El niño que se hace hombre a la sombra de los profesionales

  • José Mari, de 16 años, se entrena a diario con el primer equipo: "Es increíble lo que estoy aprendiendo"

José María García Reguera, José Mari en el mundillo futbolístico, tiene sólo 16 años pero lleva una trayectoria que presenta a un joven futbolista que ya ha recorrido mundo. Con 13 años y después de una espléndida temporada en el Atlético Constitución (hoy San Fernando Atlético), la cantera del Osasuna apostó por él pero al final el Real Madrid anduvo más rápido para abrirle las puertas de entrada. Pasó por los infantiles del club blanco y luego retornó a La Isla para enrolarse en el San Fernando CD. De ahí al Cádiz, gracias a Barla y Juanma Carrillo, aunque con el beneplácito del responsable de la cantera, Quique González, y de los dirigentes del club.

José Mari acumula siete goles con el filial amarillo dentro de una categoría, Tercera División, en la que muchos rivales le doblan la edad. Su aprendizaje con el primer equipo del Cádiz le está ayudando a 'lidiar' con esas situaciones. "Hay muchos adversarios que se extrañan de que tenga dieciséis años y durante los partidos se vienen para mí y tratan de intimidarme, pero he sabido aprender lo necesario para no caer en errores hasta que me he ganado el puesto en el Cádiz B. Le doy las gracias a Carrillo y Barla, que se fijaron en mí", añade.

Valora de forma especial lo mucho que le está aportando trabajar a las órdenes de los 'mayores' en el presente ejercicio liguero. "Es increíble lo que estoy aprendiendo con el primer equipo. Con Agné no paro de asimilar cosas nuevas. Aulestia y Peragón son los jugadores que más consejos me aportan y me ayudan para poder ser un buen futbolista. En general -agrega-, todos los veteranos del vestuario están pendientes de mí y me dicen que siga luchando y trabajando igual que estoy haciendo ahora".

Hijo de Pepito, quien fuera jugador del Cádiz, Real Madrid y Badajoz, entre otros equipos, y sobrino de la artista Niña Pastori, José Mari admira a su padre de cuando era futbolista tomando como referencia algunas imágenes de vídeo. "Me gusta mucha su estilo, aunque debo decir que es mi hermano -que juega en el infantil B del Cádiz- el que se parece más a él jugando. A veces repaso imágenes suyas de un partido contra el PSV y era tremendo", indica con mucho orgullo. Esta promesa se define como "un jugador rápido en el campo y de mente para intentar elegir la mejor opción, y que, además, lo doy todo".

El pasado verano, cuando acababa de cumplir 16 años, Alberto Monteagudo le brindó la posibilidad de jugar el amistoso contra el Chiclana CF, que hasta el momento es lo máximo que ha logrado con el primer equipo amarillo, pero su aspiración es mucho mayor. "Me veo jugando en el Cádiz cuando el entrenador lo crea oportuno, aunque quiero dejar claro que le edad no es un problema". Y acaba echando un cable a otros canteranos que, como él, sueñan con dar el salto. "Hay buena materia prima en el Cádiz B y en la cantera, si bien todos debemos tener claro que hay que trabajar mucho para subir al primer equipo". José Mari es el primero en aplicarse el cuento.

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