LaLiga 1|2|3

Sin gol no hay recompensa (0-0)

  • El equipo amarillo no aprovecha sus ocasiones y sólo suma un punto en casa

Barral y Carrillo se lamentan tras errar una ocasión. Barral y Carrillo se lamentan tras errar una ocasión.

Barral y Carrillo se lamentan tras errar una ocasión. / Fito Carreto

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El Cádiz se complicó el trayecto hacia el ascenso directo con un empate a cero que sólo le permitió sumar un punto cuando necesitaba los tres. El conjunto amarillo desperdició una primera parte igualada, en la que no tiró a puerta, y fue superior al Almería en la reanudación aunque no supo materializar las numerosas ocasiones que fabricó. Mereció más, pero no hay recompensa sin gol.

El Almería cedió la posesión a un Cádiz que se estrelló contra la dura realidad y demostró sus enormes dificultades cuando no le queda otra que llevar la iniciativa. Pese a sus limitaciones, dispuso de opciones pero chocó con la cruda realidad, la de la falta de gol.

El punto le impide dar caza a los tres rivales directos que van por delante en la tabla y da vía libre para que se acerquen los perseguidores.

Álvaro Cervera tocó lo mínimo el once que había funcionado con eficacia en Vallecas. Sólo alteró la línea defensiva con dos variaciones lógicas: la vuelta de Kecojevic al eje tras dejar atrás una sanción y el regreso de Lucas Bijker al lateral izquierdo en una apuesta ofensiva porque después de los meritorios empates contra el Huesca y el Rayo Vallecano el triunfo era la única vía para seguir arriba en la batalla por el premio gordo.

Los habituales minutos de tanteo se prolongaron más de la cuenta entre dos conjuntos más pendientes de proteger sus dominios que de enfilar la portería contraria. Si algo comparten Cervera y Lucas Alcaraz es su obsesión por mantener intacta la portería como punto de partida. Los locales, empujados por esa condición, se hicieron poco a poco las riendas aunque sin generar peligro. Las acciones a balón parado no tardaron en convertirse en el único recurso para llegar en ataque aunque sin terminar de inquietar.

No fue hasta el cuarto de hora cuando se produjo el primer disparo serio que no alcanzó puerta con un derechazo de Ález Fernández que se escapó cerca del larguero.

El partido cayó en los regazos del aburrimiento, con escasez de ideas por parte de un Cádiz frente a un rival ultradefensivo, ordenado, duro por momentos, que amagó a la contra pero nada más. Los amarillos, fieles a su estilo, presionaron la salida del balón en busca de un robo con el que poder sorprender, pero no lograron su objetivo y cuando hubo alguna opción el desacierto en los pases llegó a ser desesperante.

Con Carrillo recostado sobre la derecha en ausencia de Salvi, el equipo de casa sólo tenía velocidad por la izquierda aunque Álvaro García siempre estuvo vigilado por un mínimo de dos oponentes. El utrerano apenas pudo desbordar por su banda y buscó, sin demasiada fortuna, otras zonas en las que hacer daño.

La primera parte se esfumó sin que los anfitriones fuera capaces de poner el esférico en dirección a puerta. Sólo al final hubo algún acercamiento sin consecuencias. En el 40 Eugeni, solo dentro del área, de espaldas a la portería, controló mal el cuero y perdió una cara oportunidad de al menos haber puesto a prueba a René, que quiziás vivió los 45 minutos iniciales más tranquilos de toda la temporada.

Quien sí tuvo que emplearse a fondo fue Alberto Cifuentes en el 42 para rechazar un potente zurdazo de Gaspar Panadero desde la frontal del área. Hicham, con el arquero batido, mandó la pelota al limbo aunque el auxiliar había levantad el banderín por fuera de juego.

La segunda mitad arrancó con una rápida internada en el minuto 47 de Álvaro García, que sirvió un preciso centro a David Barral dentro del área que el delantero, sin oposición, malgastó con un remate defectuoso. El 11 empezó a volver loco a los zagueros visitantes y en el 52 repitió la jugada: asistencia a Barral y el remate del ariete se marchó tras rozar un poste.

El Cádiz había dado un paso al frente. Carrillo se ubicó en punta y Barral en la derecha y además Cervera puso más madera sobre el césped con la entrada de Alberto Perea, llamado a ejercer de desatascador en la fase decisiva del partido. Bjo su liderazgo los gaditanos fueron a por el gol y dejaron espacios atrás. Fue entonces cuando el cuadro mediterráneo se asomó al área de Cifuentes y dio alguna sensación de peligro.

Los locales se enredaron una y otra vez en la telaraña rojiblanca que de vez en cuando rompían los mismos protagonistas, como en el minuto 67, con nuevo centro de Álvaro y una vez más remate fuera de Barral, cual día de la marmota. Lo mismo una y otra vez.

El Cádiz no hallaba la fórmula para marcar, ya con Jona sobre el tapete, y no era por falta de oportunidades. Barral volvió a tener una muy clara en el 74. Esta vez sí acertó cerca de la portería pero se topó con un atinado René, que sacó una mano para evitar el 1-0. El guardameta de El Bosque se erigió en el sostén de su equipo en el tramo final y en el 79 de nuevo evitó el gol con un paradón tras un cabezazo de Servando a la salida de un córner.

Los amarillos consiguieron traspasar la muralla rojiblanca pero no lograron el tesoro más preciado, el del gol.

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