Los lunes al sol

Al César lo que es del César

aÚN recuerdo el pasado año, las interminables colas para conseguir una entrada ante la inoperancia que sufrió el sistema informático mediante el cual se dispensaban gran parte de las entradas para el concurso de 2008.

Aún recuerdo los oportunistas, que nunca faltan, que hicieron leña de árbol caído y aún sabiendo que el método era bueno, lo ideal era cargar contra aquellos que hasta el momento habían sido los únicos de plantearse seriamente el acabar definitivamente con la reventa.

Pues bien, el tiempo pone a cada uno en su sitio, eso dice un refrán con el que debo reconocer que no estoy muy de acuerdo pero que en esta ocasión se hace verdad absoluta con los mismos que tanto tuvieron que aguantar hace algo más de un año, por algo que si bien era responsabilidad suya, no eran en absoluto culpables de tanto desaguisado.

Como pasa casi siempre, cuando algo falla, nuestro espíritu crítico sale a relucir de una forma a veces injusta e incluso insultante, es triste que no lleguemos alcanzar el mismo nivel a la hora de reconocer cuando las cosas se hacen bien, valorarlo e incluso ensalzarlo.

Yo que no soy conocido precisamente por una pluma afilada y envenenada, no voy a desmerecer este honor, y quiero dar la enhorabuena a esos que a pesar de todo han confiado en la fórmula que ellos mismos pusieron en marcha, solventando y corrigiendo los errores anteriores y logrando bajo mi punto de vista un éxito impresionante. Parece que siempre hemos logrado las entradas del concurso de esta forma, pero la comodidad, la adaptación a las nuevas tecnologías y sobre todo la eliminación de la reventa, se han impuesto y sobrepuesto a todos los problemas surgidos.

Todo esto ha sido responsabilidad directa del Patronato del Concurso, un Patronato al que todos recurrimos en alguna de nuestras letras normalmente para atacar o criticar alguna de sus actuaciones. Desde el concejal Vicente Sánchez, que ha tenido tiempo para ensayar incluso con un cuarteto, hasta todas las asociaciones representadas en el mismo, han sido capaces de cumplir el sueño de tantos aficionados que por diversos motivos no podían estar horas interminables en colas tercermundistas.

Además, me gustaría personalizar en la figura de Paco Cárdenas, una buena persona que sufrió lo indecible en 2008, y que merece al menos algún tipo de reconocimiento aunque sea de un amigo y compañero. Sé que no trabaja para que le echen flores, pero al César lo que es del César.

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