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El carbón se lo gana a pulso Barral

  • La expulsión, lo peor de un triunfo que es un regalo para los seguidores

Reyes Magos cadistas en el Carranza, en una jornada marcada por esta festividad, que no quisieron perderse el encuentro. Reyes Magos cadistas en el Carranza, en una jornada marcada por esta festividad, que no quisieron perderse el encuentro.

Reyes Magos cadistas en el Carranza, en una jornada marcada por esta festividad, que no quisieron perderse el encuentro. / joaquín hernández kiki

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Segundo de los tres encuentros que tiene el Cádiz en ocho días y primera victoria de 2018. Un triunfo sonado ante un Granada con potencial y maneras para estar en lo más alto de la clasificación. Un Granada que estuvo arropado en el Ramón de Carranza a pesar de ser el Día de Reyes. Hinchas rojiblancos en la grada alta de Preferencia y grupos dispersos por Tribuna. Pero, ante todo, buen ambiente y deportividad entre unos y otros.

La tarde comenzó desde el respeto por uno de esos ex jugadores que hicieron grande en su momento al Cádiz. El minuto de silencio en memoria de Joaquín Acedo, fallecido esta semana y que fue recordado de esta manera por una afición que tiene presente la historia del club.

El balón comenzó a rodar y se pudo comprobar que el día festivo -tan señalado familiarmente- y la temperatura tan gélida restaban presencia de seguidores en el templo del cadismo, que registraba una entrada inferior a la habitual. A pesar del frío, bastantes niños en las gradas y presencia de Reyes Magos viendo a los amarillos antes de empezar el camino de vuelta...

Ayer hubo pasión entre los hinchas y se notaba con una importante dosis de nervios entre estos, ya que se palpó muy pronto que el Granada iba a ser un equipo muy complejo que llegó a silenciar a la gente con su calidad y llegada. Pero también apareció el cadismo cuando más lo necesitaba el equipo, gritando, cantando y exhibiendo ese calor tan necesario en una tarde-noche de manta y sofá.

El esfuerzo del equipo, de casi todos los jugadores, resultó notorio y los aficionados lo reconocieron cuando Dani Romera y Álex Fernández dejaron su sitio a David Barral y Rubén Cruz, respectivamente. Precisamente el isleño se llevó una buena ración de pitos por su expulsión -evitable a todas luces- y con Rubén Cruz, como en las corridas, hubo división de opiniones. Lo de Barral empieza a cansar no sólo a los dirigentes y al entrenador... La masa social del equipo está también mosqueada con el comportamiento, dentro y fuera del campo, del delantero. Fue ayer la cruz a un Día de Reyes con regalos para el equipo y la afición, y carbón sólo para unos pocos.

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