DOÑA CUARESMa

¡Gracias cofrades!

SER capillita en Cádiz es la cosa más difícil de mundo. Es como ser mariscador en Toledo o submarinista en Segovia.

En las ciudades y pueblos cultos, como Sevilla o Jerez, da gusto ser aficionado a la Semana Santa. Termina la Navidad, se acaban los Reyes Magos, y ya se respira la bendita Cuaresma. Todo el mundo saca sus trajes, sus corbatas y se dispone a celebrar por derecho unos triduos como Dios manda. Es la hora de limpiar la plata, de orear las túnicas y de encargar la cera y las flores.

Aquí, es imposible. En este Cádiz termina el fin de año y todo el mundo se dedica al pitito y la caja. Así es imposible que tengamos una buena Semana Santa. No se puede limpiar el terciopelo de un Senatus mientras se escucha un cuplé del Love.

Pero hay gente que supera esas adversidades. Ahí esta el caso de Ecce Homo, la señorial y muy sevillana hermandad de la calle Ancha, que celebra sus cultos en plena vorágine del Falla.

Gracias, cofrades. Gracias a todas las cofradías que anuncian estos días sus cultos y quinarios. Cuando nada más que se habla de Selu, Carapapa, Cabra o Libi, es gratificante saber que en Cádiz hay gente preparada para emocionarnos con un pregón o un buen panegírico. Palabra esta última que usted, cateto carnavalesco, desconoce.

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