Cádiz cf

Trayectorias opuestas

  • La irregular pretemporada del equipo amarillo contrasta con el firme recorrido del Córdoba, que ha ganado todos los partidos

  • El ex cadista Jona, una amenaza en ataque

El delantero Jona hace carrera continua durante un entrenamiento del Córdoba, su nuevo equipo. El delantero Jona hace carrera continua durante un entrenamiento del Córdoba, su nuevo equipo.

El delantero Jona hace carrera continua durante un entrenamiento del Córdoba, su nuevo equipo. / g.j.

El comienzo del campeonato de Liga para el Cádiz no puede ser más complicado a tenor de los resultados cosechados por el Córdoba durante la pretemporada. El conjunto verdiblanco es el único de Primera y Segunda División A que ha ganado todos los partidos disputados con un recorrido inmaculado que da una idea de cómo llega a la jornada inaugural. Como un tiro. Todo un hueso para un equipo amarillo obligado a hilar fino si quiere empezar con buen pie. Para ello debe poner de manifiesto que los partidos oficiales no tienen nada que ver con los amistosos.

La preparación de los contendientes que el próximo sábado están citados en el Nuevo Arcángel a partir de las ocho y media de la tarde ofrece trayectorias opuestas. Mientras el Cádiz ha saldado sus ensayos con cuatro derrotas, tres victorias y dos empates, el Córdoba ha superado a cualquier rival que ha tenido enfrente y ha salido vencedor en sus ocho amistosos: 4-0 al Kenyan All Stars, 1-3 en Écija, 0-6 en Linares, 1-0 frente al Almería, 3-1 contra el Atlético Sanluqueño, 1-0 ante el Betis, 1-3 al Extremadura y 0-1 frente al Mérida. 22 goles a favor y sólo tres en contra. Es cierto que seis de sus adversarios han sido de inferior categoría, pero no es fácil ganar ocho partidos de manera consecutiva. El Cádiz no ha sido capaz de doblegar a un rival de Tercera -empate frente al Mar Menor- y a otro de Segunda B -derrota frente al Recreativo de Huelva).

La senda victoriosa dibujada por la escuadra dirigida por Luis Carrión a lo largo de su preparación veraniega es la carta de presentación con la que impresiona en su comparecencia en el torneo doméstico. Llega listo para empezar a competir y en teoría en mejor estado que un Cádiz cuya última sonrisa reflejo de un triunfo se remonta a finales del pasado mes de julio cuando se impuso (0-3) al Lorca Deportiva en el compromiso que puso fin a la concentración de un semana en La Manga del Mar Menor. El equipo amarillo no ha ganado en agosto (empate frente al Melilla y derrotas ante Recreativo de Huelva, Las Pamas y Villarreal) y sólo ha marcado un gol este mes, pero los ensayos ya se han acabado y dan paso a los partidos oficiales. A partir de ahora los errores se pagan caros y los aciertos tienen premio.

El Córdoba llega como un cohete a los tacos de salida de la Liga, con la maquinaria engrasada y la autoestima en una cota de máxima elevación. En el lado opuesto aparece un Cádiz que no lo tiene tan claro. Anda enredado en una telaraña de dudas fruto de una irregularidad acompañada de marcadores negativos, sobre todo en los últimos envites. Cuerpo técnico y jugadores se afanan en corregir fallos para llegar con buen tono al amanecer de la temporada. Las pruebas no dejan de ser pruebas. El reto es firmar un buen comienzo para después poner velocidad de crucero con la intensidad por bandera, la concentración de principio a fin, la eficacia en las dos áreas y la máxima de no regalar nada. El revés (0-3) sufrido ante el Villarreal, producto de una sucesión de errores, es el ejemplo diáfano de lo que no debe hacer un equipo sobre un terreno de juego.

El contraste entre uno y otro es indudable a tenor de los números. Es una referencia objetiva, basada en cifras bajo el soporte de partidos que no dejan de ser experimentos.

En el Cádiz son conscientes de que deben mejorar y de que los recién llegados deben pasar por un lógico periodo de adaptación para estar en condiciones de ofrecer su mejor versión lo antes posible. Una cosa son los ensayos y otra los encuentros oficiales en los que están en juego los puntos. El conjunto entrenado por Álvaro Cervera se agarra a su carácter competitivo, el que lució en el duelo contra Las Palmas del Trofeo Carranza. Esa cara positiva es el que pretende sacar en la apertura del telón de la Liga frente a un rival con poderío.

En el Nuevo Arcángel se enfrentará el Cádiz al adversario más difícil de batir a día de hoy, fortalecido por su dinámica ganadora, con futbolistas que se han adaptado con rapidez y un técnico con una pronunciada vocación ofensiva que no esconde su sistema y ya ha anunciado que empleará un 4-3-3 que abocará a los gaditanos a desdoblarse en tareas defensivas para tapar cualquier vía de entrada.

Si algo ha demostrado el cuadro cordobés durante el periodo estival es su sobrada capacidad para anotar goles gracias a su empuje arriba. Sergi Guardiola, con media docena de tantos, se convierte en el principal baluarte en ataque acompañado por Alfaro con tres dianas y Jona con otras tres. El delantero, cadista en la campaña 2014/15 en Segunda División B -cuando el ascenso se escapó primero ante el Real Oviedo y después frente al Athletic de Bilbao B-, llega al conjunto verdiblanco avalado por 15 goles que marcó en las filas del UCAM Murcia el pasado curso, cuando recuperó su mejor versión tras un discreto paso por al Albacete el año anterior. El malagueño, que ya le hizo una diana al Cádiz hace unos meses en la vieja Condomina, es una de las serias amenazas ofensivas. El Córdoba ya no tiene a Rodri ni a Piovaccari, pero ha sabido rearmarse y dispone de dinamita para volar cualquier defensa.

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