ser o no ser

Cádiz, tacita del water

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ESTE parece que debería ser el nombre de esta ciudad, a tenor de la cantidad de mojones que se presentan en el Falla cada año. Ojo, no lo digo yo. Lo dice un sector de Internet que, ya puestos a cambiar nombres, debería llamarse 'Intermén', por la cantidad de memos que alberga. Miren ustedes, en Carnaval no hay "mojones de categoría", ni "porquerías", ni "mierdas de solemnidad", no. En Carnaval hay agrupaciones excelentes, buenas, malas, regulares y muy malas. Y todas ellas merecen un respeto a la hora de criticarlas. Parto de la base que todos los que presentamos una obra al público estamos expuestos a ser criticados. Hasta ahí llego. Pero una cosa es que nos critiquen y otra que nos insulten. La crítica con arte, con humor, no daña. El mejor ejemplo lo he visto con la comparsa de Juan Carlos Aragón. Lo han puesto de vuelta y media, con adjetivos como los arriba mencionados. Sin embargo, ha habido una que me ha hecho gracia, porque demuestra que la obra de Juan Carlos no le ha gustado y no ha hecho falta caer en el insulto. Decía así: "Yuyu, por tu madre, si te enamoras de la cultura china… no le digas nada a Juan Carlos". Como ven, hay maneras muy elegantes de mostrar disconformidad con una agrupación, sin necesidad de recurrir a la escatología. La agrupaciones merecen el respeto del trabajo que llevan detrás. Cuando una cosa no gusta, existe un botón que se llama OFF en radios y televisiones y un bar muy bonito en el Teatro Falla, que está en la segunda planta, para los que vayan al Teatro.

Pagar una entrada no da derecho a insultar. Para los más pejigueras, les diré que también estoy en contra de los insultos en las coplas. Todo trabajo merece un respeto, máxime cuando estamos hablando de gente que no se dedica a esto en plan profesional. El Carnaval se ha vuelto a llenar de fanáticos exaltados que por tal de defender lo suyo lanzan su mierda contra los demás. Las auténticas porquerías del carnaval gaditano no están en el Falla, están en casa, en el salón, en su cuarto, en el Gallinero, en la barra de un bar. Ahí sí que hay inmundicia para exportar a cualquier país.Y no, mire usted, los carnavaleros no tenemos por qué aguantar esa lluvia excreméntica que se empeñan en verter sobre nosotros. Yo jamás me enfadaré porque una persona me diga que mi chirigota no le gusta nada. Lo siento por él. Pero si esa misma persona tiene los cojones suficientes para decir a la cara (cosa que dudo, porque una pantalla y un teclado envalentonan mucho) que mi chirigota es una mierda y un mojón de categoría, el tráiler de la película de Bruce Lee 'Tragantá Oriental' se puede estrenar allí mismo. Porque detrás de cada agrupación hay muchas historias y mucho curro, para que venga un tonto y lo estropee. Que asco.

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