Ojos abiertos en la sobremesa

  • Los gaditanos necesitan despejar dudas frente a un rival que no ha perdido en su feudo

El Cádiz afronta la undécima jornada del campeonato nacional de LaLiga 1|2|3 obligado a poner freno a una dinámica negativa que eleva ya a seis los encuentros consecutivos sin el agradable sabor de la victoria. La misión de sobremesa se presenta tan complicada en el terreno del Huesca -a partir de las cuatro de la tarde en el estadio El Alcoraz, ofrecido en directo por televisión a través de Vodafone, Orange y Bein Sports- que todo lo que sea puntuar -incluido un empate- sería una buena noticia si se tiene en cuenta que el conjunto amarillo nunca ha ganado en sus visitas anteriores a territorio oscense -una derrota y una igualada- y que se mide a un adversario en plena forma que no ha perdido en su feudo. Llegado el caso, un punto no es malo siempre que se traduzcan en tres en casa en el siguiente compromiso con el Rayo Vallecano. Alguna vez tendrá que ganar.

Locales y visitantes comparecen con distintas sensaciones pese a que los dos empataron el pasado fin de semana. Los oscenses igualaron a uno ante el Sporting de Gijón en El Molinón con unas excelentes prestaciones -tuvieron serias opciones de triunfo-, mientras que los gaditanos cedieron dos puntos en el Ramón de Carranza frente a la Cultural Leonesa después de ir 2-0 y desinflarse en la recta final. El Huesca parte desde la séptima posición con 16 puntos, tres más que un Cádiz situado en la 11ª con 13 a mitad de camino entre la parte alta de la clasificación y la zona de descenso. Sumar tres supone un acercamiento a las alturas, con uno vale para mantener el estatus y regresar de vacío equivale a una preocupante aproximación a los puestos peligrosos. Ese es el escenario en el que desenvuelve un equipo al que le urge una reacción inmediata sin llegar, ni mucho menos, a ser un partido a vida o muerte. La cuestión es volver a la senda de resultados positivos con la que impulsar la autoestima de los jugadores y no quedarse atrás en la clasificación.

Además de la ausencia de Salvi, Perea es baja de última hora y vuelven Moha y Rubén Cruz

Álvaro Cervera apuesta por el bloque habitual con el inconveniente de la baja de última hora de Alberto Perea, que ayer sufrió una sobrecarga en el recto anterior de la pierna derecha. El mediapunta, que había estrenado titularidad hace siete días, se vuelve a caer y el entrenador se queda sin el especialista a baón parado.

El técnico debe resolver además la incógnita de quién será el jugador que relevará a Salvi en la banda derecha. El sanluqueño sufrió una pequeña rotura en un gemelo en el último partido y se une a una lista de bajas formada por Marcos Mauro y Sankaré.

Moha Traoré y Nico Hidalgo son los recambios naturales del 7 y lo normal es que el míster apostara por uno de ellos, pero Cervera es un experto en sacarse ases de la manga y no sería extraño que buscase otra solución en forma de trivote.

Todo apunta a que el técnico repetirá una línea defensiva compuesta por Carpio y Brian en los laterales y Kecojevic y Mikel Villanueva en el eje, aunque no se puede descartar la opción de Servando. Garrido es fijo en la medular y además con la tarea específica de frenar las acometidas de Gonzalo Melero. La duda surge en quién acompañará al vasco, Álex Fernández -titular en al anterior partido- o Rafidine Abdullah. Álvaro García, se ocupará de la izquierda y, sin Perea en tres cuartos, gana enteros la opción de Rubén Cruza falta de definir el inquilino del costado derecho y el delantero, que sería David Barral o José Ángel Carrillo a no ser que Cervera se incline por los dos y deje a Rubén Cruz en el banquillo. Completan la convocatoria Rubén Yáñez, José Mari y Aitor.

Nada sería mejor que un triunfo para detener la mala racha de un Cádiz que despierta dudas con el esbozo de una trayectoria irregular. ¿Saldrá en El Alcoraz un equipo amarillo sólido, con la solvencia del arranque de temporada, capaz de desactivar al adversario con orden y velocidad? ¿O se verá un equipo inseguro, laminado por los errores, sin acierto en las dos áreas ni aptitud para la reacción?

El Cádiz tiene dos caras y para el exigente examen a domicilio ante un fuerte contrincante necesita mostrar la buena para apostar por una carta ganadora. Si por algo se caracteriza el conjunto de Cervera es por dar un paso al frente en los momentos más difíciles. Lo hizo con el ansiado ascenso cuando no figuraba entre los favoritos, o con aquella victoria en Lugo de la pasada campaña cuando el entrenador estaba en la cuerda floja... O ese triunfo en el campo de un Girona que caminaba con paso firme hacia Primera y que hasta entonces no había perdido en Montilivi.

El Cádiz juega contra dos rivales. Contra un un Huesca armado con poderío físico y calidad y contra sí mismo. Además de doblegar a un buen adversario, no le queda otra que superarse a sí mismo, dejar atrás las dudas y dar el paso al frente que espera toda una afición que empieza a dar síntomas de inquietud.

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