Tinta china

Genoma gaditano de Sevilla

Mil letras. Unas pocas se hacen inmortales y las demás, a la hoguera. Advertencia del dios Momo. Los Carapapa bordan pasodobles sin libro de instrucciones, "coplas sencillas llenas de expresión". El pueblo hará suyas las que tenga a bien, y las cantará de aquí al 2013. Las otras, que son muchas, arderán como papeles que se lleva el viento. Nadie posee la pócima mágica para detener el tiempo. Pero se descubren letras memorables y letras envasadas al vacío. Presentación, declaración de intenciones, un toquecito de atención, algo de comer, dos borderíos, sendos tópicos y un golpe de efecto. Al margen de la norma, de lo que hay en general, to nivelao, dicen que late un mundo aparte. Los elegidos. Esencia y revolución. No basta el genoma gaditano para garantizar el éxito en el Falla. Ahora escriben repertorios gaditanos de Sevilla. Y de los Sevilla Pecci de toda la vida.

Los ladrones, precisamente, no se miran el ombligo y cantan que muchos viven aquí del cuento, la fama supersónica, el egocentrismo. Si las comparsas no pusieran el nombre del autor por delante y el jurado fuese popular otra suerte correrían algunos intocables. Además de verdad, escuchen algunos chistes robados, cuplés paecharlos o popurrís escasamente inspirados de ciertas figuras de relumbrón. Es curioso, bastantes agrupaciones hablan en primera persona, como las letras de los viejos bluesmen.

Cuando Cádiz abre la muí, larga fiestas y relata sus verdades sin anestesia se calla el planeta, el Gobierno, y la Iglesia. A la chirigota del Canijo le duele la boca de repetirle a la Tacita que se siente hijo suyo aunque no echara los dientes ni siquiera en sus contornos. El Canijo imprime un sello especial, ¿muy gaditano? Juegos de palabras, siempre al tipo, y un popurrí protésico esdrújulo, pura imaginería carnavalesca. ¿Por cuánto me va a salir el segundo puente? Ve llamando al Cofidís. Los pacientes impacientes se descohonan a mandíbula batiente, ¡alcaldesa, tus muelas!, o asienten dichosos de compartir la moraleja. Cuarentona mía, no te pongas silicona, que te quiero por tus neuronas. Pa siempre a tu vera, con tus estrías, las patas de gallo y las ojeras. Defensa de la mujer natural, ya está bien de engañiflas dermohistéricas. Los del Canijo modifican sobre la marcha la letra del himno nacional, que les gustaba pa meter octavillitas a lo Mc Gregor, "Me pide el cuerpo irnos de España", pronúnciese inno, como el himno de la alegría de los Notas Musicales, qué alegría de inno.

Otro lenguaje musical, cultura urbana a pie, el coro de la calle del arte parece que va a romper esquemas pero se estrena con una letra de tango de re-presentación. Pre-siosa, por cierto. Qué manía la de presentarse dos veces. Menos mal que luego dan en el clavo. Política e Iglesia, ley de memoria histórica y chapinismo ilustrado, todo en uno. De arte la crítica al escudo franquista de los Afligidos. "Parece mentira, tantos años de dictadura y todavía hay gente que …" Arte criminal. Millones de españoles afligidos por el yugo y las flechas. Si Jesús levantase la cabeza, y viese lo que lleva debajo, se preguntaría cómo pueden rezar ante el símbolo de la muerte tallada. Y encima decir que son buenos cristianos. Los 2.500 euros "por niño chico", con brillantez. Ole, ole. El coro de Los Niños ha perdido un dinero este año, ja, ja, y don Enrique Villegas no te digo. Habría trincado un cheque al año. ¿No valen las macocas? Aumentaría la renta per cápita, per cápita de pene.

El solitario, que roba de un modo extraordinario, se niega a cantar. "Pero yo me alegro de que esté entre rejas otro delincuente, así los bancos podrán seguir robando tranquilamente". Equiricuá, Carapapas. Antes de quemarlo tó, el dios Momo pone colorado a más de uno. Gran copla contra el turismo sexual. A propósito. De Sevilla tenían que ser, mi arma, quienes cantaran por vez primera al mercado central, echando mano del célebre estribillo de la verja retranqueá del muelle, de Los Borrachos, y pegaran fuerte con un loco estribillo local. "Tol dinero está en Jerez; Cádiz, despierta de una vez". Gracias, Sevilla.

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