Unas viviendas de cine

  • Los pisos universitarios construidos en el solar que ocupaba el cine Caleta por fin han abierto sus puertas a alumnos de la UCA. Sus inquilinos están encantados

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Está feliz en la república independiente de su casa. Elisa Rodríguez Gallardo, estudiante de segundo de Empresariales, abandonó su domicilio familiar, en el barrio del Mentidero, a mediados del pasado mes de abril para instalarse, por fin, en uno de los pisos que la Universidad de Cádiz (UCA) ha construido en el solar que antiguamente ocupaba el cine Caleta.

Esta gaditana de 23 años está satisfecha y alegre porque ha estrenado su independencia con el pie derecho. Está viviendo en un ático de dos habitaciones totalmente nuevo y equipado, con vistas a la playa de La Caleta, y que, por el momento, sólo ocupa ella. Y esta república la gobernará con sólo 210 euros mensuales. Luz y agua incluidos en ese presupuesto.

"Es una pasada. El piso está bastante bien y totalmente nuevo, equipado con mobiliario y enseres de Ikea. Yo le he quitado el embalaje a los electrodomésticos, y no he tenido que comprar absolutamente nada. Sólo me he traído la ropa, sábanas, el ordenador y el televisor. Para lo que hay de alquiler ahora en Cádiz y tal y como están los precios, este piso es una pasada. Yo estoy encantada y aquí tengo plena libertad", comenta la joven con una amplia sonrisa.

Aunque el presente curso académico ya se está extinguiendo, hasta hace tan sólo unas semanas no ha sido posible el estreno de estos dúplex universitarios, 18 en total y con capacidad para 48 estudiantes. La institución académica gaditana anunció su estreno para el pasado mes de noviembre, pero las obras y los trámites burocráticos han retrasado su apertura hasta abril. "Yo creí que ya este curso no se iban a entregar las llaves de estas viviendas, pero a mediados del pasado mes me llamaron de la Fueca, donde eché la solicitud de plaza, y decidí trasladarme", explica Elisa, cuyo contrato de alquiler finalizará el próximo 30 de junio. "Ese día haré una manifestación en contra de mi marcha", bromea desde el ático de su vivienda y donde pasa varias horas al día en compañía de sus apuntes.

Aún no ha decidido si volverá a casa de sus padres o buscará una casa de alquiler durante el verano. Lo que sí tiene claro esta universitaria es que quiere regresar a este rincón viñero una vez comience el próximo curso. Y mientras muestra la azotea comunitaria del edificio, apunta: "Por fuera es horroroso. Es un crimen. En La Viña no pega nada este edificio. Cuando vi la fachada pensé que los pisos serían igual de horrorosos por dentro, pero me equivoqué. Son bonitos y tienen mucha luz y ventilación".

Exceptuando ese apunte estético del bloque de viviendas universitarias, Elisa no encuentra más peros. No le importa que no tenga ascensor aunque se aloje en un segundo, pues se ha llevado 23 años viviendo en un cuarto sin elevador. Y tampoco le supone un problema vivir rodeada de estudiantes, pues "por el momento -asegura- no han armado jaleo".

Aún hay viviendas vacías, que se irán llenando de vida en los próximos días. O bien, una vez termine el curso, pues durante el período estival la institución académica gaditana destinará estos dúplex a alumnos y profesores que se desplazarán a Cádiz con motivo de los cursos de verano.

Elisa ya se ha presentado a dos de sus nuevos vecinos, José Manuel Villegas, estudiante de primero de Medicina y natural del pueblo cordobés Llano del Espinar; y José Manuel García, también aspirante a médico y procedente de Sanlúcar de Barrameda. Ellos comparten, junto a un sevillano que cursa la especialidad de Fisioterapia, un dúplex de cuatro habitaciones que se ubica en la planta baja, y también están encantados con su nuevo domicilio, que estrenaron hace tan sólo una semana. "Yo estaba viviendo en la calle Diego Arias, y cuando me llamaron de la Fueca no me lo pensé, pues esta casa está mejor y es más económica (los inquilinos de los dúplex de cuatro habitaciones pagan mensualmente 150 euros). Y otra ventaja es que al residir ya aquí estos meses, tendré más puntos para regresar el próximo curso", comenta Villegas.

El flamante tablón de anuncios que cuelga frente a la vivienda de estos alumnos de Medicina sólo soporta, por el momento, el peso de dos hojillas: una en la se que detallan las normas de convivencia y otra que anuncia un viaje a Ibiza de cinco días por 200 euros.

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