuplés y en un popurrí que va más allá de la simple mezcla de ritmos. Arranca, de hecho, con una declaración de intenciones de aquello que no le gusta del Carnaval, entre otras cosas alguna prensa sin sentimiento, dicen, o el Jurado Diario. Todo es fruto de la libertad, desde lo que ellos cantan tan bien hasta lo que se escribe en estas páginas.

Destacó ayer el segundo tango, un breve recorrido por el siglo largo de agrupaciones para recordar los primeros coros, la incorporación de la carroza, las célebres murgas, la pluma de los copleros rota por un dictador, las comparsas luchadoras y guerreras nacidas tras la guerra y el cuarteto: todos tiraron del carro para conseguir lo que ahora somos.

El primer tango es para los niños gaditanos, los que llevan la sangre de Cádiz y representan el futuro de y la esperanza de nuestra tierra, explican, para terminar diciendo que no hay mejor bandera.

Un primer cuplé para el lehendakari Ibarretxe y sus ansias de independencia. Le dicen que si quiere apelar que haya referéndum o su resultado, que ya sabe: a pelarla, a pelarla. El segundo cuplé, más logrado, es para ironizar acerca del papel que juegan los bajos en los coros. Se ponen unas gafas de sol y destacan que no tienen que aprenderse todo el repertorio, apenas las palabras Cádiz y febrero. Bien construido, el cuplé es muy aplaudido por el público del Falla.

Ya no quedan dudas: pase lo que pase con el fallo de esta noche, 'Las pito-risas' es una de las mejores agrupaciones de este Carnaval. Para muchos es la mejor. Pasodobles en la línea marcada este año, con comienzo de cachondeo y continuación más seria, aunque generalmente crítica, que esta vez les sirve incluso para hablar de un tema delicado, la diabetes y la amputación del pie a la que puede conducir la enfermedad. El padre de Quique Remolino ha sido la inspiración. Con esa confianza le dicen al principio que no se preocupe, que se levantará todas las mañanas con el pie derecho. Humor negro con permiso concedido para pedirle que luche y aclararle que tendrá a su familia a su lado y que ella será su mejor medicina. El teatro se pone en pie. El primer pasodoble, con la ya clásica introducción de la llamada, es para el problema de la vivienda, que no hay que buscarlo en el más allá, no es cuestión de misterio, es cuestión de ministerio.

Aciertan también con los cuplés. El primero, digno del Tomate si tuviera más programas de vida, es para Paquirrín y su afición a la prostitución. Todas le huyen y le cobran más por el mal trago. Algunas, ilegales, van a Comisaría a entregarse antes de acostarse con él. Total, que el niño de la Pantoja piensa hacerse homosexual, y los gays protestan para que cambie la ley. El otro es para David Meca y su travesía del Estrecho. Dice que volvió en más tiempo porque se trajo encima a diez moros.PASARÁN

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