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El olfato perdido a domicilio

  • El conjunto amarillo, atascado en labores ofensivas, es el único que aún no ha conseguido marcar un gol como visitante desde el comienzo de la segunda vuelta

Varios jugadores del Cádiz trasladan una portería ante la atenta mirada de Álvaro García durante un entrenamiento en El Rosal. Varios jugadores del Cádiz trasladan una portería ante la atenta mirada de Álvaro García durante un entrenamiento en El Rosal.

Varios jugadores del Cádiz trasladan una portería ante la atenta mirada de Álvaro García durante un entrenamiento en El Rosal. / fito carreto

La progresión del Cádiz en la Liga 1|2|3 se ve ensombrecida de pronto por una escasa producción en las últimas jornadas que tiene especial incidencia en los encuentros que se dirimen fuera de casa. El conjunto amarillo ha pasado de comportarse como un adversario temible como foráneo a disolverse como un azucarillo cuando el destino del calendario le obliga a pisar un césped que no es el del estadio Ramón de Carranza.

Ha ido a menos cuando le toca hacer un desplazamiento. Se ha vuelto vulnerable y además anda enemistado con el gol, con todo lo que eso supone. Dos problemas que surgen a la vez para los que el cuerpo técnico y los jugadores buscan una solución urgente con el trabajo diario. El Cádiz no deja de intentarlo.

Los números explican la tendencia decreciente de un equipo que en tiempos recientes no se siente nada cómodo cuando se distancia de su territorio. No gana lejos de su tierra en 2018. Cuando el Cádiz se impuso de manera contundente en Almería (0-2), Gijón (0-3) y Zaragoza (0-2), y empató 1-1 en el terreno del Tenerife en esas cuatro salidas seguidas en la recta final de la primera vuelta -en noviembre y diciembre de 2017-, entonces metía miedo a sus adversarios hasta el punto de llegar a convertirse en el mejor visitante de Segunda División A. Expuso una solidez apabullante con la que protegió su portería con eficacia y golpeó con mano de hierro a sus contrincantes en su mejor momento de la temporada que le llevó a ser considerado por los demás como uno de los favoritos al ascenso a la élite del fútbol español. Esa dulce etapa dio paso al actual periodo no exento de interrogantes. ¿Será capaz de aguantar en la zona alta de la clasificación hasta el último capítulo allá por el mes de junio? ¿Volverá a disfrutar de las mieles del triunfo en un escenario que no sea el santuario cadista?

El crédito que se labró en sus salidas, convertidas en una eficiente factoría de goles y puntos, se agota a una velocidad de vértigo en un deficiente arranque de la segunda vuelta en el que pega un volantazo de 180 grados. El Cádiz ha dejado de ser un equipo fiable fuera de casa una vez rebasado el ecuador del torneo. Como si de repente jugase en otra Liga. Sólo ha sumado un punto en sus cuatro compromisos a domicilio de la segunda rueda, solventados con tres derrotas por la mínima -ante el Alcorcón, el Numancia y el Osasuna- y una igualada en la comunidad autónoma de Cataluña frente el Nástic de Tarragona porque dejó la portería a cero, de lo contrario hubiese acumulado todas las papeletas para añadir otro revés a su cuenta de derrotas porque el gol ha desaparecido de su catálogo como por arte de magia. No ve puerta y apenas genera ocasiones salvo en la segunda parte del encuentro contra la escuadra navarra.

El Cádiz es el único equipo que hasta la fecha no ha conseguido marcar un solo tanto a domicilio en el trayecto recorrido de la segunda vuelta, una demostración diáfana de la carencia de un conjunto al que la falta de puntería le causa un efecto paralizante que le impide prolongar la regularidad que llegó a abrazar con fuerza hasta que se le escapó. La sequía anotadora no le deja en buen lugar, aunque hay tiempo para la rectificación en las próximas semanas.

Los demás equipos sí han marcado alguna vez en sus cuatro visitas fechadas a partir de la 22ª jornada de Liga. El que más es el Almería, que acredita ocho dianas -una media de dos por partido-, una más que el Barcelona B y dos por encima del Huesca y el emergente Real Zaragoza.

Con un balance de un solo punto, el conjunto gaditano es de momento el peor visitante de la segunda vuelta después de la Cultural Leonesa y el Sevilla Atlético, que han perdido todos sus partidos y ocupan plazas de descenso. Lorca y Numancia también se muestran débiles, con un solo punto al igual que los amarillos.

El mejor visitante de la segunda vuelta es a día de hoy el filial del Barcelona, que ha sumado diez puntos merced a un trío de victorias y un empate. El cuadro azulgrana y el Rayo Vallecano son las dos únicas escuadras que no han perdido fuera desde el comienzo del nuevo año.

Si los de Álvaro Cervera quieren tener opciones de éxito -acabar el campeonato liguero entre los seis primeros de la lista- están obligados a dar un paso al frente lejos de su feudo -además de hacerlo en casa-. Tienen que afrontar siete visitas -un botín de 21 puntos en disputa-, a cual más complicada: Cultural Leonesa (19º en la tabla), Rayo Vallecano (segundo), Reus (15º), Real Valladolid (décimo), Albacete (13º) Barcelona B (16º) y Granada (tercero). Buena parte de las opciones del Cádiz de certificar su posición de privilegio pasa por lo que sea capaz de hacer en esas siete citas ante rivales que también se juegan la temporada, ya sea en la parte alta o en el sótano.

La clave está en recuperar el olfato goleador porque en realidad el conjunto entrenado por Cervera recibe pocos tantos, sólo tres a domicilio en los cuatro envites de la segunda vuelta, el que menos junto a un cuarteto formado por el Osasuna, el Real Valladolid, el Albacete y el Barcelona B. Pese al momento nada bueno que atraviesa en plena competición, el Cádiz no pierde el carácter por el que es conocido y sigue siendo un adversario difícil de batir.

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