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laliga 1,2,3· Cádiz-Numancia

Un punto de garra (0-0)

  • El Cádiz, con un jugador menos durante 52 minutos por expulsión de Barral, obtiene un meritorio empate en casa ante el Numancia

Un lance del partido. Un lance del partido.

Un lance del partido. / Fito Carreto.

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El Cádiz tuvo que luchar con un jugador menos durante 52 minutos por expulsión de David Barral para quedarse con un punto en casa frente al Numancia. El empate sin goles fue el mejor resultado dadas las adversas circunstancias para un equipo que se agarró a la casta, a su carácter competitivo, para plantar cara e incluso disponer de opciones de victoria. La equis hizo justicia pero si alguno tuvo más posibilidades de ganar fue el conjunto local.

Con el fin de semana volvió el once de la Liga, más parecido al del Carlos Tartiere que al reciente duelo copero. Tres novedades presentó la alineación respecto a la que salió en Oviedo y seis en relación al del choque contra el Osasuna. Para eso hay una plantilla equilibrada pese a las constantes bajas.

El Cádiz arrancaba como un tiro, con ganas de marcar cuanto antes. Sin prisa pero sin pausa. Con velocidad y el algunos momentos con algo de precipitación. En el minuto 4, Abdullah cocinaba una delicatessen para dejar que Carpio llegara hasta el fondo del carril y centrase al interior del área, donde el balón iba de un lado para otro y a punto estaba de ser rematado en boca de gol. Casi sin respiro, Salvi protagonizaba su primera galopada que culminaba con el pase de la muerte. Dani Romera sólo tenía que empujar la pelota a la portería, pero Dani Calvo se adelantaba con un despeje que no entraba de milagro.

El dominio de los amarillos era absoluto. El balón apenas duraba medio segundo en las botas de los sorianos, anulados por la presión de los locales y obligados a meterse en su terreno. Abdullah destapaba su calidad, Garrido imponía sus pulmones en la medular, Salvi y Aitor desplegaban velocidad por las bandas y Barral y Dani Romera no paraban de incordiar, eso sí, sin demasiado acierto. Pero el fútbol son goles y lo acercamientos, uno tras otro, acababan en nada. Los anfitriones no aprovechaban el empuje inicial y el duelo se equilibraba. El paso de los minutos favorecía a los visitantes, más asentados sobre el césped, aliados con el cuero aunque sin llegar a crear verdadero peligro salvo en el minuto 32, cuando Alberto Cifuentes desviaba el esférico con su mano derecha como respuesta a un libre directo lanzado por Iñigo Pérez.

Las buenas sensaciones del arranque quedaban lejos, cercanas al pleistoceno, porque el Cádiz pasaba de dominador a dominado y, para colmo de males, se quedada con un hombre menos en el minuto 38. Barral, que había sido amonestado en el 29 por una falta acompañada de protesta, veía la segunda amarilla por propinar un codazo en la cara a Unai Medina y el árbitro mandaba al isleño a los vestuarios. Siempre quedará la duda de si el colegiado pecó de rigurosidad en su decisión, pero lo cierto es que dos acciones absurdas del delantero, perfectamente evitables, abocaban a los gaditanos a tener que afrontar más de medio encuentro en inferioridad numérica. Barral se quedaba sin marcar por primera vez en un partido oficial del equipo amarillo.

El comienzo idílico se tornaba tormentoso para un Cádiz brillante hasta el ecuador de la primera parte aunque venido a menos.

Álvaro Cervera reaccionaba en el descanso y dejaba en la caseta a Aitor y a Dani Romera para dar entrada a Nico Hidalgo y a Carrillo. El ariete quedaba como una isla arriba mientras que el resto del equipo se cerraba alrededor de su área para defender el mal menor del empate. Los de casa concedían la posesión del esférico a los rojillos, que empezaban a meter miedo con internadas por la bandas y algún que otro balón al corazón del área.

Los amarillos, aunque con timidez, tratatan de aparecer en ataque sin éxito. En el 56, un flojo disparo de Garrido moría en las manos de Aitor Fernández y poco después Nico Hidalgo mandaba a las nubes un zapatazo lejano. El Cádiz lo intentaba con arreones de Nico y Salvi y hasta veía cerca el gol, el que tenía Carrillo en sus botas en el 68 con un remate desviado tras pase del motrileño. No marcaba pero los locales se libraban del 0-1 un minutos después cuando Higinio, con todo a su favor en boca de gol, remataba fuera junto a un poste.

El partido llegaba a un punto en que podía decantarse para cualquiera de los lados. Los de Cervera lo tenían claro: balón colgado a Carrillo y a pelear hasta la última gota de sudor, como así fue incluso con algunas opciones de victoria.

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