La renovación del barrio de Puntales está realizada al 90%

  • El comercio y el Bicentenario, próximos objetivos de los vecinos de la zona

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Puntales diseñó su plan de barrio en el año 92, un documento que marcaba las directrices para salir de ese aislamiento que siempre había caracterizado a una zona hipotecada por las servidumbres industriales. El plan recibió su espaldarazo definitivo en el 95, cuando se incorporó a petición vecinal al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) aún en vigor. A día de hoy, calcula el presidente de la asociación de vecinos, Jose Manuel Hesle, el plan de barrio se ha ejecutado en un 90 por ciento y desde luego no marcha al ritmo que quisieran los habitantes de este barrio, que ya se plantea los siguientes retos de futuro: el comercio y el Bicentenario. Preparar el barrio para la llegada del nuevo hospital hace que éste se enfrente a nuevos retos y que necesite terminar lo ya planificado.

Entre lo que queda está el albergue juvenil, un equipamiento que arrastra años de retraso y que ni siquiera ha comenzado a construirse. Una vez culminados los trámites de cesión de los suelos (sólo a falta de una firma) se está a la espera de que se redacte un proyecto que el Instituto Andaluz de la Juventud anunció que mostraría este mismo año. Hesle asegura que insistirá ante la Junta porque no quiere que llegue noviembre y que, de nuevo, esta actuación no figure en los presupuestos andaluces. "Este es uno de los temas más sangrantes", asegura. En materia de equipamientos, aun está pendiente la construcción de un hotel de titularidad privada.

Otra actuación pendiente es la del frente marítimo, con la creación de una nueva playa cuya viabilidad ya está garantizada por Costas "y que tendría que ir con un soporte que podría ser el espigón del Alcazar". La entidad espera que este verano, con la conclusión de las obras del nuevo club náutico, desaparezcan las taquillas que rompen el frente marítimo.

Quedaría la urbanización de los nuevos viarios (el Ayuntamiento ha emprendido algunas reformas, aunque falta la zona situada frente a Mercadona), y el retranqueo de los muros que sitian el barrio. El de Zona Franca ya ha sido demolido y se reemplazará por una valla ubicada a unos metros de la situación original, mientras que se está en conversaciones para retranquear la de la base naval. En este tiempo Puntales ha visto cómo desaparecía una de sus mayores amenazas, la central térmica, cuyos terrenos ya han sido destinados por Zona Franca a las naves de Caladero y Harinera Vilafranquina.

Queda por delante también la mejora de la red de saneamiento y alumbrado, ambas deficientes, insistir en la dinamización socioeconómica de cara a los cambios que sufrirá la zona, remediar las carencias educativas en la juventud, incentivar el comercio (también crear más locales: son pocos y pequeños) y fomentar la participación en el Bicentenario, para lo que se pone especial interés en el uso del fuerte de San Lorenzo.

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