El calor no es rival para el cadismo

  • Las elevadas temperaturas no disminuyen las ganas de fútbol

El gaditano Alberto Moncayo, con la plantilla de fondo, en el homenaje previo que se le hizo a Ángel Nieto. El gaditano Alberto Moncayo, con la plantilla de fondo, en el homenaje previo que se le hizo a Ángel Nieto.

El gaditano Alberto Moncayo, con la plantilla de fondo, en el homenaje previo que se le hizo a Ángel Nieto. / julio gonzález

Cádiz y los cadistas tenían ganas de fútbol y el Trofeo Carranza llegó para calmar la sed de los aficionados amarillos. Desde una hora y media antes de la disputa de la primera semifinal, que enfrentó al equipo gaditano contra Las Palmas, los conductores se desesperaban tratando de buscar un sitio donde estacionar su vehículo por los alrededores del estadio. Además, la proximidad del templo amarillo con la Victoria dificultaba aún más la tarea a los osados que habían decidido acudir al encuentro en coche. Junto a ellos, una gran cantidad de autobuses servían de desplazamiento para los aficionados que optaron por el transporte público. Todos contribuyeron al excepcional ambiente que se vivió en los prolegómenos del partido.

En los alrededores del Carranza se podían ver a jugadores ilustres del equipo como el centrocampista Manolo Pérez, que tantas tardes de gloria regaló a los cadistas durante las temporadas que vistió la elástica amarilla. Antiguamente había una tradición que el Cádiz decidió recuperar para la ocasión. No hace muchos años era habitual ver a una banda de música animar la antesala de las citas futbolísticas. Este añola Filarmónica de Conil ha tenido el gusto de hacer disfrutar a los casi 14.000 aficionados que se dieron cita para presenciar la presentación de su equipo. Parecía una conjunción perfecta la mostrada entre los músicos y los diferentes sectores de la grada, que vibraban al ritmo de ¡Vamos Cádiz! o Me han dicho que el amarillo. Un acierto por parte del club el recuperar una tradición como esta.

A pesar de esa gran afluencia a la primera semifinal, el calor impidió que se viera una mejor entrada. Las zonas de sombra estaban prácticamente llenas pero aquellas en las que daba el sol, los aficionados brillaban por su ausencia y los valientes que decidieron enfrentarse al astro rey, no abandonaron el abanico-o cualquier instrumento que les pudiera servir como tal- en todo el encuentro. El calor era asfixiante. Más de 30 grados durante el desarrollo del mismo. Para los que sólo vayan al Carranza en liga, hoy se habrán sorprendido al no escuchar el himno oficioso al comienzo. Era el himno del trofeo. Mientras sonaba, el Carranza le rendía un homenaje al recientemente fallecido Ángel Nieto con el piloto gaditano Alberto Moncayo como protagonista. Y tras todo eso, el partido. Los cánticos se sucedían casi desde el comienzo pero conforme pasaron los minutos, el calor parecía hacer mella en los aficionados, puesto que el ánimo iba decayendo. Eso sí, nunca faltaron las palmas de ánimos para sus jugadores. Servando y Álvaro García con sus cabagaldas los más aclamados. Entre los nuevos, el desperpajo del lateral holandés Lucas Bijker también gustó mucho al personal. Además, al final se vió a Rober Correa perfectamente integrado en el club ya que fue el que comandó el aplauso final del equipo a su afición agradeciendo el apoyo mostrado a pesar de las altas temperaturas. Y así acabó la primera semifinal de la LXIII edición del Trofeo Carranza, con una afición contenta con su equipo a pesar de la derrota.

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