Arte para capear la crisis

  • Las agrupaciones no se resignan a renunciar al trabajo de los artesanos y los profesionales gaditanos agudizan su ingenio y optimizan recursos · El número de encargos se mantiene al nivel de otros años

Las exageradas colas bien hacen pensar que el Carnaval no entiende de crisis, pero que está la cosa 'cortita' es más que evidente. Artesanos, modistos, maquilladores y trabajadores que realizan todo el atrezo que acompaña a una agrupación se han convertido en parte esencial para plantarse sobre las tablas. La crisis está ahí, dicen, pero las agrupaciones no se resignan a renunciar al trabajo profesional de estos gaditanos para su puesta en escena. Ahora, el ingenio, como en toda crisis, se ha puesto más que nunca a 'maquinar', y los recursos se optimizan al máximo. Su arte también lo usan para capear el temporal.

La empresa Artifex, de Manu Sánchez, trabajará para un número parecido de agrupaciones que años anteriores. "Eso sí, antes hacíamos más forillos, más suelos, ahora se lleva más su alquiler y aprovecharlos de un año para otro". "En cuanto al gasto de agrupaciones hay de todo", explica. "Hay quien sabe que va a recuperar el dinero y que lo va a ganar". Pero comenta Manu que quizás haya que "andar con pies de plomo" a la hora de asegurarse el cobro de los trabajos, tal y como está la situación. "Normalmente pedimos el 50% del presupuesto antes de empezar y el resto una vez hecho el trabajo. Evidentemente hay agrupaciones con la que llevas años y sabes que no vas a tener problemas", manifiesta.

Si se le pregunta a estos profesionales por si los carnavaleros se decantan más a encargarle un trabajo al manitas de la comparsa o a la madre de uno de los chirigoteros, contesta que en los grupos, sobre todo los punteros, "saben que dejan el trabajo en manos de profesionales y que respondemos". Igual dice Antonio Quintana, de Ras: "Los grupos punteros siguen confiando año tras año y hemos logrado no bajar el listón en 12 años. Todo el mundo mira por el dinero, no es de ahora, nadie despilfarra, pero lo ven como una inversión que luego les dará su resultado".

Y es que su trabajo es como el de cualquier empresa, se pide un presupuesto y se adaptan a lo que se puede pagar. Dice Antonio que con la crisis "se recurre más a la inventiva, a la creatividad, a priorizar más los recursos con lo que contamos para que la idea que nos plantean sea entendible". "Hoy en día la puesta en escena suele ser muy importante".

Como empresarios previsores, los artesanos de Ras cuentan desde hace unos años con un almacén de forillos donde hay más de un centenar, "y que no sólo alquilamos para el Carnaval, sino para obras de teatro para cualquier parte". Y no sólo centran su empresa en esta fiesta, mo es lógico. En el caso de Ras, seguramente colaborarán con la pregonera, y el espectáculo 'La Pepa', de Sara Baras, tendrá su sello.

Achicarte es otra de las jóvenes empresas de artesanos que nota la incidencia de la crisis. Pero la sufre especialmente en los cobros, tal y como relata Sonia Espinosa, artesana junto a Juan Diego Aragón. "Antes, las agrupaciones solían dar de entrada 8.000 o 9.000 euros y el siguiente pago era ya de mil euros, pero ahora los pagos son de 200 euros, luego 300, más tarde otros 300...". Sonia, una de las pocas mujeres en este mundo de los montajes carnavalescos, indica que en el resto de cuestiones no se ha notado mucho. Eso sí, advierte que el año próximo puede ser peor porque "en 2011 las agrupaciones más o menos han tenido contratos y actuaciones, pero como está la situación a ver cuánto cantan este año". Achicarte se encarga de la escenografía completa de cuatro agrupaciones de este Carnaval.

También cuentan cómo se presenta la situación desde Mariño Artesano, que se encarga de accesorios en foam. No han notado un descenso en el volumen de peticiones ni en los presupuestos. Sí lo han hecho, por ejemplo, en la fecha del encargo. "Otros años las agrupaciones llegaban en agosto o septiembre, como mucho octubre. Este año las primeras llegaron en diciembre porque aún no tenían fondos", señala Alejandro Mariño. El artesano, que trabaja este año para 17 agrupaciones, comenta que ha cogido "todo lo que he podido por cuestión de tiempo, pero no ha bajado el número de encargos ni casi los presupuestos".

Mariño lanza un mensaje a navegantes. "Si la cosa sigue así, las agrupaciones van a acabar tirando más de las tiendas de veinte duros y menos de los artesanos para sus accesorios". Arte para todo. Esperemos que eso nunca pase.

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