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Examen al banquillo

  • Los amarillos deben reinventarse por las bajas ante un rival poderoso.

Abel Gómez conduce el balón perseguido por Gorka Santamaría en una sesión de esta semana. Abel Gómez conduce el balón perseguido por Gorka Santamaría en una sesión de esta semana.

Abel Gómez conduce el balón perseguido por Gorka Santamaría en una sesión de esta semana. / Fito Carreto

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El Cádiz recibe esta tarde al Valladolid en el broche a la primera vuelta de la competición de LaLiga 1|2|3, un encuentro, el estreno del nuevo año en el Ramón de Carranza, que afronta en una situación que ni el más optimista del lugar podía imaginar al comienzo de la temporada, no en vano pese a su condición de recién ascendido se halla más que asentado en la zona noble, cuarto, en una sorprendente plaza de play-off de ascenso, con 33 puntos que sitúan el objetivo de la permanencia al alcance de la mano e inmerso en una dinámica positiva que le ha llevado a encadenar cuatro victorias consecutivas y a aspirar a ser el primer equipo de la categoría que enlaza cinco en la presente campaña.

No obstante, más allá de los números, las sensaciones en el último partido, el disputado el anterior fin de de semana en Elche, no dejaron un buen sabor de boca, toda vez que el conjunto amarillo consiguió el triunfo gracias a su extraordinaria efectividad y más concretamente al acierto de Dani Güiza pero durante muchos minutos estuvo a merced de un rival que actuó con uno menos desde mitad del primer tiempo. Además de las dudas generadas por el juego en el inicio de 2017, el examen de hoy se antoja harto complicado por la entidad del adversario de turno y porque Álvaro Cervera deberá ingeniárselas para recomponer un once titular en el que faltarán dos de sus tres baluartes del trivote formado por Garrido, Abdullah y José Mari.

Con el centrocampista vasco sancionado por acumulación de tarjetas y con el roteño aún recuperándose de la intervención quirúrgica de una hernia inguinal que le mantiene en el dique seco desde comienzos del mes de diciembre, el comorense se queda sin compañeros habituales en la zona ancha, de modo que el entrenador deberá decidir qué hombres cubren las ausencias para que el sistema se resienta lo menos posible. De entrada ayer mismo confirmó en la rueda de prensa previa que Eddy Silvestre formará de inicio, aunque ahora queda la interrogante de saber si lo situará en un doble pivote, con Rubén Cruz por delante como enlace con el ataque, o si por el contrario optará para el doble pivote por la veteranía de Mantecón, un futbolista que aporta más rigor táctico y capacidad defensiva para recuperar balones, en cuyo caso el azerbaiyano quedaría ubicado en la mediapunta sacrificando en ese caso al utrerano.

Puestos a especular, no debe quedarse en el tintero ni se puede olvidar que Güiza dejó más que demostrado en el Martínez Valero que perfectamente puede formar tándem con Ortuño, ocupando el lugar de Rubén Cruz, aunque en el caso del jerezano el técnico siempre tendrá que medir los minutos que le concede para explotar al máximo su rendimiento. También llama poderosamente la atención que, dadas las circunstancias, Abel Gómez haya entrado entre los citados cuando hacía tiempo que no contaba para nada. Y del mismo modo merece recordar los orígenes de Servando, ya que el isleño, un comodín para Cervera al actuar como lateral izquierdo en la fase de ascenso, comenzó su carrera por delante de la defensa y perfectamente podría cumplir como pivote, una función que ya desempeñó sin problemas en el Jaén. Cábalas y más cábalas que no se resolverán hasta poco antes de la hora del encuentro.

En cuanto al contrincante de turno, el cuadro de Pucela se presenta en la Tacita de Plata con la vitola de aspirante a subir que se le presume a un histórico, si bien la irregularidad está marcando su actual campaña como confirman los datos y su posición clasificatoria. Séptimo con 28 puntos, lleva tantas victorias como derrotas, ocho, y es la escuadra que menos empata de Segunda, con cuatro igualadas. Bastante más fiable en el José Zorrilla que a domicilio, donde sólo ha podido sumar ocho puntos producto de dos triunfos y dos tablas, los blanquivioletas sí destacan en cambio por su propuesta de elaboración que contrastará con el fútbol más directo que suelen practicar los cadistas, aprovechando la velocidad de los extremos. En su última salida cayeron en Getafe por 3-1, aunque la anterior la saldaron con un convincente 0-3 en Mallorca. El pasado fin de semana abrieron el año superando por la mínima en su campo al Reus.

Por su parte, el Cádiz tiene ante sí la oportunidad de dar continuidad a una magnífica racha que empezó con el 3-0 al Zaragoza y que prosiguió con el 1-3 en el Nuevo Arcángel de Córdoba, el 4-1 al Sevilla Atlético y el 2-3 en Elche. Por si eso no fuera bastante, el conjunto gaditano ha convertido Carranza en un auténtico fortín del que no se escapa absolutamente nada desde que el pasado 23 de octubre el UCAM Murcia consiguió arrancar un punto en los últimos instantes (2-2). Desde entonces han claudicado Huesca (1-0), Alcorcón (4-1) y los antes citados Zaragoza y Sevilla Atlético.

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