Carnaval

El Niño analiza todas sus comparsas en 'Yo maté a Martínez Ares'

  • De 'Requiebro' a 'Calle de la mar', el propio autor cuenta las sensaciones que le dejaron veinte años ligado al Carnaval.

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El Niño dijo adiós, pero su legado queda para siempre. El pregonero del Carnaval 2008, Antonio Martínez Ares, compartió con Diario de Cádiz los muchos recuerdos que le traen sus veinte años ligados a la fiesta como autor de comparsas y reveló de qué manera nacieron cada una de sus agrupaciones en la sección ‘Yo maté a Martínez Ares’.

1983 es el primer año marcado en rojo en el calendario de recuerdos del pregonero. En esta fecha comenzó su andadura carnavalesca y su alianza con el fuera durante mucho tiempo el director de su comparsa, Ángel Subiela. Requiebro consiguió llegar a la final en su primer año como letrista y fue el inicio de una exitosa trayectoria junto a carnavaleros de renombre como el propio Subiela o Carlos Brihuega. Pronto comenzó Martínez Ares a difundir una nueva forma de hacer comparsas, y con Zombies aportó una escenografía poco usual en el Carnaval de la época que no le valió para entrar en la final pero le acarreó un buen número de seguidores, ya con su propio grupo. Tampoco superó el corte de semifinales su tercera agrupación, De locura, con un original tipo de locos con camisa de fuerza que se despojaban de ésta y dejaban ver un disfraz totalmente plateado. Mucho más sencillo se planteaba el tipo de su cuarta comparsa, Esto es carnaval, con la que consiguió volver a la final para acabar en cuarta posición. Cambio de estilo que el propio autor reconoce que no fue de su agrado, pero que le sirvió para superar las semifinales tras un par de años anclado en ellas.

Martínez Ares repetiría el cuarto premio un año después con Entre tus brazos, una comparsa que el letrista reconoce como “cursi” y con “un repertorio que ahora se me antoja el más sosito y aburrido de todos los que he creado”. En 1989 los componentes de la comparsa se transformaron en gatos para defender el repertorio de Con uñas y dientes. En esta ocasión el grupo no logró entrar en la final que por aquellos años se celebraba en el Teatro Andalucía y contó por primera vez entre sus filas con un jovencísimo Juan José Araúz ‘el chupa’, una de las voces más potentes de los últimos tiempos en el concurso.

Con Sonri-sillas comenzó a verse al Martínez Ares que marcaría una época en el Carnaval gaditano. La idea no acabó de cuajar y la comparsa se quedó en semifinales, pero comenzó a vislumbrarse el futuro que esta agrupación tenía por delante en la fiesta. Vuelta del concurso al Falla y primer gran ‘pelotazo’. Calabaza logró el segundo premio y evidenció un gran salto de calidad, sólo superada por “una barbaridad de comparsa” como Encajebolillos de Antonio Martín. También fue finalista y cuarto premio Doremifasoleando, marcada por la polémica  al llevar prácticamente el mismo tipo que la comparsa de Antonio Martín, Los trotamúsicos.

Diez años después de su entrada en el mundo del Carnaval, la comparsa de Antonio Martínez Ares alcanzó por primera vez la gloria en la modalidad tras proclamarse vencedores con Los miserables. Fue el año del mítico pasodoble al Papa, que llevó al autor a granjearse el apelativo de polémico que no le abandonaría durante toda su trayectoria en la fiesta. Precisamente esta letra provocó que el pregonero fuera expulsado de su hermandad por sus críticas a la Iglesia y al año siguiente dedicó un nuevo pasodoble a despedirse del Nazareno, que tampoco dejó indiferente a nadie. Su letra a Antonio Martín, que no llegaron a cantar pero que todo Cádiz acabó conociendo, engrandeció la imagen de polémico del autor en un año en que se repitió éxito y La ventolera se acabó llevando un nuevo primer premio. A las puertas de un tercer triunfo consecutivo se quedó la comparsa un año más tarde con El brujo, una de las agrupaciones más recordadas del Carnaval reciente. Charrúas de Joaquín Quiñones se llevó el premio y el grupo de Ángel Subiela se rompió, lo que provocó la salida de la comparsa del ‘Chupa’ entre otros.

Con siete nuevos componentes, la comparsa de Martínez Ares se sacó la ‘espinita’ del año anterior con El brujo y logró de nuevo el primer premio con La trinchera.

1997 fue el año de la reconciliación con Antonio Martín, al que dedicó un hermoso pasodoble con El vapor felicitándole por ser pregonero de aquellas fiestas y enterrando las rencillas entre ambos. Lo que son las cosas, hasta este 2008 se ha hecho esperar la respuesta del veterano autor, que devolvió el piropo al nuevo pregonero en el pase de cuartos del presente concurso.

Al año siguiente llegó la que para muchos es la mejor obra de su extensa carrera como autor de Carnaval, Los piratas. Música, letras y un grupo de voces que sonaba como los ángeles fue el aval que la comparsa presentó para llevarse de calle el primer premio de la modalidad y marcar una época en la historia del concurso. Tan grande fue el éxito de Los piratas que el tercer premio obtenido al año siguiente con Los templarios “supo a poco” al gaditano, acostumbrado ya a no bajarse del primer puesto. Con La milagrosa, que ni siquiera pudo entrar en la gran final, se cerró un ciclo de nueve años sin faltar a la gran cita y supuso la ruptura definitiva entre el autor y el grupo de Ángel Subiela. La marcha de la mayor parte de la comparsa dejó la dirección de la agrupación en manos de Paco Trujillo ‘Catalán’ y el letrista se vio obligado a buscar caras nuevas para seguir en la lucha. Según revela, por su mente planeaba ya el abandono del concurso, que llegaría unos pocos años después. Precisamente con el nuevo conjunto le llegó a Martínez Ares su último gran éxito en el concurso. La niña de mis ojos se llevó el primer premio por delante de Los condenaos de Juan Carlos Aragón y su antiguo grupo, que pasó a convertirse en la principal competencia del pregonero. La rivalidad con los de Juan Carlos Aragón llegó a límites más que desagradables un año después. La revolución, que finalmente se llevó el segundo premio, dedicó un pasodoble al fallecido Piru y Los Ángeles Caídos de Aragón le contestaron con un irónico cuplé que dividió al público y acabó marcando el desarrollo del concurso. Más sumergido en polémicas y enfrentamientos que en disfrutar de la fiesta, la vida como coplero de Martínez Ares tocaba a su fin. Y éste llegó en 2003 con Calle de la mar, que cerró con un tercer puesto la impecable trayectoria del letrista en el Carnaval. Con esta comparsa llegó el fin del Niño coplero, su despedida para siempre de esta fiesta. Al menos de momento…

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