Noches de locura y pasión comparsista

  • Histórico. La fiebre se desató el sábado con el popurrí de 'Medio Siglo', la comparsa de 'Los majaras'. Fue memorable y recordó a las noches más mágicas protagonizadas por la modalidad

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"Otra, otra, otra...", así despidió el Falla el sábado a la comparsa de Los majaras 'Medio siglo'. No es un grito nuevo ni en el Concurso, ni en la modalidad, ni para los propios Majaras. Pero sí es un grito aparcado. Desde 1979 está prohibido que las agrupaciones vuelvan a interpretar más coplas una vez concluído el repertorio que se puntúa. No se habían vuelto a repetir esos gritos desde ese certamen, cuando se les pidió más pasodobles a 'Angeles y Demonios' de Antonio Martín con los dos hermanos Catalán, y a 'Hombres del campo', la comparsa chiclanera de Enrique Villegas. Al menos no de forma mayoritaria o tan numerosa como lo ocurrido el sábado. Esa sesión queda ya en la historia como otra noche memorable en la modalidad.

Y es que en el medio de siglo de comparsas muchas han sido las que han protagonizado noches de ese tipo. De gritos de otra, otra. De actuaciones mágicas que removieron las entrañas de los aficionados hasta explotar en ovaciones históricas. Con o sin grito de "otra, otra". Con o sin repetición de coplas. Incluso con o sin premio, en algunas ocasiones. Y en la mayoría de las veces en que se ha producido esta situación ha sido con comparsas como protagonistas. La modalidad de la pasión es lo que tiene, que cuando llega, cuando toca la fibra, hace que se produzca una especie de fusión nuclear en el Falla y se apodere de él la locura.

En los 60 era prácticamente una constante que las agrupaciones, una vez concluída su actuación, interpretara más pasodobles, porque el público así se lo pedía. Y no sólo ocurría con los primeros premios. Ocurrió en las finales del 64 y 65. Ambas con las mismas protagonistas, las comparsas de Paco Alba y de Villegas. En ambas con el mismo resultado, triunfo de El Brujo. Y en ambas con el mismo guión, el primer premio parecía de los de Villegas hasta que aparecía el embrujo de las coplas de Alba y su batería de pasodobles. Sucedió con 'Los fígaros' y 'Los lunares', en el 64.

Pero aún más histórico fue lo ocurrido en 1965. Acababan de cantar 'Los beatles de Cádiz', con todo lo que ello supuso y el 'taco' que formó su actuación. Y se levantó el telón para 'Los hombres del mar'. El Falla seguía encelado con lo que acababa de oír y no dejaba cantar a la comparsa de Paco Alba. Tanto que no se escuchó la presentación por la algarabía que seguía e incluso por un intento de boicot. Hasta que empezó a sonar 'El Vaporcito', 'Cuando contemplo mi barca', 'Me dijo una gaditana'... Tras el popurrí, el público pidió aquello de otra otra y, ahora sí, disfrutó de la presentación del Brujo.

Casi una década después, en plena disputa generacional por el cetro de la modalidad, se produjo otra noche de gritos y contra gritos. Los protagonistas, 'Capricho Andaluz', de Antonio Martín, y 'Estampas Goyescas', de Paco Alba. La actuación de la segunda estuvo cerca de ser boicoteada por la pasión que había levantado la primera. Tanto es así, que cuando la comparsa de Martín intentaba marcharse del Falla fue la Policía Armada la que obligó a que regresaran al escenario para corresponder al "otra, otra". Cuestión de orden pública. "O vuelven ustedes o sea lía", le vinieron a decir. Y volvieron.

En 1979 se produjo la última escenificación de este fenómeno del "otra, otra". Y por partida doble. Por un lado, con 'Hombres del campo', la extraordinaria comparsa de Enrique Villegas que logró el primer premio provincial. Y casi más recordada fue la actuación de 'Ángeles y demonios', de Martín. Pedro Romero, su grupo y sus 'Navegantes gaditanos' también parecían llevar ventaja. Pero aquella noche consagró para los restos a Pedro Trujillo Ramos, Catalán Chico, como, probablemente, el mejor contralto de la historia. Al menor de los catalanes se le apereció el duende aquella noche y, junto a su grupo, dio tal exhibición que el público volvió a pedir otra copla. Y estuvo cerca de lograrlo. Tal fue la interpretación, hubo un primer premio compartido a los dos grupos.

Más recientemente se han producido situaciones similares en las dos últimas décadas. La actuación en la final de 'Los miserables' en 1993, cerca de las 7 de la madrugada, y con el público expectante ante, sobre todo, el mítico pasodoble al Papa y los cánticos de campeones al término aún se recuerda.

Más cercano en el tiempo dos noches míticas. La final de 'Araka la cana', que también cantó la última y cerca del amanecer, y el público volcado con el que fue el primer premio de 2007. Juan Carlos Aragón narró aquella experiencia en el primer pasodoble de 'La banda del capitán Veneno', aquel que se filtró por internet y que más de medio Falla cantó. Y la despedida a 'La comparsa de Momo' en 2008.

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