"No queramos sacudir las pulgas a otros", dice una vecina

  • Los residentes en el número 4 de Paco Alba rememoran la noche del asesinato

"No queramos sacudir las pulgas a otros porque sean drogadictos", se revolvió ayer en la Audiencia una vecina del número 4 de la calle Paco Alba, el inmueble en el que se produjo el crimen de La Viña la noche del 1 al 2 de octubre de 1998. La mujer residía y reside en el bajo de la casa y soltó la frase cuando comenzaron a preguntarle sobre la estancia en prisión de su hijo y de su entonces yerno. "Ellos no son asesinos y querían mucho a Dominga", agregó mientras explicaba que a su hijo tuvo un problema con la justicia porque alguien lo acusó en falso.

El hijo de esa testigo es B., el hombre que anteayer contó que fue él quien le dio a la Policía la pista de las joyas que llevó a los acusados y también que él había sido el primer principal sospechoso del crimen hasta que los investigadores comprobaron su coartada y entonces le pidieron que colaborase con ellos. El ex yerno de la testigo es E., quien se encuentra en prisión cumpliendo 13 años por robo e incendio, según explicó ayer él mismo.

El segundo juicio por el asesinato de Dominga Ramírez Ureba, de 79 años de edad, alcanzó ayer su cuarta jornada. Por el estrado pasaron como testigos vecinos del inmueble en el que residían la víctima y los procesados, un matrimonio a quien la fiscal y la familia de la fallecida acusan de haber matado a la anciana cuando entraron en su partidito para robarle y ella los sorprendió. Un jurado los absolvió en 2002 pero el Tribunal Constitucional ordenó repetir el juicio y en ello está la Audiencia Provincial de Cádiz.

La vecina reiteró ayer que E. se fue la noche del crimen a su casa, que él no durmió en Paco Alba en esa fecha y que no solía pernoctar allí, sólo alguna vez. Pero después, E. explicó que en aquella época él dormía en Paco Alba "por regla general" y que la noche del crimen pernoctó allí. La fiscal le recordó que en su día y también en el juicio anterior dijo que no durmió en casa de su suegra aquella noche. "Puede ser", admitió, pero insistió en que él recordaba haberse enterado del suceso por la mañana cuando estaba en pijama en Paco Alba.

Un nieto de la víctima anotó, por su parte, que antes del crimen, su abuela llevaba un tiempo diciendo que le faltaba dinero. Dijo que él piensa que era porque los acusados entraban a robarle.

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