Oviedo-Cádiz

Justa derrota del Cádiz (1-0)

  • El equipo amarillo pierde el liderato tras prolongar su maldición con el Oviedo

Salvi se lamenta en una acción en el Tartiere. Salvi se lamenta en una acción en el Tartiere.

Salvi se lamenta en una acción en el Tartiere. / LOF

Una jornada le ha durado el liderato a un Cádiz que sufrió en el Carlos Tartiere su primera derrota de la temporada (1-0) ante un Oviedo que sí buscó la victoria frente a un equipo amarillo conformista que prolongó su maldición con el cuadro carbayón y cayó con justicia tras quedarse sin respuesta al gol marcado por Toché en el ecuador de la segunda parte. Lastrado por las bajas, el Cádiz se mostró demasiado rácano, lo fio todo al cero a cero y cuando recibió un gol se acabó la historia.

Álvaro Cervera sorprendió de salida con Carrillo en punta detrimento del goleador David Barral, una ausencia extraña quizás por algún contratiempo de última hora. Una apuesta arriesgada y una demostración más de la importancia del bloque por encima de todo lo demás. Comparecieron los visitantes sin gol sobre el césped. Ninguno de los jugadores que empezaron el partido había marcado un tanto esta temporada. La incógnita en el eje de la zaga quedó despejada con la presencia de Iván Kecojevic como acompañante del capitán Servando.

Los amarillos dieron sensación de control en el arranque, con algunas llegadas por las bandas, aunque el primero y el único en disparar a puerta fue el Oviedo. Christian avisó en el minuto 7 con un zurdazo desde el vértice del área que repelió con eficacia Alberto Cifuentes, bien colocado.

Para no perder costumbre, los gaditanos juntaron las líneas y se encomendaron a la velocidad de Nico Hidalgo, Aitor y Salvi, este último como segunda punta para complicar la vida a los centrales.

El dominio de los anfitriones fue creciendo con el paso de los minutos y el Cádiz, pese a desplegarse con orden, empezó a sufrir de verdad. Saúl Berjón tuvo el 1-0 en sus botas en el minuto 24 pero su remate, solo dentro del área, se escapó por encima del larguero cuando lo fácil era poner el balón en dirección a portería. Se salvó de milagro un equipo amarillo al que le costó un mundo hilvanar más de dos pases seguidos. El cuero tuvo en los carbayones el dueño absoluto. Semejante panorama no dejó otra opción a los de Cervera que resguardarse en su parcela, capear el temporal y tratar de aprovechar alguna contra que no terminó de construir. Carrillo no paró de pelear arriba como una isla. Los balones largos al espigado delantero no surtieron efecto, ni tampoco el intercambio de posiciones entre Salvi y Aitor. Los andaluces apenas existieron en ataque pero se agarraron con solidez al terreno para deshacer las acometidas de los anfitriones, que tocaron la bola con criterio aunque con poca mordiente.

La mejor noticia para los gaditanos era el paso del tiempo para conservar un empate que era un tesoro. Y eso que los de Cervera intentaron dar un paso al frente en el el sprint final de la primera parte. Pujaron más por la posesión del balón, aunque se marcharon al descanso sin haber tirado a puerta. Tal y como se desarrollaba el encuentro, la única posibilidad en ese momento era arañar una igualada sin goles dada la carencia de definición. Ni una ocasión que llevarse a la boca salvo un libre directo de Salvi que rebotó en la barrera.

Apretaron los carbayones en el arranque de la segunda mitad hasta embotellar a los amarillos en su área y Christian metió el susto en el cuerpo en el 49 con un disparo que se perdió cerca del poste. El lateral izquierdo azulón actuó casi como un extremo más y rompió con frecuencia la muralla gaditana. En plena vorágine ofensiva asturiana, por fin consiguió otear la portería contraria. En el 55, Nico Hidalgo condujo una contra por el centro, cedió a Salvi y el servicio del sanluqueño lo remató Carrillo a las nubes en una buena posición. Se animó el Cádiz y poco después por fin puso el balón entre los palos con un latigazo de Aitor a las manos de Juan Carlos.

Cervera metió más físico y velocidad con la entrada de Moha con media por delante para ubicarse en como segunda punta. Salvi pasó de la izquierda a la derecha y Aitor de tres cuartos a la izquierda para completar el reordenamiento justo antes de que el Oviedo cobrase ventaja en el marcador. En el minuto 63 saltó por los aires la defensa cadista cuando Saúl Berjón dejó solo a Toché con un pase al corazón del área que el murciano, completamente solo, aprovechó para fusilar a Cifuentes. El muro defensivo se rompió por el centro, el lugar más sólido hasta que un error de Servando al tirar el fuera de juego propició el remate del delantero.

El Cádiz se veía en desventaja por primera vez esta temporada y trataba de reaccionar con varios chispazos sueltos que acabaron en nada. El conjunto amarillo pagó caro la ausencia de su goleador Barral, quizás con algún problema físico porque cuando buscó un delantero en el banquillo recurrió al canterano David Toro, debutante con el primer equipo en busca del empate. Los cambios no cambiaron nada. Tampoco la entrada de Álex Fernández. Salvi fue el único que apareció pero él solo no puede contra toda una defensa. El extremo tuvo el empate con libre directo que se escapó por poco.

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