DOÑA CUARESMa

Huya de Cádiz

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LO más rápido posible. En cuanto pueda, amigo mío, cruce rápidamente el Río Arillo y deje atrás toda la podredumbre y el mal gusto del Carnaval. En estos días de fiesta, sin dudarlo, deje su ciudad en manos de los mamarrachos.

Deje Cádiz. No se preocupe. Aunque usted no se lo crea, hay vida detrás de la Cortadura. El sitio es lo de menos, tenemos donde elegir.

Vamos a ver. ¿Que tiempo hace que usted no va a Facinas? Pues aunque le cueste trabajo creerlo, allí hay bares extraordinarios. Allí ponen, por ejemplo, unas tagarninas esparragadas que le harán olvidar los paponazos y gofres de Cádiz. En Facinas hay campo de verdad, con trigo, amapolas y girasoles, y no el mojonero Campo del Sur.

¿Y Sanlúcar? ¿No le apetece un paseíto por Sanlúcar? Acérquese a Bajo de Guía y admire la desembocadura del Guadalquivir y el Coto de Doñana. Eso es un paisaje marinero y no el que hay delante del Mora. Pruebe unos langostinos, unas acedías y unas galeras y verá qué pronto se olvida del 'purpito' caletero, los erizos chiguatos y la dichosa caballa.

Pero si de verdad quiere dejar Cádiz y su Carnaval. Si de verdad quiere olvidarse de tanta suciedad en las calles, de tanta botellona y de tantos meados por las esquinas, la solución es bien sencilla:

¡Véngase a Sevilla!

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