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La asignatura pendiente

  • La falta de gol limita las opciones de un equipo que es el menos anotador de los que pelean por el ascenso

  • Los amarillos se han quedado sin marcar en 14 encuentros

Álvaro García, desesperado delante de Dorronsoro tras desperdiciar una clara ocasión de gol en el encuentro contra el Lorca . Álvaro García, desesperado delante de Dorronsoro tras desperdiciar una clara ocasión de gol en el encuentro contra el Lorca .

Álvaro García, desesperado delante de Dorronsoro tras desperdiciar una clara ocasión de gol en el encuentro contra el Lorca . / jesús marín

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Las limitaciones en ataque condicionan las posibilidades del Cádiz en la larga carrera por el ascenso a Primera División. El conjunto amarillo se agarra al asidero de su eficaz entramado defensivo extendido a lo largo de todo el campeonato -es con diferencia el menos goleado de la categoría de plata con sólo 20 tantos en contra después de 34 compromisos- para sostenerse en las alturas de la clasificación -desde la 16ª jornada de Liga nunca ha salido de los seis primeros puestos-, pero cuando a la hora de la verdad necesita algo más que dejar la puerta a cero para dar un paso al frente sufre un frenazo en seco que le coloca en desventaja respecto a sus rivales directos. Sin gol no hay paraíso. Los que marcan son los que pueden pujar con más fuerza por el premio mayor.

La realidad es que al Cádiz le cuesta hacer goles. Sin ir más lejos, si hubiese aprovechado algunas de las numerosas ocasiones que fabricó en los encuentros en casa contra el Lorca FC y el Almería -dos equipos ubicados en la zona baja-, ahora compartiría un lugar en la cima con 61 puntos y se postularía como un serio candidato para dar el salto a la Liga Santander por la vía rápida. La facilidad anotadora que demuestran otros habitantes de la sala noble contrasta con las enormes dificultades de los futbolistas entrenados por Álvaro Cervera.

La escasa producción delante de la portería contraria es un problema para el Cádiz en su tentativa de ascenso a la élite. Las cifras revelan con meridiana claridad una carencia que le persigue durante su recorrido durante la temporada y que pone en peligro la consecución del reto más ambicioso. Es el equipo de la zona de arriba que menos goles marca y son los goles los que al final conducen a la gloria. Sin ellos poco hay que hacer. El Rayo Vallecano es el máximo anotador del torneo con 55 dianas que son determinantes. Son las que le llevan a ser a día de hoy inquilino de una de las dos plazas de ascenso directo. El cuadro madrileño atesora una veintena de tantos más que un Cádiz que con sólo 35 es capaz de aguantar el tirón en el cuarto lugar de la tabla pero con la sensación de no poder llegar a los dos primeros peldaños salvo un giro en el sprint definitivo hasta comienzos del próximo mes de junio.

La incógnita es si el cuadro gaditano podrá resistir en el selecto grupo de los más fuertes -colocado al menos entre el tercer y el sexto puesto- hasta el epílogo sin mejorar sus números en la definición. Lleva un promedio de un tanto por partido frente a los 1,6 del conjunto vallecano.

Todos los equipos que están metidos en la dura pugna por subir a Primera División superan la barrera de los 40 goles con las únicas excepciones del Cádiz y el Osasuna, este último con 36 e inmerso en una tendencia de signo decreciente en las últimas semanas. Los amarillos están obligados a progresar en las labores ofensivas porque después de tres empates consecutivos los perseguidores acechan. No se puede vivir siempre en la casilla de la equis.

El triunfo se convierte en un botín urgente y la única manera de conseguirlo es a través del gol. No tiene otra alternativa pese a que las estadísticas juegan en contra de los amarillos. El Cádiz es el equipo integrante de la zona vip que más partidos se ha quedado sin marcar un solo gol. Nada menos que 14, es decir, un 41 por ciento de los encuentros disputados. No vio puerta en ocho de los 21 envites de la primera vuelta -empates a cero contra el Alcorcón, Numancia, Sevilla Atlético, Rayo Vallecano, y derrotas frente al Real Oviedo (1-0), Lorca (3-0), Osasuna (0-2) y Huesca (1-0)- y en seis de lo que va de segunda -igualadas contra el Nástic de Tarragona, Lorca y Almería, y varapalos ante el Alcorcón (1-0), Numancia (1-0) y Osasuna (1-0)-.

De los 14 partidos sin marcar, seis tuvieron como escenario el estadio Ramón de Carranza y los otros ocho fueron como visitante. Sea en casa o a domicilio, es el equipo que a la hora de la verdad menos mira a puerta. El Cádiz es el conjunto de la Liga que realiza menos remates, un total 323, una cifra que no alcanza para llegar a un promedio de diez disparos por partido. El Rayo Vallecano es el que mas tira con 509 remates a una distancia abismal de los amarillos -186 tiros más-. Es el único que pasa de los 500.

Entre los que más disparan a puerta figuran equipos participantes en la contienda por el ascenso: Granada -470-, Huesca -455-, Tenerife -402-, Zaragoza -398-... Aunque hay situaciones curiosas, como que el Córdoba, en zona de descenso, es de los que más rematan -más de 437- y el Sporting de Gijón, uno de los dominadores de la Liga, es de los que menos dispara con apenas 350.

La plantilla cadista sabe que para seguir arriba debe hacer goles sin más demora. El próximo sábado en el terreno del Reus.

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