Javier Ruibal saca el Carnaval de Cádiz a la calle

  • El cantautor espera hacer disfrutar esta noche al personal con un pregón divertido: "Queremos que la gente pase un rato agradable, vamos a abrir la fiesta de la carcajada"

"El pregón es fruto de la amistad". Cavilaba ayer Javier Ruibal en torno al hermoso mes que ha vivido en el planeta Cádiz. Antes de dejar claras las sensaciones experimentadas en el Falla, que no tienen desperdicio y sería menester que hicieran reflexionar a más de uno/a, los nervios del pregón:

"Mañana conmigo estarán los amigos del Carnaval que más quiero, cuya generosidad no tiene nombre". El cantante portuense, emocionado y en capilla, con unas ganas locas de largar por esa boquita desde el tablao de la plaza de San Antonio, recibía ayer la visita de más amigos, daba los últimos pespuntes al pregón. "Mañana -por hoy- esperamos hacer disfrutar a los gaditanos y visitantes con algo divertido, lo que queremos es que la gente pase un rato agradable, no ofrecer un discurso excesivo. Vamos a abrir la fiesta de la carcajada". Ya se sabe, pese a los intentos del artista de preservar la identidad de sus acompañantes, que le ayudarán en la escena los chirigoteros del Guatifó, antes Fantasmas, y que su pregón contará con pinceladas del Gómez. Amigos con mayúsculas.

Ruibal puede hablar con propiedad. "Este año opino con conocimiento de causa, pues he asistido a buena parte del concurso: un par de preliminares, y ojalá hubiera podido ir más pero el trabajo me lo impidió, todos los cuartos de final y las dos primeras semifinales. Estoy al corriente de todo. Me ha parecido impresionante el nivel musical y de letras, cada año más elevado. Qué bien escriben en Cádiz. Y vaya espectáculos más vistosos, cada tipo te transporta a un lugar concreto o inconcreto, el diseño del vestuario y la adaptación a la filosofía del grupo se antojan únicas en el mundo. Aquí perdemos la perspectiva, pero tipos como los Mákina serían un pelotazo en la gala de los Óscar, por ejemplo".

Al prestigioso músico no le han convencido algunos detalles del concurso y los pone de manifiesto con absoluta sinceridad. "La competencia para meterse en la final ha sido gozosamente feroz, ha sido un placer escuchar cómo han ido cargando la suerte los grupos a medida que pasaban a cuartos y luego a semifinales. Hemos escuchado letras de pasodobles magníficas, me ha llamado la atención un fenómeno curioso: algunas comparsas se achirigotan y algunas chirigotas adoptan hechuras y ritmos acomparsados, armonizando de una manera sensacional. Una ceremonia de la confusión y de la alegría que toca la fibra sensible con compromiso estético y ético de Carnaval. Pero hubo algo que me desagradó. Creo que algunas comparsas han visto cerradas las puertas de la final por el ensañamiento empleado contra otros compañeros de modalidad. No soy corporativista, pero la provocación y la agresión verbal indica la impotencia de algunos autores para encontrar cosas de verdadera altura y calidad. El tiempo que se utiliza en zaherir al contrario se podría desempeñar en un buscar un pasodoble diez, quien ataca al contrario se quiere y se respeta poco a sí mismo".

Entre dos aguas, a medio camino entre lo ocurrido y paladeado en el Falla y la explosión callejera que se dispone a proclamar precisamente con los reyes y precursores de las 'ilegales', no olvida el artista a "cierta comparsa que ironizó sobre las callejeras como deleite de los pseudointelectuales. Diría a todos que ya es hora de que el concurso salga a la calle, las agrupaciones deben cantar al pueblo y en la calle, el lugar de origen de esta fiesta y su razón de ser. Si el concurso se convierte en la única excusa, algo le falta al público. Mal andamos si el concurso se transforma en algo elitista. Quien no conoce el Carnaval de la calle no sabe lo que ocurre en Cádiz".

Como buen músico que combina estilos, canta siempre en la frontera y gusta del mestizaje cultural, Ruibal vibra con la "interrrelación de disciplinas, los coros que llevan caja y bombo, las comparsas frescas o las chirigotas de calidad. Me encanta la elasticidad", que traducido resulta libertad. "La diversión y la emoción", rubrica, no sin antes apuntar su desazón ante la evolución de los popurrís. "Observo que la mayoría de los popurrís ya son originales, perdiendo así su función. Los popurrís siempre se han nutrido de canciones populares, de ahí el nombre, y no me disgusta que cada uno haga lo que le dé la gana, que en el fondo es la esencia del Carnaval, pero encuentro más atractivos en los cambios de letras de músicas conocidas, como juguete y travesura dentro de la gran travesura que es el Carnaval". "Una fiesta de mil colores que perdería su esencia si le borrásemos sólo uno de los colores. Me gusta todo del Carnaval, siempre que esté bien hecho. Me encanta la tradición y también la modernidad, desde los cuartetos antiguos hasta las comparsas renovadas".

Al pregonero le han encantado letras contundentes y emotivas como la dedicada por 'Voces' a Bush, obra de Tino Tovar, así como el pasodoble de Vera Luque a Palestina o la letra del Canijo a las mujeres inmigrantes. "Me gusta que critiquen, que abunden los temas sociales, pero no me gustan las letras lastimeras que quizá busquen la emotividad fácil del respetable. Crímenes, maltratos, abusos a menores, se ven cosas tremendas y muy dolorosas en el mundo, pero no sé si al cantar sobre ello buscan mentalizar o simplemente el aplauso inmediato".

Ruibal elogia sin contemplaciones a Vera Luque. "Le debo mucho, le debo el pregón, pues su copla del año pasado defendiéndome provocó un efecto dominó. Vera Luque ha traído una magnífica chirigota, afinadísima y con grandes letras. La musicalidad, la manera de armonizar con voces de robots me ha parecido asombrosa. Me mosquea que no haya pasado a la final. Por mí habría una final de veinticuatro horas".

Inspirado por tantas noches de taratachín, excitado ante lo que se avecina, agradecido a tantos amigos, Javier Ruibal compara el Carnaval con un abanico. "Si le quitas una varilla no refresca. Me gusta lo clásico y lo moderno, el Yuyu, muero por la innovación del Selu, un creador que descubre cada año tipos de Carnaval que la gente ve pasando por delante sin percatarse de ello".

Ruibal, en constante búsqueda de la Rosa Azul de Alejandría, saca esta noche al Carnaval de paseo por la libertad. El cantautor universal enriquece al mundo con la loca fiesta local. Ruibal y los amigos.

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