CÁDIZ | VALLADOLID

Un paso más al frente

  • El conjunto amarillo quiere traducir su voracidad en la cuarta victoria consecutiva

  • Servando apunta al lateral derecho y Álvaro García es duda por unas molestias

Cervera, en El Rosal, durante un entrenamiento Cervera, en El Rosal, durante un entrenamiento

Cervera, en El Rosal, durante un entrenamiento / Julio González

La Liga es un permanente examen semanal que apenas da margen para detenerse en la alegría o en la tristeza. El Cádiz pisa hoy el césped del todavía estadio Ramón de Carranza en una exigente prueba contra el Real Valladolid en la que pretende que sea la continuidad de la dinámica con marbete de ganador que recorre en las últimas tres jornadas -a partir de las cuatro de la tarde, ofrecido en directo por televisión a través de Vodafone, Orange y Beins Sports-. Los triunfos de las semanas pasadas fortalecieron la autoestima pero no saciaron la voracidad de un Cádiz que quiere más.

La prestigiosa victoria por un contundente 0-3 en El Molinón frente al poderoso Sporting de Gijón no sólo extendió la buena racha sino que además situó de manera definitiva al conjunto amarillo en la senda que persigue el rastro de la zona vip de la clasificación, a la que regresará en el 16º capítulo -ya estuvo en el arranque del campeonato- si se impone a la escuadra pucelana y además se ve beneficiado por algún resultado de alguno de sus rivales directos.

Andaluces y castellano-leoneses comparecen el santuario cadista con 23 puntos cada uno en plena contienda deportiva por los puestos que todos desean. Los de Álvaro Cervera, ocupantes de la novena plaza en una línea ascendente y los de Luis César Sampedro, inquilinos de la séptima gracias a un balance goleador más favorable -más cinco frente a más tres-.

El equipo local encara el duelo con cinco bajas seguras por lesión y la duda de Álvaro García, que ayer acabó con molestias el entrenamiento. El utrerano entró en la convocatoria pero hasta hoy no se sabrá si está en condiciones de participar. Enre las ausencias destaca la de Alberto Perea, baja de última hora a causa de un pinchazo muscular que sufrió ayer en la última sesión de la semana. A falta de las pertinentes pruebas médicas, en el club barajaban la posibilidad de que tenga una rotura fibrilar en el bíceps femoral. Si se confirma esa dolencia, lo tendría difícil para volver a jugar en 2017.

Una de las ausencias es la ya conocida de Khalifa Sankaré, que aún no ha debutado esta temporada, y las otras dos se veían venir, la de los laterales derechos Javier Carpio y Rober Correa. El salmantino sufrió una distensión en su rodilla izquierda el pasado domingo durante el envite en Asturias y el extremeño se resintió a principios de la semana de un esguince en su rodilla derecha. La doble ausencia obliga a Cervera a inventar una solución en ese costado de la zaga que en principio pasaría por Servando. El capitán cumplió con creces en ese lado cuando Carpio tuvo que abandonar el partido de forma prematura. Su paso a la derecha depararía la entrada de Marcos Mauro o Iván Kecojevic en el centro de la defensa junto a Mikel Villanueva, mientras que Lucas Bijker seguiría un día más en el lateral izquierdo, todos como escoltas de Alberto Cifuentes, habitual guardián de la portería.

Nada hace pensar en movimientos en la medular y el ataque si se toman como referencia las tres recientes citas exitosas. Si acaso la duda entre José Ángel Carrillo y David Barral en punta. Salvi y Álvaro García son fijos en las bandas salvo que el 11 no esté listo y todo apunta a que el técnico redoblará su apuesta por el trivote, formado por Jon Ander Garrido, el recién renovado José Mari y Álex Fernández.

Cervera aprovechó la condición de anfitrión para convocar a 20 jugadores y hoy debe hacer un par de descartes. Además de los posibles componentes del once inicial, completan la lista Rubén Yáñez, Brian Oliván, Moha Traoré, Nico Hidalgo, Rubén Cruz y Dani Romera.

Cádiz y Valladolid buscan un triunfo con el que escalar en la tabla. Los amarillos afrontan el primero de los dos partidos consecutivos en casa. Es una oportunidad de oro para seguir sumando de tres en tres pese a que la historia refleja la dificultad que entraña ganar dos duelos seguidos como local en apenas una semana. La pasada temporada no lo consiguió. Primero venció al Numancia antes de caer frente al Real Oviedo y después perdió precisamente contra el Valladolid y derrotó al Almería.

El cuadro blanquivioleta es un duro hueso, integrante de la nómina de equipos que aspiran a dar el salto a Primera, un objetivo que no oculta. La pasada temporada se quedó a las puertas de la fase de ascenso y fue uno de los dos equipos que batió al Cádiz en los enfrentamientos ligueros. Además de vencer en el Carranza, ganó también en el Nuevo Zorrilla -en ambos casos por uno a cero-. El otro rival que doblegó a los gaditanos en la primera y en la segunda vuelta fue el Real Oviedo.

Si los de casa llegan al partido sin sus dos laterales derechos, los visitantes sufren la misma carencia pero en el lateral izquierdo, en el que no está ni Nacho ni Ángel. Moyano, que se desenvuelve en la derecha de la zaga, apunta a ser el sustituto. El Valladolid se entrenó en la tarde de ayer en El Rosal después de haber viajado por la mañana hasta tierras gaditanas.

Cada partido es una historia que está por escribir Hoy se ven las caras dos contendientes con sistemas contrapuestos. Uno, el que ejerce de local, conocido por su intensidad y el robo de balón para salir con velocidad en busca de la portería contraria. Otro, el visitante, con absoluta querencia por el balón y acentuada vocación ofensiva. Los dos armados de moral después de sumar tres puntos el pasado fin de semana. Y el Cádiz con el plus añadido de verse arropado por una afición ilusionada. El duelo por irrumpir en la zona alta está servido.

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