Batalla en las alturas

  • Amarillos y carbayones disputan un atractivo duelo por la segunda plaza que los locales necesitan ganar para conservar la posición de privilegio

  • No quedan entradas

Laliga 1|2|3 se detiene el sábado de Carnaval en uno de los partidos más atractivos en este tramo de la temporada. No llega al nivel de una final del concurso del Falla, aunque el caprichoso destino convierte el compromiso entre el Cádiz y el Real Oviedo en un auténtico duelo en las alturas por la segunda posición, la que aún sostiene el equipo amarillo tan a lo justo que no le sirve otro desenlace que no sea la victoria para poder mantenerse en ese lugar de privilegio que ocupa desde hace siete jornadas -desde mediados del pasado mes de diciembre-.

El choque ha despertado tal expectación que la afición aparcar un par de horas la fiesta para arropar a su equipo en una de esas tardes especiales en las que la hinchada ejerce un rol importante. No hay entradas desde la tarde de ayer. Si n hay lleno en teoría no faltará mucho para completar el aforo.

Los dos conjuntos se citan a partir de las seis de la tarde sobre el césped del estadio Ramón de Carranza -ofrecido en directo por televisión a través de Movistar Partidazo y los habituales canales de pago- con una trayectoria global idéntica una vez tachados 25 capítulos del calendario. Ambos presentan una cuenta de 44 puntos, pero con los amarillos por delante al disponer de un tanto -12- más que los asturianos -11- en el balance general de goles. Después del encuentro, al filo de la ocho de la tarde, lo que empezará a contar será el goal average particular entre ellos y como el Oviedo -tercero- se impuso 1-0 en el encuentro de la primera vuelta, en el caso de que hoy se diese un empate, los dos se colocarían con 45 puntos pero con el cuadro norteño por encima beneficiado por su mejor coeficiente individual respecto a la escuadra andaluza.

En medio de la guasa carnavalera se cuela un examen serio, una prueba de fuego que medirá la temperatura de un Cádiz obligado a recuperar su versión más solvente, la que ha extraviado en las últimas fechas atrapado en el comienzo de una dinámica descendente. Acumula tres partidos consecutivos sin vencer en los que sólo ha sumado dos puntos de nueve posibles -tablas frente al Lugo y al Nástic de Tarragona y derrota ante el Alcorcón- y sólo ha marcado un gol -el de Eugeni en casa contra los gallegos-, sin apenas crear ocasiones, la carencia más preocupante que está llamado a solucionar si pretende a aspirar al objetivo más ambicioso.

Mientras los gaditanos sufren un atasco inoportuno, los ovetenses llegan al Carranza en plena racha que alcanza los diez partidos seguidos sin perder. Viven su mejor momento de la temporada con una filosofía similar a la que aplica Álvaro Cervera en su equipo: máxima intensidad, no dejar espacios al contrario, cuidar su parcela y aprovechar la oportunidad que se presente. Tanto el entrenador del conjunto visitante, Juan Antonio Anquela, como el preparador cadista parten de la premisa coincidente de que siempre hay que correr como mínimo igual que el oponente. Con la pelea como elemento innegociable en los dos bandos, se prevé una contienda equilibrada marcada por la prudencia defensiva. La prioridad de los dos pasa por esquivar la derrota y a partir de ahí buscar los tres puntos. La duda es si los locales, con esa condición de anfitrión, se deciden a llevar la iniciativa -no suelen sentirse cómodos en esa situación- o se dedican a esperar. Un punto dejaría a los de casa sin el segundo puesto pero les aseguraría el tercero al término de la 26ª jornada.

La Liga le ofrece al Cádiz la oportunidad de cambiar la tendencia de las últimas jornadas y también la historia contra los carbayones en los últimos tiempos, que no puede ser más negativa. Se juega la segunda plaza ante el peor adversario posible, el que más dolores de cabeza le ha causado en la etapa más reciente. El Oviedo fue el que dejó al Cádiz sin ascenso a Segunda A en la campaña 2014/15 y desde que los dos se ven las caras en la división de plata, los amarillos no hacen otra cosa que perder contra los azulones. Cayeron dos veces el curso pasado (0-2 en casa y 2-1 en el Carlos Tartiere) y en el presente ejercicio en el envite de la primera vuelta (1-0). Hoy es el día indicado para dar un giro y para ello Cervera dispone de casi todos sus hombres. Brian y Dani Romera son las únicas bajas por lesión y el míster tiene mimbre donde elegir.

Las incógnitas son quién acompaña a Garrido y Álex Fernández para completar el trivote -Abdullah, Eugeni o Fausto Tienza-, quién es el inquilino de la delantera y si el centro de la zaga experimenta alguna modificación. La principal novedad es el regreso del medio vasco.

El Oviedo tiene cuatro bajas, todas de actores secundarios, y Anquela dispone de todos los jugadores de peso. Salvo sorpresa, mantendrá una defensa de cinco hombres y es más que posible la vuelta del goleador Toché a la titularidad.

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