Cádiz CF

El ineludible paso al frente

  • El conjunto amarillo sale del atasco con un plan B inédito y una voluntad de hierro que le hace sobreponerse a la adversidad

  • El triunfo frente a un rival directo eleva la autoestima

Álvaro García deja atrás al oviedista Johannesson mientras avanza con el balón en una jugada del encuentro disputado el pasado sábado en el Carranza. Álvaro García deja atrás al oviedista Johannesson mientras avanza con el balón en una jugada del encuentro disputado el pasado sábado en el Carranza.

Álvaro García deja atrás al oviedista Johannesson mientras avanza con el balón en una jugada del encuentro disputado el pasado sábado en el Carranza. / fito carreto

El Cádiz afronta con una prolongada sonrisa de oreja a oreja la semana de Carnaval. No es para menos. Si en los últimos tres partidos había cosechado dos empates -ante el Lugo en casa y con el Nástic de Tarragona a domicilio- y una derrota -en el campo del Alcorcón-, le quedaba incluir la victoria en el desarrollo normal de la competición. La consiguió en un encuentro de los catalogados importantes frente a un Real Oviedo que compareció en el estadio Ramón de Carranza inmerso en una racha similar a la que no hace mucho tiempo habían disfrutado los amarillos. Las rachas, como todo en la vida, tienen un epílogo y fueron los de Álvaro Cervera los que acabaron con la excelente dinámica de su oponente con un triunfo que ofreció un amplio abanico de lecturas agradables. El Oviedo no era un contrincante cualquiera. Es uno de los candidatos a subir a Primera División que además no esconde su objetivo. El pasado sábado enseñó sus cartas y quién que sabe que hubiese sucedido de haber estado hasta el final con once jugadores. El fútbol está rodeado de circunstancias imprevisibles y los anfitriones aprovecharon la situación al máximo delante de una afición que empezó al Carnaval por todo lo alto y vibró con la remontada.

Sí. Hubo remontada, un hito desconocido en los 25 capítulos anteriores del torneo. Y es que el Cádiz se liberó por fin de la pesada carga que suponía la falta de réplica cuando recibía un gol. Las pocas veces que se había visto por debajo en el marcador a lo largo del campeonato no fue capaz de reaccionar, a modo de gas paralizante, y cuando Linares puso por delante al Oviedo poco después del comienzo de la segunda parte, aparecieron los fantasmas de los partidos contra el conjunto carbayón de la primera vuelta (1-0), el Lorca (3-0), el Osasuna (0-2), el Huesca (1-0) y el Alcorcón (1-0), todos con el denominador común del cerocerismo de los amarillos cuando se encontraron en desventaja. Era un lastre transformado en desafío con el 0-1 que ponía en riesgo el idilio con el segundo escalón de la clasificación.

El 'goal average' es un factor que empieza a cobrar relevancia en la recta final del curso

El panorama no invitaba al optimismo pero el 10 de febrero fue el día del cambio. No pudo elegir mejor momento el Cádiz para rebelarse contra un resultado en contra. Lo hizo en un duelo frente a un rival directo por la segunda posición, que corría peligro después del frenazo productivo de las últimas jornadas. Los de Cervera se revolvieron contra el 0-1 que dolió como un puñal, no querían volver a ser presos de un marcador adverso y arrinconaron al contrario hasta dar la vuelta por completo. Entre la insistencia de los jugadores y el empuje de la hinchada, se generó la atmósfera adecuada que propició un feliz desenlace no exento de sufrimiento, ese que otorga un valor extra a los éxitos. Por fin una remontada, una demostración de reacción que es necesaria en todo equipo que pretende rebasar de largo los límites del objetivo de la permanencia. El Cádiz quiere mucho más que el salvoconducto para continuar un año más en la categoría de plata. Ese empeño encendió los motores que propulsaron a un equipo que no se detuvo ni con el 2-1.

Los gaditanos supieron extraer rentabilidad a su superioridad numérica. Se vieron beneficiados por el error del colegiado, que expulsó de manera indebida a David Rocha en el minuto 34 -quizás no fue ni amarilla-, y el persistente acoso dio frutos en la recta final, cuando el conjunto asturiano acusaba el desgaste de jugar en inferioridad. La victoria llegó sin el habitual sistema, sin el conocido trivote, con dos puntas -uno de ellos Álvaro García-, con garra y con gotas de calidad, las que puso Alberto Perea. El plan B funcionó pese a que Cervera, en un alarde de inconformismo, no llegada a estar contento al cien por cien minutos después de un triunfo de relevancia que además de los tres puntos insuflan autoestima. El entrenador fue más allá de los tres puntos y aunque no ocultó su lógica satisfacción, detectó lagunas en su equipo. Eso sí, recordó que lo importante es ganar, que fue lo que hizo el Cádiz.

El equipo amarillo venció a un rival directo que mostró su potencial. Igualó el goal average particular y en el caso de que los dos terminen la Liga igualados a puntos, el empate se deshará mediante el coeficiente general de tantos. En los minutos finales perdió la oportunidad de inclinar el goal average individual a su favor, cuando Herrero repelió un par de disparos del veloz Salvi. Todo cuenta a estas alturas de la Liga, también el balance goleador entre los equipos. Los inquilinos del Carranza disponen de una mejor renta particular que el Lugo y lo equilibran con el Oviedo a falta de resolver el saldo frente a los demás rivales directos, ante los que está en buena disposición salvo contra el Osasuna.

Con el triunfo sobre la escuadra asturiana, el Cádiz puso fin al maleficio que le perseguía en los enfrentamientos entre ambos equipos. Nunca dejó de creer en la victoria y el sueño del ascenso continúa intacto mientras lo más difícil, para todos, aún está por llegar en una Liga que no puede estar más interesante. La siguiente estación, el Numancia.

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