Gran final del falla

Pasión, humor, fuerza y talento para echar el cierre

  • No faltó casí de nada en la final: hubo sorpresas antes, durante y tras la función con un fallo del jurado que, como siempre, no contentó a todos

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La noche más larga no lo fue tanto. Las bondades (o desventajas, según se mire) del actual formato con tres agrupaciones por modalidad propiciaron que antes de las cinco de la madrugada unos estuvieran celebrando sus premios y otros llevando deportivamente la derrota. Fue una noche de espectáculo sobre las tablas, casi de efectos especiales, y que acabó también con un fallo del jurado que causó bastante sorpresa entre los aficionados. Pero ya no hay vuelta atrás y Pardo, Martín, Morera y Remolino disfrutarán de su reinado al menos hasta el próximo febrero.  

Potencia, originalidad, bocaítos y rock & roll para comenzar

Abrió la final el coro Los Cañamaque, fiel a su estilo aguerrido y luchador. La agrupación de Pastrana y Zamora habló claro en contra del que consideran el dictador de la fiesta (en clara alusión a Julio Pardo, comparándolo con la figura de Fidel Castro). Su valentía, además de su potente conjunto, le valió para ser el mejor coro de la final, valorado con 273 puntos, e igualar el segundo premio logrado en 2008 con La orquesta Cádiz.

La chirigota del Canijo se había caracterizado a lo largo del concurso por su afán de originalidad y en la gran final no iba a ser menos. Novedoso y de máxima actualidad fue su primer pasodoble, dedicado a todas esas chirigotas que no han podido estar en esta última función por la imposición de reducir el número de agrupaciones a tres por modalidad. Esta letra y su estribillo, más esperado y celebrado que los propios cuplés, brillaron con luz propia dentro de su repertorio. En muchas quinielas no figuraban tan siquiera como finalistas, pero lograron poner en pie al Falla y acabaron conquistando el segundo premio.

Tras ellos llegaron Los trasnochadores, de la mano del estilo fresco y alegre de Jesús Bienvenido. Dedicaron sus pasodobles a las amistades de la alcaldesa y al cantaor David Palomar y levantaron al teatro con sus bocaítos y su conga del vampiro satirón. Nueva presencia en la final, que a la vista de la competencia es un mérito, y tercer premio para ellos.

De cerrar la primera parte de la función se encargó el cuarteto Esta boca es mía, que tuvo en su tema libre, versionando canciones de los Rolling Stones para celebrar el concierto de sus Satánicas majestades en la Tacita, el punto fuerte de su repertorio. La presencia de Vicente Sánchez (el auténtico en esta ocasión) y de Javier Ruibal sobre las tablas para apoyar sus chistes dio un toque original a su repertorio, para acabar repitiendo el segundo premio de 2008.

Julio Pardo y Antonio Rivas sellan el ‘triplete’

Una vez concluido el primer descanso de la noche subió a las tablas el coro de Julio Pardo, con un repertorio de menos a más centrado en los famosos Escarabajos trillizos de Villegas. Ni el descenso de calidad en sus letras respecto a funciones anteriores impidió que la agrupación encabezada por Pardo y Antonio Rivas conquistase su tercer primer premio consecutivo. Su espectacular popurrí ya aventuraba un fallo en favor de estos peculiares Beatles de Cádiz, y así fue.

Ni los espectadores ni los propios chirigoteros podían imaginar que la gran sorpresa de la noche llegaría con la clasificación de la chirigota del Selu, despedida entre gritos de ¡campeones, campeones! y tercer premio finalmente. Repitieron uno de los pasodobles más sonados del concurso, en el que alababan con mucha ironía la belleza de Teófila Martínez, y tiraron de originalidad para demostrar que son ellos los que más saben de Carnaval. Ome por favó... Sin embargo, el favor del público no fue suficiente para que conquistaran un primer premio que se les resiste desde 2004, año de Lo que diga mi mujer.

La pensadora gaditana celebró su cuarto y último número despuntando sobre todo con sus pasodobles, especialmente el primero, a los verdaderos autores valientes que sacaron sus coplas durante la Dictadura. El buen repertorio y el gran conjunto de voces hicieron el resto para que estuvieran en la pelea por el premio, aunque finalmente éste se les escapó por un solo punto. Segundo premio para ellos.

El cuarteto de Morera revalidó el primer premio recuperando para esta final la parodia desarrollada en cuartos y el tema libre oído en la semifinal. Su habitual desparpajo y capacidad de improvisación dio a su actuación el toque de originalidad necesario para despuntar. Buenos también sus cuplés. Después, un nuevo descanso para encarar la recta final del concurso de agrupaciones.

Fin de fiesta por todo lo alto para concluir

Los últimos tangos de la noche llegaron a cargo del coro de Valdés, una de las mayores sorpresas en esta final. Aprovecharon su tipo para reivindicar el derecho a la adopción de los matrimonios homosexuales y sorprendieron con una letra dedicada “a un comparsista amigo suyo que no había podido salir este año por motivos muy graves”. Resultó ser un ficticio componente de la comparsa de Rivero, fuera de la agrupación por culpa de un grano. “A ver si sacas a alguno feo en la comparsa, Rivero”, pidió Valdés, que se quedó con todos. Tercer premio para ellos.

La última chirigota de la noche llegaba para defender el primer premio de 2008. Los Tijeritas de Kike Remolino y Lolo Álvarez ofrecieron un repertorio muy completo y despuntaron tanto en sus pasodobles como en sus cuplés, para la duquesa de Alba y para Almudena de Gran Hermano, y consiguieron revalidar el título en la modalidad, algo que no sucedía desde que la chirigota del Love se llevará consecutivamente los primeros premios de 2002 y 2003. Tiene cuerda para rato la unión entre el Remolino y el letrista sevillano.

Superadas ya las cuatro de la madrugada llegó la comparsa de Antonio Martín para poner el broche de oro a la final y al concurso de agrupaciones. Aportó dos grandes pasodobles, ambos inéditos, a Marta (la chica asesinada en Sevilla por su ex novio) y a los banqueros que se enriquecen con la crisis y logró contagiar a todo el teatro con su pasión y energía.  Merecido primer premio a un mito del Carnaval que suma un entorchado más a su ya extensa galería de trofeos carnavalescos. 14 primeros premios en 41 años como coplero, ahí es nada. Desde 1997 con Los buscavidas no saboreaba Martín las mieles del triunfo.

Entre una lluvia de papelillos llegó el fallo del jurado. Alegrías, decepciones, sorpresas… pero la vida sigue y todo eso pasa desde ya a un segundo plano. Comienza el Carnaval en la calle. Que lo disfruten.

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