Copa del Rey

Otra eliminatoria por la autopista

  • El Cádiz, tras fulminar al Betis, se medirá en octavos al Sevilla, un rival de 'Champions' que es claro favorito

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Cuadro de enfrentamientos / RFEF

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Del Benito Villamarín al Sánchez Pizjuán. De un barrio a otro. El Cádiz no sale de Andalucía para disputar los partidos de la Copa del Rey. Doblegó en casa al Almería y al Osasuna y fulminó al Betis a doble partido, y en el sorteo de los octavos de final celebrado ayer en el salón Luis Aragonés de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) el caprichoso destino deparó un atractivo enfrentamiento con el Sevilla. El partido de ida se disputará entre el 2 y el 4 de enero de 2018 en el estadio Ramón de Carranza y el encuentro de vuelta se desarrollará una semana más tarde en el terreno del conjunto hispalense -entre el 9 y el 11-. Las fechas y los horarios aún están por determinar a la espera de las televisiones, que son las que mandan en ese apartado.

Después de dejar en la cuneta al Betis con ese inolvidable 3-5, el Cádiz ya tiene sobre la mesa el siguiente desafío, todo un Sevilla que, como es lógico, parte con el claro papel de favorito que nadie se atreve a discutir. Es pura lógica. La escuadra entrenada por Eduardo Berizzo, en su día jugador del Cádiz -en la campaña 2005/06-, se deshizo con facilidad en su estreno del Cartagena, líder del grupo IV de Segunda B, y ahora se cita con un Segunda A. En teoría, un camino sin demasiados sobresaltos para un Sevilla que, después de ver caer a su vecino, ya sabe de lo que es capaz el Cádiz y tratará de evitar la sorpresa.

El envite de octavos ofrece la ventaja de un desplazamiento corto para los dos contendientes, que sólo deberán cruzar la autopista cuando sean visitantes. Una vez más, la AP-4 cobra protagonismo en una nueva eliminatoria con peaje. Si el Cádiz conquistó media Sevilla hace apenas una semana, la de Heliópolis, ahora va a por la otra media, la de Nervión, en una misión harto complicada. Tumbar a los dos hispalenses de Primera División en poco más de un mes se antoja una tarea casi utópica, pero no tiene nada que perder. Es un torneo que disfruta sin más obligación que la de competir. Y si encima da la campanada, todavía mejor.La afición sevillista apoyó al Cádiz en el anterior cruce contra los béticos y esbozó una sonrisa colectiva de oreja a oreja cuando los futbolistas de Álvaro Cervera tumbaron a los de Quique Setién con una goleada imponente. La historia cambia ahora en un nuevo duelo regional de apariencia desigual. Los amarillos militan en Segunda División A y los sevillistas en la élite. Ahora serán los seguidores verdiblancos los que animen a los amarillos con tal de ver caer a su máximo rival.

El cruce entre gaditanos y sevillanos fue el quinto en salir durante el sorteo organizado por la RFEF. Fue Adelardo, en su día centrocampista del Atlético de Madrid -en la década de los 60 y 70-, el que extrajo la bola que contenía la papeleta del equipo amarillo y también la del conjunto blanco. Para entonces ya estaba descartado que al Cádiz le tocara uno de los dos clubes de Segunda División B. El Formentera se cruzaba con el Alavés y el Lleida con el Atlético de Madrid, que apareció de la mano de Jorge Cobo, consejero cadista-. Tampoco iba a tocar ya alguno de los grandes, es decir, el Real Madrid o el Barcelona, que era los que querían los clubes de las categorías de playa y de bronce. Y al final cayó un rival de Liga de Campeones que ayer viajó a Maribor (Eslovenia) para afrontar el último compromiso de la fase de grupos.

Si difícil era la eliminatoria contra el Betis, más aún se presenta la ronda contra un adversario poderoso, que no ha parado de crecer en la última década. La ventaja para el Cádiz es que no tiene presión y sí toda la ilusión del mundo por desempeñar un buen papel. Competir, disfrutar y soñar con seguir adelante. ¿Por qué no? Hazañas más complicadas se han visto en el fútbol, aunque sin olvidar que el Sevilla es el que parte con más papeletas para meterse en la siguiente ronda si se cumple la lógica.

La eliminatoria irrumpe como un regalo anticipado de Reyes para la familia cadista. El conjunto amarillo acostumbraba a enfrentarse en los últimos años al filial sevillista y por fin podrá medirse al primer equipo de Nervión en un partido oficial. La última visita al Sánchez Pizjuán se remonta a mayo de 2017, hace sólo unos meses, cuando el Cádiz se jugaba el billete para la fase de ascenso a Primera y empató 3-3 contra un Sevilla Atlético que lo puso muy difícil. La hinchada del Cádiz se desplazó en masa y abarrotó uno de los Fondos en los que fue una fiesta del fútbol. Esta vez no podrá ocupar esa zona, que será de dominio de la parroquia local, pero lo que sí está asegurada en principio es una buena entrada en el Carranza en la ida. Además de una buena afluencia de seguidores cadistas, se espera además que lleguen numerosos aficionados del cuadro hispalense y el ambiente está asegurado. El año 2018 nace con una cita interesante en uno de los emparejamientos más seductores de los octavos de final.

Los dos clubes mantendrán contactos en los próximos días para buscar un acuerdo sobre el número de entradas para las aficiones visitantes y el precio. La fecha del choque de ida, incluida dentro del periodo navideño -2, 3 o 4 de enero-, puede contribuir a una numerosa presencia de público en el Carranza. Y en la vuelta no faltarán cadistas en el Sánchez Pizjuán, como ya los hubo en el Benito Villamarín.

De los siete restantes cruces de octavos destaca el duelo entre el Celta de Vigo y el Barcelona. Al Numancia, de Segunda A, le tocó el Gordo con un cruce con el Real Madrid. El Valencia, uno de los fuertes de esta temporada, se verás las caras con Las Palmas.

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