Esta tarde, vía-crucis del Nazareno de la Obediencia desde la Merced

  • El obispo diocesano preside una celebración eucarística en la parroquia de Santa Cruz con motivo de su reapertura al culto después de un año rehabilitándola

La Esclavitud de la Merced concluye esta tarde los cultos en honor de Jesús Nazareno de la Obediencia con una celebración eucarística en la parroquia a las siete de la tarde, que presidirá el párroco, el mercedario fray Andrés Vidal Franco, y a continuación un vía-crucis con la imagen por las calles de la feligresía de la parroquia de barrio de Santa María.

El recorrido previsto es calle Merced, plaza de las Canastas, Jesús de la Sentencia, San Juan de Dios, Jabonería, Suárez de Salazar, Teniente Andújar, Hiedra, Cantavieja y plaza de la Merced.

Por otra parte, a las siete de la tarde, en la parroquia de Santa Cruz, el obispo diocesano Antonio Ceballos, presidirá una Eucaristía de acción de gracias por la reapertura al culto de la Catedral Vieja, después de haber estado un año sometida a obras de rehabilitación y acoger también la exposición Andalucía Barroca.

El templo ya permaneció abierto durante la jornada de ayer viernes, siendo numerosas las personas que acudieron al mismo, especialmente los numerosos devotos de Jesús de Medinaceli que acuden sobre todo los viernes a visitarlo, así como de los titulares de las otras dos cofradías, Sanidad y Perdón, dando que la de la Soledad no regresará hasta el Viernes Santo, continuando mientras en la iglesia de Santa María.

El coro "Almas jóvenes" tendrá a su cargo la parte musical de la celebración de esta tarde, que se lleva a cabo cuando ya han regresado a la citada parroquia tres de las cuatro cofradías que radican en la misma y con una semana de retraso sobre la fecha inicialmente anunciada por retraso en el desmontaje de la citada exposición.

Por otra parte, la inestabilidad del tiempo obligó en la tarde de ayer a la hermandad de Jesús Caído a suspender el habitual vía-crucis con su imagen titular por las calles de la feligresía.

Con ese motivo, en la capilla de Jesús Caído concelebraron la Eucaristía los marianistas, Luis Castro, director espiritual de la hermandad, y Javier Nicolay, y a continuación se celebró el vía-crucis en el interior de la misma, con la sola iluminación de las velas de la parihuela en la que estaba situada la imagen titular , que iba el aumento con el encendido de un cirio por cada una de las catorce estaciones, que fueron leyendo ambos sacerdotes y miembros de la junta de gobierno de la hermandad, en presencia de numerosas personas que iban a participar en el vía-crucis.

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