Una tradición muy arraigada

  • La plantilla acude a Santo Domingo y a Santa María para realizar una ofrenda a los pies de la Patrona y del Nazareno en busca de ayuda divina de cara al inminente inicio de la Liga

Vizcaíno toma la palabra en Santo Domingo acompañado por Pascual Saturio, guardián del convento. Vizcaíno toma la palabra en Santo Domingo acompañado por Pascual Saturio, guardián del convento.

Vizcaíno toma la palabra en Santo Domingo acompañado por Pascual Saturio, guardián del convento. / jesús marín

Un año más la familia cadista cumplió con la tradición más fiel de la entidad antes del comienzo de cada temporada y acudió a la ofrenda floral ante las imágenes de la Virgen del Rosario Coronada, Patrona de Cádiz, y de Jesús Nazareno, el Regidor Perpetuo. La plantilla, acompañada por los consejeros - con el presidente, Manuel Vizcaíno, a la cabeza- y por algunos empleados, cumplió con una visita muy habitual en busca de ayuda divina. Todo ello con el inicio de la temporada a la vuelta de la esquina. Esperada ausencia de Quique Pina, que no por ello resultó menos llamativa. Tampoco acudió Juan Carlos Cordero.

Pasadas las doce y media del mediodía el autobús que habitualmente se encarga de los desplazamientos del equipo paraba en la Cuesta de las Calesas, desde donde bajaban jugadores, técnicos y consejeros buscando la sombra del convento de Santo Domingo en una jornada de nuevo muy calurosa. En el interior esperaba Pascual Saturio, el dominico que ejerce de guardián del templo. "No hay ningún gaditano que no sea cadista", dijo a la expedición amarilla mientras explicaba que "se cumplen 150 años de la proclamación canónica de la Virgen del Rosario como Patrona", imagen que presidía el convento a los pies del altar mayor. "Que la Virgen nos ayude y que no haya ninguna lesión", remató Saturio.

Posteriormente tomó la palabra Manuel Vizcaíno, recordando que "se trata de una tradición porque nos debemos a Cádiz y a su Patrona". "Somos unos privilegiados y lo primero que debemos hacer es pedir por los que no tienen para comer". La entrega del centro de flores, que lucía los colores del equipo, correspondió a Vizcaíno, Álvaro Cervera y Servando.

Posteriormente la familia cadista se desplazó a pie a la cercana iglesia de Santa María, cruzando para ello el barrio del mismo nombre. Allí, ante el Regidor Perpetuo, fue recibida por el hermano mayor, José Manuel Verdulla, y el director espiritual de la hermandad, Aquiles López. Especialmente cercano y cariñoso se mostró Verdulla, quien ofreció el templo para los jugadores y técnicos que lo precisen. "Si en algún momento necesitáis estar solos ante la imagen de Jesús Nazareno, sólo tenéis que decirlo. Se os abrirá la iglesia y veréis lo que reconforta". Unas palabras que engrandecen a la persona y al cargo que representa. Aquiles López cerró la visita cadista con una oración dirigida al Señor de Cádiz, que ayer lucía como siempre en el corazón de su hermosa capilla.

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