Cádiz CF

La racha traspasa límites

  • Las seis jornadas consecutivas sin saborear la victoria se traducen en la dinámica más negativa desde la llegada de Álvaro Cervera al banquillo

  • Preocupación sin alarmismo

El entrenador del Cádiz, Álvaro Cervera, delante del banquillo durante el encuentro contra la Cultural Leonesa disputado el pasado sábado. El entrenador del Cádiz, Álvaro Cervera, delante del banquillo durante el encuentro contra la Cultural Leonesa disputado el pasado sábado.

El entrenador del Cádiz, Álvaro Cervera, delante del banquillo durante el encuentro contra la Cultural Leonesa disputado el pasado sábado. / fito carreto

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El reencuentro con la Cultural Leonesa casi un par de décadas después de la última cita se convirtió en una exposición pública de la doble cara que a día de hoy ofrece el Cádiz. Como si estuviera empeñado en separar con claridad el lado bueno y el malo, el conjunto amarillo desplegó una versión, la positiva, en la primera parte, y otra, la negativa, en la segunda. Para que no brotase la más mínima duda de las dos almas que comparte un conjunto condicionado por su bipolaridad, la que estanca su progresión desde hace algo más de un mes. Del equipo que quería comerse el mundo, pleno de intensidad, hambriento de gol, sediento de victorias, se pasó al equipo especulativo, obcecado en vivir de las rentas, más pendiente del reloj que de otra cosa, sin saber qué carta jugar, sin hallar la manera de sentenciar a un rival que con pocas llegadas neutralizó los dos goles de ventaja con los que el Cádiz se había ido al descanso. Un equipo que no explotó su mejor argumento, la velocidad con espacios a la contra, cuando mejor lo tenía con una cómoda renta y un contrincante con urgencias para irse al ataque. Una oportunidad perdida de hallar estabilidad en la zona media de la clasificación y de inyectar una dosis de moral.

Un halo de frustración se propagaba entre la parroquia cadista cuando Ariday, en el minuto 87, firmaba el tanto que certificaba el empate a dos definitivo. Nada más doloroso que disponer una renta holgada y echarla por tierra sin venir a cuento, como por arte de magia. El partido estaba bajo aparente control hasta que la dura realidad transformó en pesadilla el sueño de una victoria que parecía encarrilada aunque no llegó a producirse para desencanto de una afición que se fue decepcionada a casa.

El personal pasó de la felicidad a la tristeza mientras trataba de encontrar una explicación que se ajustase a la lógica.

Nunca había tenido tan cerca el Cádiz un triunfo en los últimos tiempos como el pasado sábado. Por fin afinó su puntería tras cinco partidos consecutivos sin marcar un gol, pero los dos tantos sólo le sirvieron para quedarse con un punto cuando ya contaba con los tres y no terminó de hacer del todo bueno el conquistado en Sevilla tres días antes. Tras dos derrotas seguidas, ahora camina con paso lento con otros tantos empates que no le permiten despegar del todo. Le dan para tirar de un carro que pesa lo suyo entre ramalazos de inseguridad.

Con las inesperadas tablas ante la recién ascendida escuadra leonesa ya son seis las jornadas seguidas sin dibujar la sonrisa que siempre va aparejada a una victoria. Una herida abierta que establece la peor racha desde el aterrizaje en el banquillo de Álvaro Cervera en la recta final de la campaña 2015/16.

La dinámica más adversa estaba fijada en cinco duelos enlazados sin ganar, repetidos en dos ocasiones durante la pasada temporada. La primera, entre las jornadas séptima y undécima, cuando sumó tres puntos tras perder contra el Oviedo (0-2) y el Rayo Vallecano (3-0) y empatar frente al Girona (0-0), el Tenerife (1-1) y el UCAM Murcia (2-2). Ante los universitarios dejó escapar dos goles de renta en casa en la recta final, una situación calcada a la del pasado sábado. La segunda, del capítulo 31 al 35, cuando se hizo con cuatro puntos después de caer frente al Tenerife (0-1) y concatenar cuatro igualadas (todas con idéntico resultado de 1-1) ante el UCAM Murcia, el Lugo, el Huesca y el Levante.

Esas dos rachas esquivas con el éxito no impidieron que el Cádiz acabara la Liga en una excelente quinta posición que le llevó a participar en la fase de ascenso. El secreto está en saber levantarse y responder con una racha buena qie valga de impulso.

Media docena de envites ligueros sin vencer es una cantidad que invita a la preocupación sin caer en las crueles garras del alarmismo, mal compañero de viaje, pero sin ocultar la situación actual, que no es otra que el conjunto gaditano sólo ha sumado tres puntos de los últimos 18 que ha disputado con un recorrido de tres derrotas -ante el Oviedo (1-0), el Lorca (3-0) y el Osasuna (0-2)- y otros tantos empates -contra el Numancia (0-0), el Sevilla Atlético (0-0) y la cultural Leonesa (2-2)-. Eso sí, pese a la escasa cosecha en las fechas más recientes, se mantiene a flote gracias a su imponente sprint de salida en las primeras jornadas del campeonato. Y pese a la trayectoria irregular, lleva tres puntos más -tiene 13- que en la misma jornada del curso anterior -10-.

José Ángel Carrillo comentaba tras el partido que el empate ante los leoneses después de llevar dos tantos de ventaja debe servir de aprendizaje para que no vuelva a suceder. La parte positiva de ese revés -el 2-2 dolió como si se hubiese tratado de una derrota por los dos puntos extraviados a última hora- es la toma de conciencia de la necesidad de reacción, del deseo de regresar la solidez a lo largo de los 90 minutos y no sólo durante 45.

No basta con medio tiempo. Demostrado queda. El Cádiz tiene margen de mejora para exprimir al máximo su espíritu competitivo, ese que le elevó a las alturas no hace mucho. Es harto complicado repetir la hazaña del pasado ejercicio entre tanta igualdad imperante en la categoría de plata. No es obligatorio pelear por el ascenso, y menos cuando el objetivo que el club se marca con meridiana claridad es la permanencia. La salvación es la clave y lo demás son milongas a estas alturas de la temporada. La única urgencia es que los de Álvaro Cervera despejen las dudas con un próximo triunfo que aumente la autoestima y aporte tranquilidad. Cuando los gaditanos comparezcan en El Alcoraz el próximo sábado -choque contra el emergente Huesca- acumularán 43 días sin ganar. Quizás sea el momento de poner fin ya a la mala racha en una misión difícil pero no imposible.

La mayor certeza de este equipo es que no se va a rendir nunca mientras se afana en corregir defectos. Una de ellos, reflejado en las estadísticas, es que el Cádiz no ofrece respuesta cuando se ve por debajo en el marcador, como sucedió ante el Oviedo, el Lorca y el Osasuna, y sin embargo abre una puerta a la reacción del contrario cuando va por delante, como demostró frente a los leoneses. Mucho trabajo por delante tiene esta semana el equipo de Cervera para enderezar el rumbo.

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