Asalto a la cumbre

  • Los amarillos provocarán un triple empate en cabeza si vencen a los oscenses

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Asalto a la cumbre

Llega la hora de la verdad, el momento de exponer la mejor versión, con permiso del adversario de turno. El Cádiz aborda, en la clausura del 32º capítulo liguero, una de las once finales que le restan en la dura e ilusionante contienda por el ascenso a Primera División y lo hace nada menos que frente al Huesca, la revelación de la temporada, que llega al estadio Ramón de Carranza en horas bajas pero con todo su arsenal a tope y todavía por encima en la clasificación con tres puntos más que los locales.

Llama la atención que un duelo de máxima relevancia -fijado a partir de las nueve de la noche, -ofrecido en directo en abierto por televisión a través del canal Gol- se dispute un lunes en contra de los intereses de los aficionados, los menos respetados cuando son los que dan sentido al espectáculo. Las televisiones mandan y los clubes no abren la boca ante la lluvia de millones de euros que reciben por la retransmisión del fútbol a través de la pequeña pantalla. Gaditanos y oscenses libran una apasionante batalla en las alturas por el ascenso directo de pronóstico incierto que irrumpe como una oportunidad de oro para los amarillos de recuperar la segunda posición que no hace mucho ocuparon durante varias jornadas.

Para lograr ese objetivo están llamados a sacar lo mejor que llevan dentro tanto en plano colectivo como en el individual. Sin más presión de la que leva aparejada este tipo de envites, porque no está sobre la mesa la exigencia la meta del ascenso, pero sí con las ganas de poner toda la carne en el asador porque la posibilidad de la hazaña está ahí y la obligación es intentarlo. El Cádiz sueña como los demás candidatos con dar el gran salto.

Las cuentas son claras. Al Cádiz le basta con ganar por la mínima para arrebatar la segunda plaza al Huesca. En el improbable caso de un abultado triunfo por al menos cuatro goles se auparía incluso al liderato porque mejoraría el balance general del Rayo Vallecano. La igualdad es tan extrema que los desempates en la tabla se resuelven ahora por la diferencia de tantos a la espera de que queden definidos los goal averages particulares. En la primera vuelta, los aragoneses fueron superiores en el juego y además se impusieron por un ajustado 1-0 a los andaluces.

Más allá del primer o el segundo puesto, una victoria del conjunto de Álvaro Cervera provocaría un triple empate en cabeza a 57 puntos con el Rayo y el Huesca antes de la visita a Vallecas del próximo domingo. No se puede pedir más equilibrio en una competición que, con independencia de lo que suceda hoy, se resolverá en el sprint definitivo de las últimas diez jornadas.

El triunfo es necesario además para evitar que el emergente Sporting de Gijón -55 puntos- se adueñe del tercer escalón en el que residían los amarillos antes del comienzo de la jornada.

El preparador cadista tiene disponibles a casi toda su plantilla -Dani Romera, lesionado, sigue una semana más sin poder participar- para desplegar el once de gala, ese por el que ha apostado en las últimas semanas, aunque no se puede descartar que se produzca alguna modificación. A priori son fijos Alberto Cifuentes, Servando, Kecojevic, Lucas Bijker, Jon Ander Garrido, Álex Fernández, Salvi, Álvaro García y Alberto Perea, este último en proceso de crecimiento una vez superados los múltiples problemas físicos que ha sufrido durante la temporada. Las únicas incógnitas aparecen en el lateral derecho y en la delantera. Las dudas son si el técnico mantiene a Rober Correa o devuelve la titularidad a Javier Carpio y si Jona continúa una semana más en la alineación o se decide por uno de los otros dos arietes que están en condiciones de jugar.

El Cádiz y Huesca ponen en liza sus mejores onces en un choque que no es definitivo pero si puede marcar una tendencia. Una victoria de los anfitriones supondría entrar de lleno en la lucha por el ascenso directo. Una derrota significaría perder de vista al cuadro dirigido por Joan Frances Ferrer Rubi, que se alejaría seis puntos. Un empate dejaría la situación parecida a la actual, igualado a 55 puntos con el Sporting, tres menos que los oscenses y a dos del Rayo.

Tal y como está la situación en la tabla, el miedo a perder pesa más que los deseos de vencer, por lo que no sería extraño ver esta noche un partido condicionado por el exceso de precauciones de uno y otro. Al Huesca le basta un empate para regresar a la cima aunque ello le lleve hasta la sexta semana consecutiva sin ganar. La dinámica de los gaditanos es más esperanzadora después de sumar seis puntos en las dos recientes citas ante el Sevilla Atlético y la Cultural Leonesa.

Las rachas se quedan en el vestuario ante una nueva historia que está por escribir a lo largo de noventa y tantos minutos en los que el Cádiz pretende hacer valer más que nunca su condición de local. Cervera apuntaba hace poco que las opciones de subir a Primera pasan en buena medida por lo que el equipo sea capaz de hacer en casa. Quedan cinco compromisos en el coliseo cadista, cuatro de ellos contra rivales directos: Huesca, Sporting, Real Zaragoza y Tenerife. El Carranza es un fortín casi inexpugnable que debe seguir siendo un caladero de puntos para un Cádiz que ha ganado ocho de los últimos diez encuentros en su feudo -cedió dos empates-.

El equipo amarillo es el menos goleado de la Liga con sólo 18 tantos en contra, de ellos ocho recibidos delante de su afición. Es el local menos goleado -un promedio 0,5 dianas- y sobre ese soporte pretende batir a uno de los contrincantes más complicados que busca la posesión del balón sin renunciar al esfuerzo. No estaba en el guión que el Cádiz y el Huesca se vieran las caras en la pugna por el premio gordo, pero los dos se ganan el derecho a pelear por los objetivos más ambiciosos. A priori, los de Cervera tratarán de sorprender al contragolpe.

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