cádiz cf. javier carpio, lateral derecho

"Deseo que mi alianza con el Cádiz continúe mucho tiempo"

  • Titular indiscutible para Cervera, vive una etapa feliz en el epílogo de su carrera

  • Elogia la renovación del técnico y apuesta por una temporada con buen final

Foto: Fito Carreto Foto: Fito Carreto

Foto: Fito Carreto

Javier Carpio, salmantino que en abril del año que viene cumplirá 34 primaveras, abre la puerta de sus secretos a Diario de Cádiz. El veterano defensa se siente un privilegiado a pesar de que conserva la humildad del principiante que trataba de hacer ruido en los filiales del Salamanca y el Alavés, y que luego sufría los desajustes de categorías olvidadas defendiendo las elásticas del Mazarrón, el Pinatar o el Alcoyano. El otro fútbol, ese que un día estuvo delante de este zaguero capaz de vaciar el alma en cada jugada, cada partido, cada equipo y cada categoría. Carpio juega en Segunda, pero su condición como profesional honrado es de Liga de Campeones.

-Tengo la sensación de estar frente a un jugador que es un referente en el vestuario del Cádiz...

-Dentro del vestuario todos tenemos un rol muy importante. Yo, a lo mejor, por la veteranía y la edad trato de aportar mi granito de arena, sobre todo a los más jóvenes. Trato de aportar tanto en el vestuario como dentro del campo.

-¿Cuál es el secreto para ofrecer tanto trabajo físico camino de los 34 años?

-Al ser profesional, uno se tiene que cuidar en aspectos como la alimentación. Lo que puede hacer cualquier persona un fin de semana, el deportista no puede. No hay secretos. Es importante que las lesiones te respeten y yo no he tenido alguna de gravedad. Ojalá esta situación resista y llegue cuanto más lejos mejor.

-La suya no ha sido una carrera fácil. Hasta que no llegó al Elche fue un trotamundos por equipos y categorías muy modestas. Debe ser duro, ¿verdad?

-Se aprende más que cuando eres profesional. Cuando estás en campos de Segunda B o Tercera adquieres mucha experiencia. No es fácil jugar en esos campos porque en esos equipos hay problemas personales y económicos que no tienen nada que ver con lo que se vive en Segunda División.

-De jugar en campos de albero a tocar el cielo con el Alavés. Un ascenso a Primera del que el Cádiz se quedó cerca. ¿Qué le faltó al equipo?

-Creo, en primer lugar, que no se puede reprochar nada a la temporada que se hizo. Es para enmarcar al tratarse de un recién ascendido. No es lo esperado que sea capaz de disputar un play-off sin que nadie nos tuviera en cuenta. Creo que faltó suerte, que en el fútbol es muy importante. No la tuvimos porque fuimos mejores en los dos partidos con el Tenerife.

-¿Entonces?

-En el fútbol da igual que estés bien o que juegues bien si al final el rival mete un gol más.

-¿Hablemos del Javier Carpio cadista. Resulta evidente que es indiscutible a pesar de los competidores que llegan para su posición.

-No me siento titular, como ninguno de los que están en el equipo. Intentamos poner las cosas difíciles al míster tanto yo como mi compañero de puesto (Rober Correa) para que luego él tenga el problema de decidir. De momento, cuento con la confianza del entrenador y no me relajo ni en los entrenamientos. No sé reservarme en los entrenamientos.

-¿Tampoco va a admitir que el entrenador le busca en los partidos para transmitir alguna indicación al equipo? Eso es señal de algo más que tener su confianza.

-(Risas). Quizás las indicaciones son a mí porque estoy cerca de él y no puede llegarle a los jugadores de la otra banda (más risas).

-Permítame decirle que creo que el motivo es que tiene madera de entrenador.

-Es algo que no me disgustaría; de hecho me estoy sacando el título. Llevo en el fútbol desde que tengo tres años y este deporte es mi pasión y mi vida. Me gustaría seguir ligado de una manera u otra.

-¿Qué le aporta Carpio al Cádiz?

-Le doy mi trabajo y mucha humildad. Nada más. Es lo que se me pidió desde que llegué y son mis cualidades. En mi cabeza no cabe otra palabra.

-¿Y el Cádiz a Carpio?

-... (se lo piensa). El Cádiz me está dando mucho en estas dos temporadas porque llegué a un club histórico del que me habían hablado muy bien... Y no puedo quejarme.

-Felicidad absoluta.

-Tanto mi mujer como yo estamos muy a gusto. Ojalá que continúe mi alianza con el Cádiz mucho tiempo.

-¿Quizás fue un regalo su fichaje por este equipo?

-No es fácil tener 33 años y estar en un club de tanta importancia. A la mayoría de jugadores de la categoría le gustaría estar en un club tan grande, y con una afición que empuja y que cada domingo llena el Carranza. Creo que es un premio a mi trayectoria.

-Manda la actualidad. El Cádiz atraviesa un bajón de resultados y muestra dudas en su juego. ¿Alguna explicación?

-El año pasado estábamos igual y al final pasó lo que pasó. No creo que exista una explicación. La suerte que teníamos el año pasado no la tenemos ahora. La semana pasada -contra la Cultural Leonesa- nos llegaron dos veces y nos metieron dos goles.

-Sus palabras aclaran pocas cosas, ¿no cree?

-Lo importante es que el equipo cambie el chip lo más rápido posible y es cierto que necesitamos una victoria para quitarnos esa preocupación, que no son nervios ni sensación de agonía. Para nada.

-Si pongo a prueba su experiencia, ¿piensa en algún momento que en la presente temporada tocará finalmente remar para evitar el descenso?

-Lo que pienso es que el primer objetivo es conseguir la permanencia, los 50 puntos; no nos podemos olvidar de eso. En una categoría como Segunda División cuesta mucho ganar los partidos sea el rival que sea. De todas formas, con el trabajo del míster y su propuesta creo que no vamos a tener problemas para conseguir ese objetivo.

-Cabe imaginar que no hay debate en cuanto a la ampliación de contrato de Álvaro Cervera...

-La filosofía que ha implantado Cervera se vio el año pasado. Para mí, ha sido un acierto que le hayan renovado porque es muy importante que a un entrenador le dejen un margen amplio para trabajar y pueda sentar unas bases.

-El míster y muchos jugadores del Cádiz no dudan en elogiar el potencial del grupo, la parte humana del vestuario. ¿De verdad es tan bueno?

-Por mi larga trayectoria he estado en muchos vestuarios y he tenido la fortuna de estar en muy buenos grupos. Lo que sucede es que aquí la gente que es de Andalucía tiene ese punto con las bromas y eso me hace reflexionar que es un acierto a los jugadores que se fichan. Es de elogiar la política de fichajes que se lleva a cabo en el club.

-Avancemos en el tiempo. ¿Dónde se ve Carpio cuando finalice la campaña?

-Termino contrato el 30 de junio. Ya he dicho que mi mujer y yo estamos muy a gusto, pero son cosas que no sólo dependen de mí. No voy a ocultar que nos encantaría seguir aquí, en el Cádiz, mucho tiempo. Lo cierto es que no pienso en eso porque prefiero estar centrado en el equipo.

-Rascando en su pasado se puede comprobar que el balón es el tercer apellido de su familia.

-La verdad que sí. Es un orgullo lo que hace muchos años nos inculcó mi padre. Mi hermano (Roberto) era el bueno y llegó a estar en las categorías inferiores de la selección española. Ahora es policía nacional y está muy contento conmigo.

-Por sus palabras se comprueba el peso que representa la figura de su padre.

-Todo esto es gracias a él, que se pegaba grandes palizas de kilómetros para llevarnos a los entrenamientos. Eso es algo que no se olvida y que siempre se agradece.

-Javier Carpio tiene tras de sí una historia curiosa con su localidad natal, La Fuente de San Esteban (Salamanca), que con apenas 1.300 habitantes nunca ha tenido presente brindarle un reconocimiento al que es, junto al atleta Álvaro de Arriba, uno de sus deportistas más ilustres. ¿No le parece extraño?

-Los reconocimientos personales no me importan. Son cosas del Ayuntamiento y ellos son los que deben dar premios. El reconocimiento lo tengo de la gente que me quiere y de mis familiares y amigos. Con eso ya me vale.

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