"No recuerdo qué dije en el otro juicio; él me dio las joyas el día 3"

  • El principal testigo de la acusación cambia su versión y dice que el acusado le pidió que vendiese alhajas de la víctima un día después de que apareciese el cadáver

El principal testigo de la acusación dijo ayer que el acusado del crimen de La Viña le pidió al día siguiente de que apareciese el cadáver de Dominga Ramírez Ureba que le ayudase a vender unas joyas que luego fueron identificadas como pertenecientes a la víctima. A. vinculó así al procesado con la muerte de la anciana e introdujo de esa manera una modificación sustancial respecto a lo que declaró en el primer juicio, celebrado en junio de 2002. Entonces, A. dijo que el acusado le pidió que le vendiese joyas de la víctima, pero que eso ocurrió en fechas antes del crimen: que si llega a ser después, él se hubiese dado cuenta de dónde procedían las alhajas y que no hubiese aceptado venderlas.

La fiscal le explicó ayer al jurado que A. dijo efectivamente en el juicio de 2002 que lo de las joyas fue antes del crimen pero que en realidad lo hizo al final, cuando el abogado del procesado "lo volvió loco a preguntas" y el testigo "se hizo un lío". Que previamente, dijo la fiscal, A. había dicho, como ayer, que las joyas se las dio el acusado para venderlas el día 3 de octubre de 1998. Esto es, un día después de localizado el cadáver de la anciana.

En junio de 2002, en el primer juicio, al principio y a preguntas de la fiscal, A. dio la misma versión que ayer: puso las joyas en manos del procesado el 3 de octubre, inmediatamente después del crimen. Fue después cuando aseguró que no, que fue antes del crimen. Lo hizo cuando el abogado del procesado comenzó a reclamarle precisión sobre ese importante punto: al preguntarle el letrado sobre en qué momento se enteró de la muerte de la anciana y decir el testigo que lo supo el mismo día 2, cuando apareció el cadáver; al preguntarle sobre si sabía que el procesado vivía en la misma casa que la anciana y responder el testigo que sí: que lo sabía; al preguntarle, en fin, sobre si no relacionó entonces las joyas con el crimen. Ahí, A. aseguró, vehemente, que lo de las joyas había sido antes del asesinato: que si no, él las habría relacionado inmediatamente con la muerte de la anciana.

El abogado del procesado le advirtió ayer a A. que en el juicio anterior había dicho algo diferente a lo que estaba diciendo. A. respondió que en la vista oral de 2002 dijo lo mismo que ahora. Entonces el letrado le recordó lo que había dicho y ante ello, A. afirmó que no se acordaba. "Yo venía hecho polvo a declarar", adujo el testigo.

El crimen de La Viña ocurrió la noche del 1 al 2 de octubre de 1998. La fiscal sostiene que a la víctima la mataron los procesados: una pareja que era vecina de la fallecida. Que la asesinaron cuando entraron a robar en su vivienda, ella se despertó y los reconoció. Los acusados, que afirman que son inocentes, fueron absueltos en un juicio en 2002. El Tribunal Constitucional ordenó repetir el juicio por una cuestión de trámite procesal, y el segundo juicio comenzó el pasado lunes.

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