Cádiz CF

La cronificación del conflicto

  • Vizcaíno y Pina protagonizan la enésima escenificación del desencuentro con la presentación por separado de dos patrocinadores en lugares distintos y de manera casi simultánea

Foto: Jesús Marín Foto: Jesús Marín

Foto: Jesús Marín

El Cádiz anda enredado en dos crisis paralelas, cada una con vida propia. La deportiva es reversible si el equipo mejora pero la otra, la institucional, abre una herida cada vez más profunda, como ayer quedó de manifiesto con la enésima escenificación del conflicto abierto entre el presidente, Manuel Vizcaíno, y el consejero delegado, Quique Pina. Cada uno por su lado una vez más hasta el punto de que la presentación de dos patrocinadores del club, los que aportan dinero, pasó a un segundo plano. Uno presidió una y otro condujo otra como se tratasen de dos clubes que nada tienen que ver. Como si el Cádiz se dividiese en dos clubes.

La mala relación entre ambos es tal -en realidad es nula- que la imagen del Cádiz no salió bien parada ayer con dos actos casi simultáneos separados en el tiempo por algo más de una hora en la geografía por 25 kilómetros, los que median entre el estadio Ramón de Carranza y la Ciudad Deportiva de El Rosal. La unidad es una entelequia.

Vizcaíno se niega a hacer el más mínimo comentario sobre la situación del equipo

En la diminuta sala de prensa de las instalaciones ubicadas en Puerto Real se celebró el acto de presentación de la renovación del acuerdo de patrocinio de Bayport -hasta hace poco Puerto y Bahía-. En el Carranza se llevó a cabo la del espónsor principal, Torrot. La primera corrió a cargo de Pina y en la segunda el protagonismo fue para Vizcaíno. Como si cada uno quisiera contrarrestar al otro en el foco mediático.

El propio Pina reconoció que la sala de prensa de El Rosal no era el lugar adecuado desarrollar un acto de esas características. La sala, convertida en el camarote de los hermanos Marx -apenas había sitio para todos los asistentes-, fue el emplazamiento donde Pina y el director general de Bayport, Rafael Fernández, detallaron los términos del acuerdo. No fue causalidad su comparecencia conjunta. Entre los dos atesoran de largo más del 50 por ciento de las acciones del Cádiz, pero Vizcaíno es quien de facto maneja las de Pina y bloquea cualquier posibilidad de que le desbanquen de la presidencia. Ahí está el meollo de la cuestión.

Tanto el murciano como Fernández lanzaron ayer dardos al presidente. "Es una pena que ya no esté Socibus", soltó Pina. "Me hubiera gustado estar apoyado por los máximos dirigentes pero no es así", expresó sin rodeos el director de Bayport, que hizo un llamamiento a la cordura "porque hay que anteponer el Cádiz por encima de todo, las personas estamos de paso". Y dijo más: "Me arrimo más a la parte deportiva por las circunstancias actuales, es la parte que más apuesta por mi empresa, que estaba ahí pero tenía una nula repercusión. Desde que Quique llegó la repercusión es mayor y se lo agradezco". Y otra más, en este caso referido al conflicto entre Pina y Vizcaíno. He intentado apagar fuegos y cuando ves que no hay posibilidad coges otro camino. El Cádiz lo hace bien a nivel deportivo y apuesto por el club".

Fernández aseguró que "estuvimos a punto de desistir porque hace un rato me enteré de que el acto coincidía en el día con el de otro patrocinador. Es una pena que no lo haya organizado de otra manera, Nadie del club me dijo que no había otro acto".

Pina hurgó en la herida al decir que no lo normal hubiese sido darle un sitio y un día a cada patrocinador. "Son cosas del presidente. El club podría haber organizado el acto otro día".

El responsable de la gestión deportiva se adentró por un día en una parcela que le compete, pero él mismo explicó por qué lo hizo. "No es normal que yo presente un espónsor. Rafael me pidió que estuviera con él y tengo la responsabilidad de hacerlo aunque no sea mi faceta porque compró acciones para la ampliación de capital cuando se le pidió y también para ser accionista".

Quien no habla ni un segundo de un asunto deportivo es el presidente. Se ciñó al acto del patrocinio de Torrot y punto. Ni un titular. Pocos clubes del mundo, por no decir ninguno, tendrán un presidente que no habla del equipo, pero en el Cádiz es así. Vizcaíno no quiso referirse ayer a la actualidad deportiva del conjunto amarillo, que lleva siete semanas sin ganar y que se acerca a la zona de descenso a Segunda B. El presidente se limitó a responder que "prefiero no hablar porque no me merece una opinión; no es mi parcela". "Prefiero hablar del velocípedo -del Grupo Torrot-, que va a estar dándonos muchas satisfacciones".

El máximo dirigente tampoco quiso profundizar en el hecho de que una hora antes de la presentación de Torrot, el otro sector del club, el que controla Quique Pina, diera a conocer el acuerdo con la marca Bayport. "Me quedo con lo que sé. Es otro patrocinador al que agradezco su confianza y me parece muy bien que todos quepamos en este proyecto".

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