La sangre no se fabrica, se dona

  • Las reservas de sangre están un 40% por debajo de los niveles óptimos necesarios para poder garantizar el suministro · El Centro Regional de Transfusión Sanguínea convocó ayer una macrocolecta en Cádiz

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Los días festivos son sinónimo de descenso de donaciones. Pasa en verano, en Semana Santa y también en Navidad. Así ha ocurrido también este año y por ese motivo, tras las fiestas, las reservas de sangre han quedado reducidas al 60% de los niveles óptimos necesarios para poder garantizar el suministro en todo momento y a todo el que lo precise.

Ayer la provincia tenía 734 bolsas de sangre en stock, cuando deberían ser en torno a 1.200, como lo explica Miguel Ángel Barbero, responsable de Promoción y Donación del Centro Regional de Transfusión Sanguínea (CRTS) de Cádiz. Señala que con estas reservas los hospitales gaditanos tienen cubiertos diez días de consumo. Es decir, que sin que se les suministre nada podrían abastecerse durante ese periodo. Sin embargo, añade, lo idóneo, para poder responder a una situación de elevada demanda y para poder garantizar que haya sangre para todo tipo de grupos, es tener reservas para 20 días.

Por este motivo el CRTS convocó ayer una macrocolecta en el Centro Integral de la Mujer, en el Palillero. Además, como es habitual, tiene programado realizar extracciones en distintos puntos de la provincia.

Los propios donantes recuerdan a los que no lo son que la sangre no puede fabricarse y depende exclusivamente de la voluntad de los que regalan la suya. Así el caso de Antonio Romero, Mercedes Cáceres y Conchi Pareja. Los tres son donantes habituales. De hecho, a estas convocatorias suelen acudir muchos más donantes asiduos que nuevos. Los tres mandan un mismo mensaje: hay que donar más.

Antonio tiene 42 años, es donante desde hace año y pico y, desde que lo es, ha donado religiosamente el tope de cuatro veces al año que apuntan las recomendaciones médicas. Explica que empezó un día sin planteárselo: "había una unidad móvil, creo que en la Catedral, y tenía tiempo y entré". Asegura que una vez que empiezas a donar "incluso llegas hasta el punto de que si un día no puedes y no vas, te sientes culpable". Recuerda Antonio que "si todo el mundo donara dentro de sus posibilidades no habría ningún problema".

Mercedes dona desde que cumplió la edad para poder hacerlo. Tienen 22 y empezó con 18. Asegura que le tiene pavor a las agujas y que donar, además de para ayudar, le sirve para superar su fobia. A pesar de su reparo explica que "aunque lo paso un poco mal cuando me pinchan, luego es fácil, y no me he mareado nunca". Su mensaje es claro: "hay mucha gente que lo necesita y al que no dona le diría que un día puede ser su familia o él mismo a quien le haga falta".

Con 49 años Conchi también es donante desde los 49 e intenta donar todos los años las tres veces recomendadas en el caso de las mujeres. Lo hace porque sabe que hace falta y les dice eso mismo a los que no donan: "deberían donar, porque es necesario". De paso explica que "ni duele, ni molesta, ni nada", así que es fácil.

Con una donación se pueden salvar hasta tres vidas. Las transfusiones son necesarias en situaciones sanitarias como cirugías complejas, algunos tratamientos contra el cáncer o en accidentes de tráfico. Para ser donante sólo es preciso tener más de 18 años, pesar más de 50 kilos y no haber donando en los dos meses anteriores.

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