Un puñado de edificios viejos y sin futuro junto al muelle

  • Los trabajadores de La Casa del Mar y del inmueble de trabajadores portuarios desconocen adónde serán trasladados

El secreto a voces de que los edificios colindantes al muelle situados en la curva de la carretera Industrial serían derribados como parte de la reforma de la Plaza de Sevilla se hizo realidad el pasado martes. Una vez conocida la noticia, la siguiente pregunta es qué pasará con las empresas y los trabajadores allí ubicados.

Al más cercano a la Lonja se acercan cada día más de dos centenares de trabajadores portuarios para cambiarse y esperar que los llamen para comenzar la jornada. La mayoría de ellos son jóvenes que confían que ese día haya trabajo y, por otro lado, están los fijos, que aguardan a la llegada de sus turnos.

El edificio data de los años cincuenta y fue inaugurado por el ministro franquista Licinio de la Fuente. Fue acondicionado para acoger a más de un millar de trabajadores y contaba entre sus instalaciones con un bar donde los marinos pasaban sus ratos libres. Hoy el centro cuenta con salas de baño y vestuarios, además de diversas oficinas, donde se ubican diferentes sindicatos, y de la sala central, amplia, para albergar el máximo número de trabajadores que se presenten durante la jornada.

Francisco Parra, el presidente del comité de empresa de Apie, la hasta el martes pasado Gestigades, comentaba que esperan que les proporcionen un edificio nuevo antes de que derriben el actual. "Esperamos ser trasladados al mismo muelle, porque de ninguna manera aceptaremos quedarnos sin edificio, hace muchos años soportábamos cambiarnos en casa o en el coche, pero eso hoy día no lo vamos a aguantar, necesitamos nuestro lugar".

Continúa lamentando la marcha del lugar. "Reconozco que no está excesivamente bien acondicionado, de hecho hay persianas que no se cambian desde hace décadas, pero como el recinto estaba habilitado para muchas más personas de las que somos ahora, es casi imposible que nos hagan uno tan grande y que nos proporcione las comodidades que éste nos proporciona, pero obviamente es algo inevitable y por lo menos pedimos que nos trasladen antes de que lo derriben".

En la Casa del Mar la situación es diferente. En el edificio, de seis plantas, trabajan unos cuarenta funcionarios del Estado y de la Junta de Andalucía. En la primera hay un centro de salud de la Junta y en las restantes se sitúa el Instituto Social de la Marina, que pertenece al Ministerio de Salud y Asuntos Sociales. Cada una de las plantas alberga una sección, léase pensiones, desempleo, administración o informática. Los trabajadores desconocen a donde serán trasladados, aunque algunos prevén que serán redistribuidos por diferentes equipamientos de la ciudad y la provincia. Uno de ellos comenta que no le gusta porque la ubicación actual es muy buena. "Trabajamos con marinos y estamos al lado del puerto, con lo que creo que estamos donde debemos, aunque debo reconocer que el trabajo podríamos hacerlo en cualquier otro sitio porque básicamente hacemos uso del ordenador y no nos hace falta estar donde estamos, el problema es tener que trasladarse, que nunca gusta".

El principal temor de los trabajadores es que derriben los edificios antes de designarles otro destino definitivo, pero la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, afirmó el pasado martes durante el Pleno que aprobó el convenio definitivo de la Plaza de Sevilla que los equipamientos no serían derruidos hasta que se hicieran los nuevos, con lo que, en teoría, no deberían tener problemas. El otro edificio de la zona, el de la Comandancia Marina, está vacío desde hace ya años.

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