Coplas de regalo para un Falla centenario

  • La chirigota de Kike Remolino recuerda los cien años de 'la casa de los ladrillos coloraos' en una noche en la que también destacan el coro de Fali Pastrana, la comparsa de Quiñones y 'La pasma'

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Cien años de Gran Teatro Falla dan para mucho. Y una de las personas que más ha disfrutado, reído y llorado en 'la casa de los ladrillos coloraos', al menos en los últimos dos años, es Kike Remolino y por ello el chirigotero decidió acordarse del cumpleaños de un coliseo que celebra su centenario. Su gesto, con tarta incluida, y el divertido repertorio de sus 'parapapá' fueron uno de los momentos brillantes de una sesión con altibajos en la que también destacaron el coro de Fali Pastrana, la comparsa de Quiñones y 'La pasma'.

Arranque de sesión a ritmo de tango porteño con mucho de gaditano con el coro de Fali Pastrana. De nuevo ofrecieron buenas letras e impresionaron con un popurrí espectacular en letra, música e interpretación. Por lo visto hasta ahora, se mantienen como favoritos en su modalidad.

Dosis de humor y cadismo de la mano de Manolito Santander y su submarino amarillo, con la música de pasodoble y sus cuplés como lo más destacado. Agradó a continuación el estilo pausado y elegante de la comparsa Los cupletet, mientras que el cuarteto En Cádiz hay que morir disfrutó de un nuevo pase para volver a demostrar que hay cantera. Compensaron su falta de repertorio con una gracia cuartetera innegable y se llevaron el premio de un Falla en pie gritándoles ¡cuarteto, cuarteto!

Completó la primera parte de la función la buena chirigota Ojú que cabeza tengo, que ofreció de nuevo una buena imagen esta vez ante un teatro repleto. Gran paso el suyo por el Falla este año.

Tras el obligado paso por el ambigú, reanudó la sesión la chirigota de Kike Remolino y Lolo Álvarez, que mantuvo el buen nivel de las preliminares con dos pasodobles muy aplaudidos y un gran cuplé al tipo que ha traído este año al Falla la comparsa de Tino Tovar. Además, tuvieron el detalle de animar al público a entonar el cumpleaños feliz para el teatro Falla, que celebra su centenario, contando con el personal que a diario se gana la vida en el teatro. Detallazo. Papá Noel seguirá explotando a estos divertidos elfos como poco durante un pase más.

La comparsa rondeña Entre las flores dejó un aroma florido y un repertorio con altibajos antes de que La pasma de Aragón y Morera sorprendiera con unos grandísimos pasodobles y cuplés. No se puede tratar con más humor e ironía la vocación de la policía y un tema peliagudo como el del secuestro del Alakrana (Arakalakrana para ellos, con Martínez Ares, que no traga a Juan Carlos, de pirata somalí). Además, la música, cortada con el mismo patrón que el tipo, ejerce como la mejor aliada de las buenas letras de estos dos monstruos carnavalescos. Grandísimos también sus cuplés al fichaje de Aragón como autor y a la alcaldesa, que casi se les atraganta en una misión. Buena chirigota.

De la caja de Pandora salió la comparsa de Quiñones, inmejorable en voces y afinación, no tanto en letras. A destacar su segundo pasodoble, a los amigos que se enfrentan por culpa del Carnaval. De echar el cierre, con más pena que gloria y ante muy poquita gente, se encargó la chirigota de Écija Los tontotienda, que cumplió su sueño de enfrentarse al público de cuartos, aunque a esas horas quedaran ya pocos en el teatro.

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