DOÑA CUARESMa

Misterios en el Falla

EN el Teatro Falla sigue habiendo misterios. No me refiero a las voces que se escuchan algunas madrugadas procedentes de los sótanos del escenario. Seguramente es un alma cándida horrorizada ante los gritos de los comparsistas.

Tampoco me refiero a la peste intensa existente en todo el recinto cuando se celebra el Concurso. Esto no tiene misterio alguno. Se trata de los sobacos de los carnavalescos y del legendario miedo de esta gentuza al jabón verde.

No. Me refiero al misterio de los que siguen entrando por la cara en el Falla. Hubo un tiempo en los que este Diario llegó a publicar la lista completa de los que accedían al Concurso. Hace unos años colarse en el Falla era relativamente difícil.

Pero hoy vuelve a ser una tomadura de pelo. Basta leer las crónicas de este periódico o escuchar las retransmisiones radiofónicas para comprobar que cualquier futbolista del Cádiz, o cualquier famosillo de tres al cuarto accede por la cara al teatro Falla.

El otro día, según este Diario, el presidente de una de esas sociedades de autores que manejan el Concurso facilitó la entrada al teatro a un periodista de la radio que aún no tenía acreditación. ¿Quién le ha dado esa autoridad?

Son los misterios del Falla. El Carnaval es del pueblo. Pero por taquilla solo pasan los tontos.

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