Los minutos de José Mari y la lesión de Moha, cara y cruz

  • El pivote vuelve con el deseo de ser el de siempre y el atacante queda a la espera de su tobillo

José Mari. José Mari.

José Mari. / jesús marín

Había ganas de ver a José Mari de nuevo con el escudo en su pecho y en partido oficial. Lejos quedaba ese estreno liguero y su lesión. El miércoles regresó de manera casi fugaz aunque dejando claro que vuelve para ser el de antes de la dolencia..., el de siempre. El roteño tiene un don para aportar equilibrio al centro del campo, sobre todo formando pareja de baile con Garrido. Si la cara es José Mari, la cruz le corresponde a Moha Traoré. El jugador catalán sufrió una desmedida entrada de Matos -le supuso la expulsión- que le dejó el tobillo ko hasta el punto de acabar el duelo casi andando sobre el césped. Su baja es la de un jugador veloz y vertical, una alternativa muy del estilo Cervera.

En el minuto 36 de la primera jornada de Liga, en Córdoba, se acabó el estreno feliz para José Mari. Se rompió sobre el campo Nuevo Arcángel y le tocó vivir semana tras semana lejos del terreno de juego y muy unido a las camillas de la enfermería. Ni Liga ni Copa, el centrocampista dejó de manera obligada vía libre para que Garrido y Abdullah estuvieran obligados a entenderse, ya que la elección de Cervera casi siempre fue, hasta ayer, recurrir a lo conocido que no por ello debe ser malo.

José Mari sabe que el equipo le necesita y que debe tomar el pulso al ritmo de trabajo, a los partidos y a la competición. Sólo por ese camino logrará su objetivo.

La lesión de Moha Traoré es un revés importante a la espera de conocer el alcance exacto de la misma. Velocidad y verticalidad se dan la mano en el ex futbolista del Córdoba B, dos características muy del uso de Cervera. Una alternativa si Salvi o Álvaro García no dan con la tecla en una de las bandas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios