Cuando el termómetro aprieta

  • Los médicos recuerdan que hay que hidratarse y evitar la exposición solar

Aunque los meteorólogos dicen que las temperaturas de estos días están dentro de la media habitual en el mes de junio, lo cierto, es que para los gaditanos "este calor no es normal". Eso dicen en sus conversaciones, pues para ciudadanos acostumbrados a una climatología más amable, los treinta y pocos grados de máxima que marcan los termómetros estos días son ya muchos grados.

Y como la percepción térmica es de que el calor aprieta, ya sea por la humedad, pues todo el mundo sabe que en Cádiz no hace ni frío ni calor sino humedad, lo cierto es que conviene tomar precauciones. Así lo dicen los profesionales sanitarios que desde el 1 de junio están muy pendientes de que los gaditanos se cuiden bien para evitar que la salud se resienta.

Los consejos, los de siempre. Evitar en lo posible realizar salidas y, sobre todo, actividades físicas en las horas de más calor, entre las once de la mañana y las cinco de la tarde. También, eludir la exposición directa al sol, vestir ropa ligera, amplia y de color claro y protegerse la cabeza. Asimismo cerrar ventanas y cortinas en fachadas expuestas al sol durante el día y abrirlas por la noche. Y lo más esencial, la hidratación. Ducharse o bañarse varias veces al día para refrescarse, beber abundante líquido aunque no se tenga sed, evitar el consumo de alcohol y tomar frutas y verduras. Además se recomienda consultar al médico si se están tomando medicamentos o si se perciben síntomas no habituales.

No hay que olvidar que el sol puede ser el causante de golpes de calor, calambres, agotamiento, deshidratación, insolación e, incluso, agravar algunas patologías de tipo crónico. Los médicos advierten sobre todo precaución ante el golpe de calor, patología que reviste mayor gravedad y puede confundirse con otras dolencias derivadas de las altas temperaturas.

El golpe de calor se produce cuando el organismo no puede controlar ni regular su temperatura, que aumenta muy deprisa. Los síntomas son piel caliente, roja y seca, náuseas y sed intensa, somnolencia y posible agresividad, obnubilación, pérdida de conciencia e incluso convulsiones. Si se presentan estos síntomas es preciso solicitar asistencia sanitaria de manera urgente. Mientras esta llega hay que colocar a la persona en un entorno fresco y enfriarla con aire o agua fría, ya sea con una ducha o baño o mojando sus ropas.

La población más vulnerable al calor, los niños y los mayores, aunque la Consejería de Salud ha querido poner este año especial atención también en los que realizan alguna actividad física y, especialmente, en los ciclistas. Entre las recomendaciones para los que se desplazan en bicicleta: la conveniencia de evitar las horas centrales del día, vestir con ropa ligera, proteger siempre la cabeza con un casco que permita el paso del aire, cuidar la piel expuesta al sol con cremas solares, evitar las comidas copiosas antes de la salida o consumir bebidas isotónicas y beber cada media hora un vaso de agua.

Según las previsiones del Centro Meteorológico Territorial de Andalucía Occidental las altas temperaturas durarán hasta el lunes. Especialmente elevadas en el valle del Guadalquivir, esto es, en la vecina de Sevilla y en Córdoba y Jaén.

Juan de Dios del Pino, responsable del servicio de Predicción y Vigilancia de dicha institución explica que en la provincia gaditana las temperaturas no están siendo excesivamente elevadas. Esto ya que aunque en la zona de Jerez se acercan un poco a las temperaturas establecidas para hacer saltar las alarmas, 36 grados en el litoral y 38 en el interior para alerta amarilla, en el resto de Cádiz y el área cercana a la costa el mercurio está lejos de los alcanzar estos máximos.

Del Pino señala asimismo que tanto las temperaturas más frescas que protagonizaron el mes pasado como las de ahora están dentro de la variabilidad normal y esperada en la climatología actual. Las causas principales de la 'ola de calor', la ausencia total de nubosidad, la escasez de viento y, en general, la estabilidad atmosférica. Factores que impiden que el aire caliente se eleve a las capas superiores y pueda así disiparse.

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