Merche pasea su voz por Cádiz

  • La cantante realiza un recorrido por los barrios más emblemáticos de la ciudad Uno de los momentos más emotivos de su pregón lo protagonizó junto a su padre, 'Catalán Chico'

Voz. Merche alzó anoche su voz en Cádiz, en su tierra. Lo hizo sobre el escenario del tablao de la plaza San Antonio, reservado para las personas designadas para pregonar los encantos de la fiesta gaditana y de esta trimilenaria ciudad que le brinda el mejor decorado. La cantante aunó alma y voz para defender su papel de vocera y piropear a este rincón, su rincón, y a sus barrios, sus barrios. "¡Cada vez tengo más claro que en Cádiz hay que morir!", afirmó con rotundidad a los pocos minutos de iniciarse el espectáculo, con el permiso de una ligera e intermitente lluvia. 

Merche, ataviada con un ceñido vestido rojo inspirado en el de piconera, se rodeó de varios carnavaleros para añadirle colorido a su pregón, destacando la intervención de su padre, Pedro Trujillo 'Catalán Chico', con un emotivo momento final cantando 'Caleta' junto a su hija y todos los participantes en el evento. 

Merche hizo perderse por Cádiz a una Plaza de San Antonio repleta. Y lo hizo de la mano de Emilio Gutiérrez Cruz 'El Libi', que interpretaba a un guía turístico. "¿Cómo has encontrado Cádiz", le preguntó a la protagonista. "Preciosa. Y cuando paseo por ella se me agolpan recuerdos de mi adolescencia por los barrios de Cádiz". 

Los barrios de Santa María, del Mentidero y de La Viña, junto a la playa de La Caleta, fueron protagonistas del espectáculo, que transitó por esas calles y esa orilla que tan buenos recuerdos de su niñez y adolescencia traen a la pregonera, como ella misma fue desgranando. La música la acompañó en todo momento. Temas propios de la artista y coplas de carnaval amenizaron el peregrinaje.  

En su visita figurada a Santa María, Merche fue recibida con una juerga flamenca. "¡Ole el arte que hay en el barrio Santa María", saludó al Niño de la Leo, a la bailaora María José Franco y al grupo Toma Castaña. 

"Cuando hablamos del barrio Santa María, hablamos del compás, del compás más flamenco y cuando hablamos de flamencos, qué decir de Enrique El Mellizo, La Perla de Cádiz, el mismísimo Chano Lobato o la gran Mariana Cornejo, grandes del flamenco que aunque dejaran su tacita de plata para ocupar un trocito de ese cielo, se fueron con el orgullo de haber paseado el nombre de Cádiz y del barrio de Santa María por el mundo entero".  De este castizo rincón, recordó cuando, siendo una niña, cantaba en la Escolanía Añil. 

Durante su pregón Merche también se detuvo en el Mentidero, ese templo de la alegría, mentideros de toreros mostrando su valentía, que dirían Pregones. El barrio del Beni, el de la Gitanilla del Carmelo o donde está situada la peña Los Juancojones. "A ese barrio le tengo mucho cariño porque allí vivió muchos años mi abuela Mercedes, justo en la plaza donde he pasado muchas tardes", aseguró.

Merche recordó los vínculos del Mentidero con el Carnaval, con el maestro Fletilla, con los Alcántaras o Joaquín Quiñones. "Y ¿cómo no acordarme de ese vecino del barrio que durante tantos años supo cantar y expresar con sus manos como él solo las coplas de Paco Alba. Don José Rodríguez Hurtado 'Chatín'", para el que la cantante pidió un fuerte aplauso. 

En su paseo por este barrio vecino de la Alameda cantó el pasodoble de Bustelo 'Qué bonita es Cádiz por la tarde' acompañada por Fidel Cordero al piano y el propio autor a la guitarra. Qué bonito suena un pasodoble de Cádiz. Antes, con la chirigota del Lobe cantaba el pasodoble de 'Los príncipes encantados' y que empieza  con 'A ti que te dio la vida'.

También dijo Merche que para ella las mejores letras que se escriben en Carnaval "son las dedicadas a la mujer de Cádiz".... "Cómo me hubiera gustado escribir en Carnaval un piropo a la gaditana. Desde pequeña siempre me ha rondado por la cabeza, y como nunca me arranqué a hacerlo, quise escribir un tema que formó parte de mi cuarto disco que se llama 'La guapa' y que es mi humilde piropo a la mujer fuerte y luchadora de esta bendita tierra y esta noche es el lugar y el momento perfecto para cantarlo". Para todas ellas interpretó junto a Fidel, Recio a la guitarra y Raúl al cajón esta canción.

Por la Viña apareció el coro con Faly Pastrana a la cabeza, interpretando el tango viñero de 'La Plastilina' de 'Tengo dos novias bonitas' e interpretando con ellos Las habaneras de Cádiz, de Carlos Cano. Tampoco faltó en su barrio Manolo Santander y su chirigota que cantaron con la pregonera el pasodoble 'Hasta que la muerte nos separe' dedicado a este rincón, 'Mi amigo Paco'. 

La cantante recordó que "una de las  esencia diaria de la Tacita de Plata se centra en el barrio de la Viña". Allí nació y vivió dos años y recuerda momentos de su infancia y adolescencia en la zona "con mi tía Regly y mis primos en la peña del Charpa, los bocadillos de Paco Culo, las clases de baile en la academia de Pepín Muñoz, Miguel el lengua, La Uchi, la Petróleo y aquellas Nochebuenas antológicas en el Manteca, con el Catumba a la guitarra y la Pepa bailando sin freno".

Recuerdos de su playa, donde su padre llegó a tener un chiringuito, iniciaron el pregón de La Caleta. De cuando Merche se tiraba del puente Canal y le echaban la bronca los del Club por subirse a las barcas. Esa playa que "además era un templo del Carnaval" y escenario de improvisadas tertulias de los más grandes comparsistas de aquella época dorada. La cantante dedicó a la playa coqueta versos de Paco Alba, con ese tesoro bajo sus aguas donde viven como reinas las mojarritas, o esa luz de plata del pasodoble de 'Los fígaros'. Y las 15 piedras de Villegas también se asomaron al texto del pregón antes de que Merche cantase, junto a Miguel Nández, el pasodoble que hizo Antonio Martín para 'Los porteños', ese que hablaba de lo sencilla y hermosa que es la vida de un gaditano. 

Llegaba el final y los cuatro barrios protagonistas del espectáculo se unieron para cantar la presentación de 'Caleta', otra mítica comparsa de Martín. Fue el momento en el que el padre de la pregonera, Pedro Trujillo 'Catalán Chico', salió al escenario para cantar esta pieza que ya cantó en 1980, puesto que él formaba parte de esta agrupación. Después de interpretarse esta emblemática copla, Catalán Chico se vino arriba asegurando que el gusanillo le picaba para volver a sacar una comparsa. Así, con esta leyenda de las voces altas del Carnaval y su hija visiblemente emocionada, acabó el pregón que anunciaba el inicio de la fiesta grande de Cádiz.

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