Presentación del pregonero a cargo del periodista Pedro Manuel Espinosa

  • Texto íntegro de la presentación del pregonero llevada a cabo por el periodista de 'Diario de Cádiz'

Excelentísima señora alcaldesa, señor presidente del Cádiz, autoridades, señoras, señores, muy buenas tardes.

Monchi. Dicho así parece poca cosa ¿verdad? Monchi. Suena a apelativo cariñoso, a nombre de colega en noches de parranda, a futbolista con nombre cortito y pegadizo. Con el 1, Monchi. Bien, Monchi bien pisha, que le hubieran gritado en el Carranza si alguna vez hubiera vestido la camiseta del equipo de su tierra. Sin embargo, pocas veces seis letras encerraron tanto. Porque Monchi, el encargado de presentar hoy el cartel de la LV edición del Trofeo Ramón de Carranza, y al que tengo el honor de prologar, debería llevar siempre el Don por delante, más aún, ilustrísima por lo menos cuando hay un balón de por medio. Ilustrísimo Señor Don Ramón Rodríguez Verdejo. Porque ése es su nombre completo, nombre de cañaílla, de gaditano vamos, de portero de Primera División, de amigo de sus amigos que nunca olvidó sus raíces, del que para mí y para muchos es el mejor secretario técnico de la mejor Liga del mundo.

Monchi va a pregonar el Trofeo y va a contribuir a unir un poco más la historia de Cádiz y San Fernando. A tres años de la celebración del Bicentenario de la Constitución de 1812, que se engendró en La Isla y se parió en San Felipe Neri, resulta más que acertada su elección para este cometido. Sobre todo porque entre estas dos ciudades vecinas, qué digo vecinas, hermanas, casi siamesas podríamos decir, porque comparten mar, cielo y casi tierra, hasta el punto que pocos son, en uno y otro lado del río Arillo, los que saben dónde está la frontera invisible que las separa; entre estas dos ciudades decía, el Trofeo también ha sido de ida y vuelta. San Fernando puede presumir de ser la única ciudad del mundo, además de Cádiz claro, que ha acogido la celebración del Trofeo Carranza. Fue un préstamo, un verano, un torneo que precisamente acabó ganando ese Sevilla diseñado por la escuadra y el cartabón de Monchi. Así que ahora, como para saldar una deuda, La Isla le ofrece al Trofeo a uno de sus hijos predilectos para que le piropee, como diciendo, “ea, ahí lo llevas y estamos en paz, pero escucha, que es de vuelta”.

Como buen gaditano, Monchi no sólo es amante del fútbol arte, también siente devoción por el Carnaval, de hecho, ha sido pregonero del Carnaval isleño e incluso comenta las finales del Teatro Falla con los compañeros de Radio Marca. Lleva tan dentro nuestra fiesta, que igual que los anticuarios del Tío de la Tiza buscaban los duros antiguos en la playa, él busca la fortuna en forma de estrellas en ciernes en las arenas de los cinco continentes: en las playas brasileñas, por ejemplo, de donde trajo a unos desconocidos Dani Alves, Luis Fabiano o Baptista, o en las de los poblados africanos donde se juega al fútbol con cualquier cosa redondeada, donde crecieron los Kanouté, Keita o Zokora.

Don Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, presenta hoy el Trofeo Carranza, la pionera Copa de la Paz, la que sin tantas pamplinas de la plaza Mina unió a países en la vieja trimilenaria cuando las cadenas de televisión aún no habían aprendido a contar más allá del uno.

Ese Trofeo tiene hoy a un digno pregonero. Un gaditano que muere por Sevilla y por el Sevilla, que también los hay, sin renunciar a su carácter isleño.

Monchi, he aquí tu Carranza. Trofeo, he aquí tu pregonero. Que lo que el fútbol ha unido, no lo separe nadie.

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